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Ola de cambio en el mundo árabe | Revuelta popular en Libia

Las fuerzas rebeldes avanzan hacia el oeste de Brega

La aviación del dictador bombardea el aeropuerto de la ciudad petrolera y otra posición rebelde en Ajdabiya.- Los opositores capturan a varios mercenarios

Las fuerzas rebeldes avanzan hacia el oeste de Brega
EL PAÍS

Las fuerzas rebeldes han avanzado su línea al frente y hasta el oeste de Brega, donde lograron ayer repeler los ataques de las fuerzas leales a Gadafi, y han capturado a varios mercenarios que trabajaban para el mandatario libio. Después, las fuerzas disidentes han mostrado al corresponsal de Reuters a tres jóvenes africanos -que aparentaban tener unos 20 años de edad- detenidos en la localidad de Al Uqayla y que poseían pequeños maletines. Los dos arrestados por la oposición parecían intimidados y atemorizados por los rebeldes. "Han admitido que eran mercenarios. El que habla árabe lo admitió", ha explicado el voluntario de los rebeldes Salah Zwei, después de que los dos supuestos mercenarios fueran introducidos en un vehículo para ser trasladados a Ajdabiya. El Ejército libio ha fracasado en su intento de reconquista de Brega a pesar de que las bombas de la aviación libia han alcanzado el aeropuerto de la ciudad y otra posición rebelde en Ajdabiya, a 80 kilómetros de Brega, según fuentes de la insurgencia. Lejos de arrinconar a los opositores, éstos han avanzado su línea hasta la localidad costera de Al Uqayla, situada a unos 40 kilómetros al oeste.

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Los insurgentes de Brega cuentan con tres viejos tanques y ametralladoras

La ciudad es clave para tomar el control del arsenal de Ajdabiya

"He escuchado los motores del avión, luego la explosión y después he visto el cráter dejado por la bomba", ha dicho Mohammed Shibli, que ha añadido que la bomba cayó cerca de la facultad de Ingeniería de Perforaciones Petroleras, a 2 kilómetros de la terminal petrolera. "Hubo un ataque aéreo hace una hora y media. Lo he visto con mis propios ojos", ha dicho por su parte Awadh Mohammed, un voluntario adscrito a las fuerzas rebeldes.

La prueba de que Gadafi ha recurrido a mercenarios para luchar contra los rebeldes la han encontrado en los desertores de la filas del Ejército, que han confirmado sus sospechas. Hoy, tras el ataque a Brega, los rebeldes han conseguido un pequeño botín: tres jóvenes africanos que han sido detenidos en Al Uqayla. "Llevabais armas, ¿sí o no?. Estabais con las brigadas de Gadafi, ¿sí o no?", ha gritado uno de los rebeldes a los supuestos mercenarios, que estaban arrodillados en el suelo con un hombre armado apuntándoles a la cabeza. Un opositor al régimen ha explicado que los detenidos tenían documentos de seguridad en los que Gadafi exigía que no se les hiriera. Salvo uno de ellos, los arrestados, han mantenido una única versión sobre por qué se encontraban en Brega: procedían de Níger y trabajaban para una compañía turca. Los rebeldes no han dudado en hacer caso al único que hablaba árabe: eran mercenarios de Gadafi.

Los desertores, informantes de los rebeldes

Una de las principales carreteras del país recorre toda la costa del Mediterráneo, pasando desde la zona occidental a la oriental, controlada por las fuerzas rebeldes que se han levantado para poner fin a los más de 40 años de Gadafi en el poder. "Hay un puesto de control con fuerzas de Gadafi a unos 80 kilómetros de Al Uqayla con unos 50 soldados de Gadafi allí. A unos 20 kilómetros hay una base de Gadafi, con unos 100 vehículos con armas antiaéreas fuera", ha explicado a los rebeldes Nasr Ali, un desertor del Ejército que estaba conduciendo con dirección al este.

El desertor del Ejército libio, que ha llegado en su vehículo desde Ras Lanuf, ha informado de que en la localidad de Al Uqayla se ha acumulado un elevado número de fuerzas de Gadafi. Ras Lanuf tiene, al igual que Brega, una importante terminal petrolífera. Como otros muchos ciudadanos en el este del país, Ali ha manifestado su apoyo al establecimiento de una zona de exclusión aérea para prevenir los bombardeos que se están registrando con cierta regularidad sobre las ciudades de Brega y las proximidades de Adjadiya, donde se encuentra uno de los principales depósitos de armas bajo control de los rebeldes.

