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Elecciones en Perú

Kuczynski admite la derrota ante Fujimori para disputar la segunda vuelta de las presidenciales en Perú

Con el 75% del voto escrutado, la hija del expresidente se enfrentará a Humala, ganador de la primera vuelta.- Toledo también queda fuera de la contienda

El candidato nacionalista Ollanta Humala ha sido el ganador de la primera vuelta en las presidenciales de Perú. Según los datos difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) correspondientes al 75% de los votos escrutados, el aspirante de Gana Perú logra el 29,2% de los votos, bien por delante de sus dos inmediatos perseguidores: la populista Keiko Fujimori y el exministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski (PPK), con el 22,8% y 21 %, respectivamente. El expresidente Alejandro Toledo, que hasta hace un mes era el favorito, queda rezagado de la contienda con un 15,17%.

El exministro de Economía y candidato a la presidencia de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, ha hablado en la puerta de su casa en el barrio limeño de San Isidro y ha reconocido implícitamente su derrota ante Keiko Fujimori. Kuczynski ha dicho que hablará con su partido para ver a cual de los dos candidatos populistas apoya en segunda vuelta. De esta manera, Fujimori concurrirá junto a Humala a la segunda vuelta de las presidenciales, prevista para el 5 de junio.

Humala, el ex militar nacionalista nacido en Lima en 1963 y líder de Gana Perú, ha anunciado que su primer objetivo es lanzar un diálogo nacional y que para conseguirlo está dispuesto a hacer "muchas concesiones". "Haremos una gran mesa de Gobierno con todas las fuerzas políticas, sociales y laborales que quieran trabajar con nosotros en este proyecto. Estamos dispuestos a hacer muchas concesiones por la unidad de Perú", ha dicho el nacionalista, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias ANDINA. Humala se levantó en armas contra el presidente Alberto Fujimori, en 2000, al frente de 69 reclutas. Después de eso, se presentó a las elecciones en 2006, pero un discurso radical, muy cercano al presidente venezolano Hugo Chávez, asustó a las clases medias, que optaron por Alan García.

Su rival en la segunda vuelta será Keiko Fujimori, quien fue una de las primeras damas más jóvenes de Occidente cuando su padre, el expresidente Alberto Fujimori, le pidió que desempeñara el cargo tras la ruptura de su matrimonio con Susana Higuchi. Era 1994, ella tenía 19 años, y se mantuvo en el puesto hasta el fin del Gobierno de Fujimori, en 2000. Aunque su entorno es muy hermético, desde un antiguo profesor del colegio de los Sagrados Corazones de Lima hasta un viejo amigo de la familia coinciden al definirla: es dura, aunque no agresiva; enérgica; disciplinada; y va a por todas en las elecciones.

Por su parte, Kuczynski, nacido en Lima el 3 de octubre de 1938, ha ofrecido durante la campaña electoral un mensaje de profundización en la economía neoliberal que en los últimos años ha logrado que su país crezca en un promedio de 6,5%. Kuczynski ha informado de que esperará a que la ONPE publique los resultados definitivos para llamar a Humala y Fujimori, a quienes les propondrá una reunión para felicitarles. "Una vez que tengamos los resultados oficiales, me pondré mi terno e iré a saludarlos", ha expresado.

Los resultados revelan varias cuestiones a tener en cuenta. La victoria de Humala en el sur de país y la pobre zona andina era previsible. Sin embargo, el aspirante nacionalista no solo ha ganado, sino que ha arrasado en algunas regiones con más del 50% de los votos. Notable es también el resultado en Lima, donde Humala obtiene el segundo puesto, un resultado mucho más favorable que en los comicios de 2006. En la capital triunfó PPK, arrebatando a Toledo el voto de la clase media y alta. El resultado en Arequipa también es interesante. Gana Humala y le sigue Kuczynski. La región representa muy bien la polarización social peruana: la ciudad es la segunda del país desde el punto de vista económico y las áreas rurales se cuentan entre las más pobres. El fujimorismo logra el voto más disperso pero más homogéneo del país, aunque destaca en Pisco, la región devastada por el terremoto de 2007, donde el movimiento prometió dar prioridad a una reconstrucción que nunca llegó.

