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El Gobierno de Bolivia trata de calmar a Chile tras amenazarlo con los tribunales

Evo Morales llevará a la justicia internacional el conflicto por la salida al mar

Después de que el presidente chileno Sebastián Piñera afirmara el jueves que el anuncio de su homólogo boliviano, Evo Morales, de acudir a la justicia internacional para conseguir una salida al mar era un "serio obstáculo" para las relaciones entre los dos países, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, aclaró ayer en La Paz que "el diálogo y el litigio son acciones complementarias porque ambas se desenvuelven en el ámbito de las razones y de los derechos históricos".

La polémica viene a raíz del polémico discurso que el presidente Morales pronunció el Día del Mar, que conmemora la pérdida de una salida al Pacífico tras la derrota boliviana contra Chile en una guerra en el siglo XIX, donde aseguró que su Gobierno acudiría a tribunales internacionales para resolver el problema. Sus declaraciones parecían haber dado un carpetazo a las negociaciones que durante cinco años habían mantenido los dos países con el fin de acordar una agenda de 13 puntos, que daría a Bolivia una salida al mar.

Una encuesta por televisión dice que el 58% de los bolivianos no está de acuerdo con Evo

"El diálogo entre pueblos y gobiernos se mantiene. [...] Si el diálogo bilateral no da resultado, contamos con la definición que tome un tribunal internacional respecto del tema", explicó García Linera. "En ningún momento, pase lo que pase, Bolivia cerrará las puertas al diálogo".

El intento de colocar paños fríos a un asunto sobre el que no se esperaba la enorme repercusión obtenida en el país y en Chile "es porque el Gobierno se ha dado cuenta de la enormidad del problema" generado por Morales, señaló el ex canciller Armando Loaiza. Morales había anunciado en su discurso que conformaría una estructura gubernamental para poder acudir a tribunales y cortes internacionales. "Ha llegado el momento para que esta inmensa herida [el encierro geográfico] que tenemos los bolivianos sea cerrada con un fallo certero y justo", afirmó.

El vicepresidente boliviano aseguró que el Gobierno de Morales ha estudiado los argumentos de carácter legal e histórico que presentaría ante los tribunales internacionales para dar solución a su demanda marítima.

Con este objetivo, en las próximas horas se promulgará el decreto de creación de una Comisión de Reivindicación Marítima. Por órdenes de Morales, la Asamblea Legislativa tiene programada para las próximas horas la ratificación del Tratado de Bogotá de 1948, que permitirá a Bolivia a acceder al Tribunal de La Haya. El presidente de la Cámara de Diputados, Héctor Arce, anunció una exhaustiva revisión de todos los tratados y acuerdos para facilitar los objetivos bolivianos y, en su caso, su más pronta ratificación.

La oposición y algunos diplomáticos consideran que la actitud de Morales significa un retroceso en las negociaciones, y ha minado la confianza de los interlocutores chilenos. Algunos asambleístas de oposición lamentaron que la decisión se haya tomado por un afán de recuperar el alicaído apoyo a Morales y a su Gobierno, en picada desde las suspendidas medidas del alza de carburantes en diciembre del año pasado.

Los bolivianos, que consideran el retorno a las costas del Pacífico como un anhelo irrenunciable, tampoco están muy de acuerdo con la decisión presidencial de buscar una nueva alternativa a las negociaciones. Una encuesta de una emisora de televisión reflejó que el 58% de los televidentes que respondieron a sus preguntas no estaban de acuerdo con la actuación del presidente Morales.

Bolivia perdió 120.000 kilómetros de litoral sobre el Pacífico tras la guerra de 1879, desatada por una invasión chilena que buscaba el control de los yacimientos de guano y salitre que ambicionaba Inglaterra. Desde comienzos de siglo XX, Bolivia ha buscado, sin resultados, un acuerdo con Chile para lograr un acceso soberano a las costas del Pacífico.