Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Francia admite que el riesgo de bajas civiles complica la misión militar en Libia

El líder libio pide por carta a Obama el final de los bombardeos.- Los rebeldes libios acusan a la OTAN de dejar morir a los civiles en Misrata, sometida a un duro castigo por las tropas de Gadafi.- Juppé admite el "riesgo de empantanarse".-La Alianza asegura haber destruido el 30% de la fuerza militar del dictador

Trípoli / París / Madrid

Francia ha respondido a las acusaciones de inacción vertidas por los rebeldes libios contra la OTAN, que se muestra incapaz de frenar la ofensiva de las tropas de Muamar el Gadafi en las ciudades sublevadas por el riesgo de que sus ataques puedan provocar un número elevado de bajas civiles. El ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, ha asegurado esta mañana que las operaciones militares en Libia están adquiriendo un alto grado de complejidad debido a la táctica empleada por el Ejército del dictador de introducirse en núcleos poblados para sortear los bombardeos de la Alianza Atlántica. "Tenemos la orden formal de evitar daños colateral sobre la población civil", ha explicado el ministro de Sarkozy. "Eso hace inevitablemente que las operaciones sean más difíciles". Mientras, Gadafi ha pedido a través de una carta dirigida al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el cese de los bombardeos de la OTAN en el país magrebí, según ha confirmado un portavoz de la administración norteamericana a la cadena de televisión CNN.

Juppé, en todo caso, ha explicado que abordará la cuestión en las próximas horas directamente con la dirección de la OTAN. "La situación es confusa. Hay un riesgo alto de empantanarse", ha admitido. "La situación es Misrata no puede continuar así", ha añadido.

Misrata, a medio camino entre Trípoli y Sirte, el feudo natal de Gadafi, es uno de los frentes más duros de la contienda. La OTAN ha lanzado allí hasta 14 ataques contra las fuerzas de Gadafi. Los opositores libios habían pedido ayuda a la Alianza Atlántica para atacar la defensa aérea y la artillería pesada del régimen, que bombardean sin tregua la ciudad desde hace casi mes y medio, causando centenares de muertos y heridos. Según el jefe de operaciones del cuartel general militar de la Alianza, general de Brigada Mark Van Uhm, Misrata es uno de los lugares poblados donde las tropas del dictador están escondiendo sus tanques usando a los civiles como escudos humanos para impedir que la OTAN identifique y ataque esas unidades. Según un portavoz de los rebeldes, al menos dos personas murieron ayer y otras 26 resultaron heridas por los ataques de Gadafi sobre esta ciudad.

La carta de Gadafi a Obama, un portavoz de la administración norteamericana ha declarado a la cadena de televisión CNN que no incluye "nada nuevo" y ha aclarado que el líder libio no plantea negociar o dimitir, por lo que Washington no le habría dado excesiva importancia al documento. Este contacto coincide con la llegada sorpresa a Trípoli del ex congresista Curt Weldon, quien prevé reunirse con Gadafi y con el viceministro de Asuntos Exteriores libio, Jalid Jaim.

Decepción entre los rebeldes

Los rebeldes empiezan a desesperarse. Poco más de dos semanas después del inicio de la operación militar internacional contra Gadafi, el jefe de las tropas de los sublevados, Abdelfatah Yunes, acusó anoche a la OTAN de dejar morir a los civiles en Misrata. "O trabaja adecuadamente, o solicitaremos al Consejo de Seguridad que suspenda la misión", afirmó Yunes en rueda de prensa en Bengasi, bastión de los alzados.

Según el líder rebelde, la inacción de la OTAN, que asumió el mando de la intervención el 27 de marzo, está permitiendo el avance de las fuerzas leales a Gadafi, por lo que las tropas internacionales, en lugar de ayudar, "se están convirtiendo en un problema". La misión "nos ha decepcionado", subrayó Yunes, que insiste en que la operación militar no está ofreciendo a los sublevados "lo que necesitaban".

