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Costa de Marfil: un país sumido en una guerra por el poder

Los enfrentamientos entre los partidarios del presidente saliente, Gbagbo, y su electo sucesor en el cargo, Ouattara, sumen al país en una cruenta lucha de facciones

Costa de Marfil ha estado sumido en un conflicto armado por el poder entre las tropas del presidente saliente, Laurent Gbagbo, que se negaba a dejar el poder, y las del presidente electo en noviembre, Alassane Ouattara, durante más de 60 días. Gbagbo ha sido finalmente detenido en su residencia en Abiyán, tras el intenso ataque de Francia y la ONU. Estas son algunas claves para entender los disturbios en el país, de 21,6 millones de habitantes, según los últimos datos de Naciones Unidas:

¿Por qué Gbagbo y Ouattara se disputan el poder?

Tras las elecciones presidenciales de noviembre de 2010, entre acusaciones mutuas de fraude, la comisión electoral anuncia la victoria del ex primer ministro Alassane Ouattara con un 54,1% de los votos. Por el contrario, el Consejo Constitucional, partidario de Laurent Gbagbo (en el poder desde el año 2000) asegura que el presidente ha sido reelegido por un 51,45%.

La comunidad internacional ha avalado a Ouattara duante las semanas de conflicto armado, durante las cuales Gbagbo se ha aferrado a la presidencia y ha exigido que las tropas de la ONU y de Francia se marchasen del país. París, que recibió una petición de Naciones Unidas para intervenir en el conflicto, ordenó a sus fuerzas militares en el país que disparasen a las posiciones de las tropas del presidente saliente.

¿Quiénes son Gbagbo y Outtara?

Laurent Gbagbo nunca ha sido elegido en las urnas. Llegó al poder en el año 2000 sustituyendo a Robert Guei, que a su vez se había autoproclamado presidente tras unas elecciones fraudulentas que provocaron protestas populares. Su mandato expiró oficialmente en 2005, pero ha ido retrasando las elecciones seis veces, hasta que por fin se celebraron en noviembre de 2010.

Gbagbo rechazó todos los llamamientos internacionales para que reconociese su derrota en las elecciones. No hizo caso ni a la condena internacional ni a las amenazas de sacarlo del poder por la fuerza, lo que finalmente ha ocurrido después de 24 horas de intenso bombardeo contra el palacio presidencial, su residencia oficial hasta hoy.

Alassane Ouattara, musulmán educado en EE UU, fue primer ministro entre 1990 y 1993 bajo el régimen de Félix Houphouët-Boigni, que lo nombró para sanear la economía del país por sus dotes de tecnócrata. A la muerte de este, Gbagbo y Guei ocuparon el poder y trataron de atajar las aspiraciones políticas de Ouattara, acusándole de no ser auténticamente costamarfileño por tener ascendentes de Burkina Faso.

Tiene reputación de trabajador y de buscar la transparencia y el buen gobierno, aunque sus detractores critican que esstá demasiado occidentalizado y le acusan de estar detrás de un golpe de estado contra Gbagbo en 2002, lo que él niega.

Apoyo internacional a Ouattara

La ONU, la Unión Africana, EE UU, la UE y Francia, la antigua metrópoli, han reconocido la victoria de Alassane Ouattara y han pedido en repetidas ocasiones al expresidente que abandonase el poder. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha aprobado sanciones en su contra y Washington ha congelado sus bienes y los de su esposa, Simone Gbagbo.

Tanto la misión de la ONU en Costa de Marfil (ONUCI), que tiene desplazados en el país a 10.000 cascos azules, como Francia, han participado en los ataques "para neutralizar las armas pesadas" de Gbagbo. El mismo secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha confirmado que ordenó la última operación militar que ha terminado con la detención del presidente saliente.

Escalada de violencia

La disputa entre Gbagbo y Outtara generó una ola de violencia en el país y que ha sido especialmente cruenta en la capital económica, Abiyán, y en la antigua línea del frente de la guerra civil de 2002, entre el norte y el sur de Costa de Marfil.

Fuerzas leales a Gbagbo mataron a tiros a unas 10 personas el 28 de marzo, según la ONUCI que también acusó a fuerzas leales a Ouattara de disparar contra un helicóptero de la ONU. Un día después, unas 800 personas murieron en los enfrentamientos entre ambos bandos en Duekué (oeste), según la Cruz Roja. LA ONU atribuyó al menos 330 de esas muertes a los soldados de Ouattara, al que pidió que iniciara una investigación.

Refugiados y desplazados

Solo en Abiyán (la ciudad más poblada, con más de 6 millones de habitantes), un millón de marfileños han tenido que abandonar sus casas para huir de la violencia, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, y unas 100.000 personas se han marchado a Liberia.

La situación ha alarmado a los organismos de ayuda humanitaria, sobre todo por la situación de los desplazados, que en dos semanas han pasado de 40.000 a 100.000, según alertó la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Un país dividido

Existe una brecha entre el norte, mayoritariamente musulmán, y el sur, principalmente cristiano, además de tensiones étnicas y económicas provocadas por el trazado de fronteras coloniales que no tuvieron en cuenta las comunidades africanas que vivían en esos territorios.

Los habitantes del norte, como Ouattara, son considerados extranjeros en el sur, por ser una zona que acoge a inmigrantes de países más pobres como Burkina Faso o Malí.

Situación económica de Costa de Marfil

Los más de sesenta días de cuasi guerra civil que ha vivido el país le han dejado como saldo unas finanzas destrozadas, servicios básicos paralizados, desabastecimiento masivo y una industria exportadora inmóvil, que en Costa de Marfil, como en la mayoría de países africanos, supone el 43% del PIB.

Con 21,6 millones de habitantes, el país es el mayor productor de cacao del mundo. Antes de 1999 (año en que vivió el primer golpe de estado desde la independencia de Francia, en 1960) era considerado la joya de África occidental. Pero entre 1999 y 2007, las guerras entre el norte y el sur dejaron al país con índices de desarrollo similares a los de otros países del entorno. Desde el fin de la guerra civil en 2003, la inversión extranjera se resintió y el crecimiento se estancó. A partir de 2008 se produjo un repunte, con un crecimiento del 4%.

En 2006, los beneficios del petróleo superaron en 300 millones de dólares a los del cacao, hasta ese momento, su materia prima más importante.

Gbagbo anunció este mes que su Gobierno se haría cargo de la compra y la exportación de cacao. El expresidente ha anunciado también la nacionalización de filiales de bancos franceses.