Irán y sus vecinos

Tel Aviv pide en secreto bombas anti búnker

Israel recela de las ventas de armas de EE UU a los países árabes aliados

"Es un asunto crítico que los Estados del Golfo se centren en la amenaza iraní". El telegrama secreto remitido a Washington en agosto de 2007 incluye este aserto que comparten el jefe del Mosad, Meir Dagan, y el alto funcionario del Departamento de Estado Stephen Mull. Acababa de firmarse el acuerdo por el que EE UU financiará la maquinaria bélica israelí con 3.000 millones de dólares anuales hasta 2018 y el Gobierno estadounidense insiste en la necesidad de aumentar también el apoyo militar a sus aliados árabes. "Ampliar la capacidad de los Estados del Golfo es lo adecuado", coincide Dagan. Pero para Israel es un dilema. Sospechan que cualquier país de la región es un potencial enemigo en el futuro. Amos Gilad, alto funcionario del Ministerio de Defensa, comenta en julio de 2009 que "Egipto [junto a Jordania, los únicos Estados árabes que han firmado acuerdos de paz con Israel] sigue entrenando a su Ejército como si "Israel fuera el único enemigo'".

Con esta premisa, el Ejecutivo israelí se esfuerza por limitar cualquier rebaja en la ventaja militar que disfrutan sus fuerzas armadas respecto a todos los países de la región. En julio de 2009, el Ministerio de Defensa israelí plantea a funcionarios del Departamento de Estado "discutir sobre la transferencia a Arabia Saudí de los [cazabombarderos] F-15" y su eventual emplazamiento en la base aérea de Tabuk, muy próxima a la frontera con Israel, y "expresa sus reservas a la venta de armas al Ejército de Líbano".

Los telegramas del Departamento de Estado reflejan muy ligeras discrepancias entre Tel Aviv y Washington. Así, en el cable de 16 de noviembre de 2009, se explica que Gilad "reconoce la difícil posición de EE UU, dados sus intereses globales, y admite que sus preocupaciones sobre la ventaja militar cualitativa [Qualitative Military Edge, QME] a menudo chocan con los intereses de seguridad norteamericanos en la región". Pero como explica el diplomático Luis G. Moreno, radicado en Tel Aviv, en julio del año pasado, "Israel entiende la política de EE UU de armar a los Estados árabes moderados, y prefiere que esas ventas procedan de EE UU y no de países como Rusia o China". De Estados Unidos debían provenir las bombas antibunker que en noviembre de 2009 se disponía a entregar a Israel. "La transferencia debe ser sigilosa para evitar alegaciones de que EE UU ayuda a Israel a preparar su ataque contra Irán".

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