El pesimismo de Yunes contrasta con las positivas declaraciones realizadas horas antes por el comandante en jefe de la operación en Libia, general canadiense Charles Bouchard, que aseguraba que un 30% de la fuerza militar de Gadafi ha sido destruida desde que comenzó la intervención. Esta cifra incluye tanto el resultado de los ataques llevados a cabo por la coalición liderada por Reino Unido, Francia y Estados Unidos, como los desarrollados por la Alianza Atlántica cuando asumió el mando de la misión el pasado 27 de marzo.

En Brega, a 800 kilómetros al este de Trípoli, los intensos bombardeos de las fuerzas del régimen con cohetes y proyectiles de mortero obligaron ayer a los rebeldes a una rápida retirada hacia el este. La colaboración aérea de la OTAN y la mayor organización de los rebeldes no fueron suficientes para frenar el ímpetu de las tropas leales al régimen, que han ganado territorio y cada vez están más cerca de la estratégica ciudad de Ajdabiya. La carretera que une estas dos localidades ha sido escenario de explosiones, numerosos disparos de mortero y artillería pesada que han obligado a los rebeldes a replegarse en vista de la persistencia de los combates y de la mayor capacidad militar del dictador. Esto parece confirmar que los gadafistas han podido rearmarse, a pesar de que el principal portavoz rebelde, Mustafa Geriani, ha declarado que los fieles al dictador no recibían ningún suministro para reponer su arsenal y se encontraban desmoralizados.

Objetivo: recuperar Brega

Los insurrectos intentan hoy recuperar terreno desde Ajdabiya, a 80 kilómetros al este de Brega. Vehículos todoterreno armados con ametralladoras y lanzacohetes han partido esta mañana rumbo al frente, según ha podido constatar un periodista de Reuters. En paralelo a este movimiento, decenas de coches, cargados de muebles y colchones, han empezado a abandonar Ajadbiya en dirección opuesta, es decir, hacia Bengasi. Se trata de familias que huyen de los combates.

Hossam Ahmed, un desertor del Ejército de Gadafi, ha asegurado que el frente se sitúa ahora a menos 60 kilómetros al oeste de Ajdabiya. Al igual que sus superiores jerárquicos, Ahmed ha expresado la frustración instalada entre los sublevados: "No ha habido bombardeos aéreos. Escuchamos el sonido de los aviones pero no bombardearon nada", ha añadido.

Estados Unidos promete convertirse en un balón de oxígeno para los opositores del régimen. Chris Stevens, antiguo número dos de la Embajada estadounidense en Trípoli, se ha reunido con los rebeldes en Bengasi y se plantea enviarles ayuda financiera. Esto demuesta el interés de Washington por profundizar su alianza con quienes tratan de derrocar a Gadafi. No obstante, Estados Unidos no ha reconocido aún al Consejo Nacional de Transición libio, el órgano administrativo de los sublevados, algo que sí han hecho otros países aliados como Francia o Italia.

La prioridad de los aliados ha sido, en todo caso, proteger a los civiles de los ataques. Desde el 17 de marzo, fecha en la que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución 1973 para permitir la operación, el principal objetivo de la misión ha sido hacer cumplir el embargo de armas mediante operaciones de vigilancia en el Mediterráneo central con aviones de reconocimiento (AWACS) y de buques de la Alianza; la congelación de los activos personales de Gadafi y la prohibición de todos los vuelos, excepto los destinados a fines humanitarios y de ayuda. Las patrullas aéreas encargadas de que se aplique esta zona de exclusión se han visto reforzadas por Catar, Emiratos Árabes Unidos y Suecia, que aportan respectivamente cuatro, doce y ocho cazabombarderos. Reino Unido ha informado de que enviará cuatro Tornados (aviones de combate) adicionales, mientras que Estados Unidos ha retirado 40 de los 90 aviones de ataque que había destinado a la intervención internacional en Libia pero, a cambio, aumentará el número de AWACS, reabastecimiento y apoyo logístico.

Vía diplomática

Al mismo tiempo se ha abierto una vía diplomática para solucionar el conflicto, pero en la actualidad permanece estancada por la obcecación del dictador. Turquía, el único país musulmán de la OTAN, que ha asumido el papel de mediador, reconoce que no espera avances por el momento, a la vista del desacuerdo de ambas partes sobre la permanencia de Gadafi. El portavoz del dictador, Mussa Ibrahim, aseguró el lunes a la prensa que el Gobierno está dispuesto a emprender reformas políticas, pero siempre con el coronel en el poder como "elemento unificador" para evitar un vacío similar al de Somalia.

