Intervención en Libia

La OTAN quiere aplicar un embargo naval

La participación en el despliegue aéreo debe pactarse con la coalición

Con el sentimiento de que hay que culminar el trabajo realizado y superando la incertidumbre creada por las objeciones de la Liga Árabe, los embajadores de la OTAN han discutido los últimos detalles de la planificación militar realizada para imponer un embargo de armas al régimen de Muamar el Gadafi y una zona de exclusión aérea sobre Libia. El embargo ocurrirá a partir del viernes, aunque hará falta un debate más profundo para que la OTAN se involucre plenamente en el conflicto, según ha anunciado un portavoz de la Alianza.

Turquía, por su parte, exige que cualquier intervención se haga con la máxima atención a las vidas libias.

La intención del secretario general, Anders Fogh Rasmussen, es que hoy se decida sobre la vertiente naval y, a lo largo de la semana, sobre la más compleja operación aérea, con responsabilidades de operación y control aún por determinar con la coalición. En ese mismo sentido se ha pronunciado el ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, quien sin embargo ha asegurado que la Liga Árabe "no desea que la operación se ponga completamente bajo control de la OTAN", informa Reuters.

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"La OTAN es el instrumento natural para este tipo de situaciones", decía antes de la reunión, que se prolongó durante todo el fin de semana, uno de los embajadores aliados. "Somos 28 países con las capacidades y estructuras de mano y control necesarias". Pero más allá de acatar el mandato de la ONU de tomar todas las medidas para proteger a la población civil, el debate se centraba en qué papel y visibilidad dar a la OTAN y cómo evitar al máximo las bajas civiles asociadas a una entidad que, como señalaba otra fuente diplomática, "no tiene la mejor reputación en el mundo árabe".

Los conocidos recelos alemanes ante la operación militar se tradujeron durante el fin de semana en "una posición constructiva", comentó una fuente aliada. "Alemania apoyará sin participar". Turquía vio reforzadas sus reticencias al pensar en las bajas que la intervención pudiera provocar a la luz de la dimensión de los ataques de la coalición el fin de semana, mucho mayores de lo esperado por Ankara o por la Liga Árabe. Turquía no quiere ser cómplice en la muerte de civiles libios y eso alargó las discusiones.

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Rasmussen confiaba en presentar hoy a los aliados la directiva ejecutiva para imponer el embargo de armas y quizá dejar para más adelante la correspondiente a la zona de exclusión aérea. "Queda aún por determinar cómo va a trabajar la coalición internacional con la OTAN", señalan medios aliados. "Cuál será el reparto de papeles, teniendo en cuenta que la OTAN estará limitada a operaciones relacionadas con el aire, no con ataques a objetivos terrestres", insisten las fuentes, como respondiendo a Turquía. Entre las cuestiones por resolver está la de si la OTAN asumirá el control de la operación.

Pendientes de las discusiones de los embajadores aliados y sintiéndose complementarios al frente militar, los ministros de Exteriores de la UE debaten hoy qué más hacer desde el lado civil en Libia. Ya el pasado fin de semana Catherine Ashton, coordinadora de la política exterior de la Unión, enumeró las futuras líneas de actuación: "Sanciones económicas, ayuda humanitaria y, a más largo plazo, profundización democrática y crecimiento económico".

Los ministros ampliarán la lista de sanciones para incluir a empresas relacionadas con la producción y exportación de gas y petróleo. Otras 11 personalidades del régimen engrosarán la lista negra, con lo que serán 30 quienes tendrán bienes congelados y no podrán pisar suelo europeo.

El portaaviones francés <i>Charles de Gaulle</i> deja el puerto de Tolón.
El portaaviones francés <i>Charles de Gaulle</i> deja el puerto de Tolón.C. PARIS (AP)

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