Condenados a prisión 11 pandilleros por el asesinato de Christian Poveda

La Justicia salvadoreña impone 30 años de cárcel a dos miembros de la Mara 18 por la muerte del periodista franco-español, ocurrida en septiembre de 2009

El lunes pasado hubo un amplio despliegue de seguridad en el Centro Judicial "Isidro Menéndez". No era ilógico: iniciaría la etapa final de un proceso judicial que duró tres días contra 31 miembros de la llamada "Pandilla 18", acusados de haber conspirado para asesinar al cineasta y periodista franco-español Christian Poveda, ocurrido el 2 de septiembre de 2009.

El Tribunal de Sentencia Antimafias de San Salvador, a cargo del juez Cruz Vásquez, concluyó sus deliberaciones el miércoles, después de intensas jornadas de recibir pruebas y argumentos y verdaderas ráfagas de argumentos entre fiscales y abogados defensores.

La Fiscalía General de la República salvadoreña había solicitado 50 años de cárcel para todos los acusados, entre ellos dos mujeres, por el cargo de proposición y conspiración para cometer el homicidio agravado en contra de Christian Poveda. Sin embargo, el juez solo condenó a tres de los pandilleros por haber sido los autores intelectuales y materiales del asesinato que conmovió a la sociedad salvadoreña y a la comunidad internacional.

El periodista había cubierto la guerra civil de El Salvador, entre 1980 y 1992

Luis Roberto Vásquez (alias Tiger), recibió una condena de 30 años, ya que se comprobó que fue el que disparó en contra del periodista (cuatro veces en el rostro); José Alejandro Melara (alias Puma), recibió igual condena por ser el autor intelectual del asesinato. Y a Keyri Alvárez, la única mujer sentenciada, se le envió a la cárcel por 20 años, como cómplice del asesinato.

Otros ocho de los juzgados recibieron penas menores de cuatro años de cárcel, por pertenecer a pandillas o agrupaciones ilícitas. Entre ellos un exagente de la policía, Juan Napoleón Espinoza, quien según algunos testimonios señaló a Poveda como "informante de la policía", situación que sirvió para "condenarle a muerte". Otros 20 pandilleros de la temida pandilla también conocida como Mara 18 fueron absueltos; aunque 17 continuarán en prisión porque ya habían sido condenados por otros delitos. Tres de los procesados quedaron en libertad.

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Cuando el juez Vásquez leyó la sentencia, varios de los procesados saltaron de alegría, se abrazaron e hicieron gestos con las manos alusivas a las señales con que se comunican las pandillas.

La vida loca

Christian Poveda nació en 1955 en Argelia, entonces estaba ocupada por Francia. Sus padres eran republicanos españoles que se encontraban en el exilio, por ello tenía tanto la nacionalidad francesa como la española. Al morir asesinado residía en El Salvador, donde había trabajado como fotoperiodista durante la guerra civil (1980-1992).

Como fotógrafo, había cubierto para varios medios y agencias internacionales las guerras de el Sáhara y otros conflictos africanos; en Latinoamérica estuvo en Granada, Chile, Argentina, Guatemala y El Salvador.

"Durante la guerra salvadoreña, uno encontraba en cualquier lado los cadáveres de los asesinados. Regreso varios años después, en 2007, y sigue el reguero de cadáveres, esta vez a causa de la violencia de las pandillas. Eso me intrigó y por eso vine para investigar y hacer un trabajo que explicara eso desde su propio seno", dijo Poveda en una entrevista al medio digital ContraPunto después de haber terminado su documental La vida loca.

Desde 2007 hasta su muerte en 2009, Poveda investigó, en los barrios marginales de San Salvador y en las cárceles, la vida en el seno de las pandillas, especialmente de la Mara 18, cuyo origen se remonta a las barrios bajos de Los Ángeles, California. Allí surgió como la Mara Salvatrucha, fundada por inmigrantes indocumentados salvadoreños y centroamericanos.

"La vida loca" fue una frase dicha por los pandilleros a los que entrevistó y a quienes cuestionaba por qué integrar una pandilla. Según fuentes del Buró Federal de Investigaciones de EE UU (FBI, por sus siglas en inglés), unos 30.000 jóvenes son miembros de las maras 18 y de la Salvatrucha, rivales a muerte entre sí por el dominio de territorios donde controlan las venta de drogas, el tráfico de armas, las extorsiones y el sicariato (asesinato por encargo). El pandillerismo es una de las causas que mantiene a El Salvador como uno de los países más peligrosos del mundo, con una tasa de homicidios de 70 por cada 100 mil habitantes, 10 veces mayor de lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera epidemia. El documental de Poveda impresiona por su crudeza y fue presentado en el Festival de Cine de San Sebastián en septiembre de 2008, así como en otros festivales de México, Cuba y Europa.

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