El portavoz insistió en que "debe ser el pueblo, y no la comunidad internacional, el único actor que decida" sobre el futuro político del mandatario. No parece entender el portavoz que, después de 41 años en el poder, el dictador no parece una figura legitimada para guiar ningún proceso democrático.

"Podemos aceptar cualquier sistema político, cualquier cambio: constitución, elecciones, cualquier cosa, pero el líder es quien tiene que sacar esto adelante. Esa es nuestra convicción", aseguró Ibrahim, que subrayó que su continuidad no es negociable, según la cadena Al Arabiya. "Creemos que él (Gadafi) es muy importante para dirigir cualquier transición a un modelo democrático y transparente", añadió. Horas antes, la oposición había rechazado una propuesta de alto el fuego precisamente por estar dirigida por Gadafi.

El control del petróleo

La guerra continúa en otros dos ámbitos cruciales: el informativo y el del control del petróleo. Los rebeldes libios han exportado este lunes un millón de barriles de crudo, procedentes de los campos bajo su control, lo que suponde el primer cargamento enviado por los opositores a Gadafi y contribuye a rellenar sus empobrecidas arcas. El destino del crudo, valorado en 100 millones de dólares (unos 70 millones de euros) parece ser Catar. El pequeño emirato del Golfo ha reconocido a los rebeldes de Bengasi como autoridad legítima de Libia, al igual que Italia, uno de los mayores receptores del petróleo libio. Esta primera exportación ayudará a pagar los sueldos a los funcionarios y a mejorar la imagen del consejo de transición como un Gobierno viable.

En cualquier caso, los rebeldes han expresado a la ONU "su preocupación por la falta de fondos así como por cuestiones relativas al marketing y la venta de petróleo y gas en Libia, subrayando que estas cuestiones requieren una urgente atención para permitir que la economía funcione de forma efectiva".

Mientras, el régimen libio ha anunciado la llegada a un puerto controlado por Gadafi de un barco con un cargamento de petróleo importado, con el objetivo de aliviar la escasez de combustible. El buque, propiedad de la compañía estatal de transporte libio, fue descargado en el puerto de Zauiya, a unos 50 kilómetros al oeste de la capital. No se ha informado de su procedencia. Pese a ser el tercer exportador de crudo de África, las sanciones internacionales y la guerra civil han provocado carencias para la población, que se enfrenta a largas colas en las gasolineras.

Abdelati Obeidi, nuevo ministro de Exteriores de Gadafi

El régimen libia ha designado este martes a Abdelati Obeidi como nuevo ministro de Asuntos Exteriores, en sustitución de Musa Kusa, que desertó la semana pasada, según ha confirmado un portavoz del régimen de Muamar Gadafi. Obeidi, que ocupaba hasta ahora el cargo de viceministro de Exteriores, ha sido el emisario de Trípoli en los recientes contactos entablados con los Gobiernos de Turquía y Malta.

Jordania, tercer país árabe en unirse a las operaciones

Jordania ha autorizado el envío de varios aviones de guerra a una base militar europea para participar en la operación liderada por la OTAN en Libia, informa el periódico The Jordan Times, que cita unas declaraciones del ministro de Exteriores Nasser Judeh. Según este rotativo, al menos un avión del Ejército jordano ha aterrizado en una de las bases empleadas por la coalición para bombardear Libia. El ministro no ha especificado cuántos aviones participarán en el dispositivo.

La agencia oficial de noticias Petra asegura que Judeh ha ofrecido "apoyo logístico para garantizar la zona de exclusión aérea autorizada por Naciones Unidas". Jordania también protegerá los vuelos humanitarios para asistir a la población, el primero de los cuales aterrizó este lunes en el aeropuerto de Bengasi.

Jordania es el tercer país árabe en unirse a las operaciones, después de que lo hicieran Catar y Arabia Saudí.

Más información