Los sublevados han asegurado que han expulsado de la zona de Brega a los mercenarios extranjeros y las tropas enviadas al este de Libia por Muamar el Gadafi, que ahora se estarían concentrando en torno a la ciudad de Ras Lanuf, a 600 kilómetros de Trípoli y donde también hay una gran terminal petrolífera. "Las fuerzas de Gadafi están en Ras Lanuf. Nuestros efectivos, en Brega y Ajdabiya", ha resumido el comandante rebelde Bashir Abdul Gadr.

"¡Traed a Bush!"

A pesar de los ataques, nadie duda en Bengasi de que Gadafi es un cadáver político. Pero el tirano no claudica. Ayer, por primera vez, lanzó a sus mercenarios extranjeros al ataque en el este de Libia y esta madrugada, comenzaron su asalto a Brega. La pérdida de su plaza habría supuesto un gravísimo contratiempo para los sublevados. Sin embargo, la movilización de los insurgentes fue inmediata. "¡Traed a Bush! Cread una zona de exclusión aérea! Bombardead los aviones!", ha exclamado Alí, en referencia al expresidente estadounidense George Bush, que ya adoptó esta misma medida en Irak, seguida posteriormente por su hijo, el también expresidente George W. Bush.

Aunque algunos rebeldes ya han manifestado su rechazo a cualquier intervención extranjera, otros han expresado su apoyo a la creación de una zona de exclusión aérea. El último puesto de control en la localidad de Al Uqayla gestionado por los rebeldes está integrado por unos pocos efectivos armados con rifles de asaltos y lanzadores de proyectiles RPG. Los rebeldes han asegurado que están trasladando sus fuerzas al interior, hacia el desierto del Sáhara, para proteger sus flancos. En la retaguardia, los rebeldes, que no siempre son luchadores experimentados, están armados con tanques, misiles antitanques, armas antiaéreas y lanzadores de misiles portátiles y han reforzado sus posiciones tanto en Adjabiya como en Brega.

Por otra parte, los rebeldes también han acusado a las fuerzas leales de Gadafi de liberar a presos de las cárceles desde el inicio de las manifestaciones con el objetivo de contrarrestar las protestas y sembrar el caos. "Había asesinos ahí dentro. Las fuerzas gubernamentales abrieron las puertas y en el exterior había concentradas personas que querían la sangre de los presos", ha relatado Saeed Jumah, de 28 años, que participó en el saqueo de la prisión de Bengasi. Según los ciudadanos libios los prisioneros fueron liberados para contrarrestar las manifestaciones contra Gadafi, en una actuación similar a la de las autoridades de Egipto durante las protestas, en las que la Policía decidió desaparecer para permitir que los presos se escaparan.

Ajdabiya, otro objetivo de Gadafi

En Ajdabiya, en pleno desierto, el frenesí dominaba el panorama. Pasadas las diez de la mañana, una gran explosión se oyó en el último control de los rebeldes al sur de esta ciudad, en una zona que acoge enormes arsenales. El desconcierto se adueñó de los luchadores cuando se desató el rumor de que los esbirros de Gadafi avanzaban hacia allí. Nunca se confirmó. Como resultaba difícil verificar los derribos de helicópteros. "Gadafi tiene secuestrados a familiares de pilotos, pero algunos desertan", dijo un piloto coronel, que se unió a las filas rebeldes desde el primer día del alzamiento iniciado el 15 de febrero.

Consciente del fracaso, Gadafi se aferró ayer de nuevo a la tesis del turbio complot. "Hay una conspiración para dominar el petróleo de Libia y para que su tierra sea colonizada otra vez... Nunca volveremos a ser esclavos como lo fuimos de los italianos", afirmó el sátrapa, quien advirtió: "Entraremos en una sangrienta guerra y miles de libios morirán si Estados Unidos o la OTAN intervienen". Mientras tanto, el hijo de Gadafi, Said el Islam Gadafi, también ha negado que se haya bombardeado a la población civil en Brega, argumentado que "la milicia quería controlar el puerto" ya que eso es algo que el Gobierno libio no puede consentir, porque se trata de una infraestructura clave para la economía del país. "Las bombas se tiraron para que la milicia se retirara. No podemos dejar a la milicia que controle Brega, es como dejar que se controle el puerto de Rotterdam", señaló.