Votación sin incidentes

La jornada transcurrió tranquila y casi sin incidentes. Es tradición el día de las elecciones que los candidatos desayunen ante las cámaras de televisión. Keiko Fujimori apareció la primera junto a su esposo, una de sus hijas y sus hermanos. Siguiendo la costumbre que estableció su padre, el expresidente condenado a 25 años por delitos de lesa humanidad, se sentó a la mesa de madera en su casa limeña. "Que Dios ilumine a todos los peruanos, nos dé sabiduría y tranquilidad, para poder escoger a los candidatos que pasarán a la segunda vuelta", dijo.

Humala también desayunó junto a su esposa, Nadine, y sus tres hijos, dos niñas y un bebé, en el barrio de clase media alta de Surco. El nacionalista, mucho más risueño y moderado que cuando compitió por la presidencia por primera vez en 2006, pidió a los peruanos que votaran "sin miedo". Consciente de que su pasado radical despierta mucha inquietud entre las clases conservadoras y medias de un país que ha generado mucha riqueza en los últimos años gracias a la economía de mercado, Humala compareció tranquilo y risueño. Ya había hecho todo para suavizar su mensaje: prometer que mantendría el rumbo económico, asegurar que respetaría la propiedad privada y la libertad de prensa; y hasta tender la mano al influyente arzobispo de Lima, miembro del Opus Dei, Luis Cipriani, para evitar sus críticas.

El único que fue a votar con traje fue Pedro Pablo Kuczynski (PKK). Fiel a su estilo de hombre pragmático y poco amigo de los ceremoniales, votó a toda prisa casi sin dar tiempo a los fotógrafos para inmortalizar el momento en que votó por primera vez como aspirante a la presidencia. Desayunó a la vera de su esposa en plena rueda de prensa un sándwich y un café. Toledo, por su parte, también fue fiel a su estilo: votó cercado por un tumulto de seguidores en una imagen que recordaba a un grupo de fans esperando para abrazar a su ídolo a la salida de un concierto. Completaba la escena la melena larga y frondosa de El Cholo Toledo abriéndose paso entre la multitud. Parecía que los 20 millones de peruanos convocados a las urnas estaban todos allí.

"Si sobrevivimos a estas elecciones. Si la alerta pasa sin tragedias, entonces deben plantearse pocas pero profundas reformas: la lucha coherente e integral contra la corrupción; el esfuerzo por lograr un Estado más competente; y la prioridad para las políticas de mejora y de equidad social. El desarrollo que ha tenido el Perú está plagado con insuficiencias, ineficiencias e inequidades, además de mucha corrupción. El resentimiento social ha sido y es, por ende, grande. Acompañado además de una profunda desconfianza, muchas veces justificada, en casi todos los organismos del Estado", explica el reconocido periodista y analista político Gustavo Gorriti.

Sin posibilidad de mayoría en el Congreso

Las reformas de calado no serán una tarea fácil. Al margen del resultado de las presidenciales, lo que ya está claro es que ninguna de las fuerzas con mayor popularidad, la de Humala, Fujimori, PPK, Toledo y la quinta en liza, la del exalcalde de Lima Luis Castañeda, tendrá la mayoría absoluta en el futuro Congreso. Se calcula que el movimiento Perú Posible de Toledo y el fujimorista Fuerza 2011 acaparán el mayor número de escaños con una treintena, mientras que el movimiento nacionalista de Humala apenas superará los 20. El resto de los puestos, hasta completar los 130, se repartirán entre las listas de PPK, de Castañeda y del Partido Aprista del presidente saliente, Alan García, que se prevé sufrirá un batacazo tremendo.

La atomización no es nueva en el Parlamento peruano. A diferencia de lo que ocurrió en la mayor parte de los noventa, los dos Congresos que han sido elegidos desde 2001 no han estado dominados por ningún partido. Quienes creen que la ausencia representa una oportunidad más que un riesgo lo hacen pensando en un hipotético triunfo de Humala en las presidenciales. La falta del control del Congreso, dicen, lo obligará a moderarse. De este modo, razonan, Perú mantendrá una institución que puede hacer frente a los desmanes del Ejecutivo, en contra de lo que pasó en Venezuela, Bolivia y Ecuador, donde todos los presidentes de corte populista-nacionalista han tenido al Parlamento a su merced.

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