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Obama ultima la revisión de su estrategia en Afganistán

El presidente de EE UU hará pública mañana en qué estado está la estrategia para Afganistán y Pakistán tras concluir esta semana la última de las reuniones con su equipo de trabajo

Han pasado nueve años desde que se inició la guerra y uno desde que Barack Obama enviase a Afganistán 30.000 soldados estadounidenses adicionales para forzar el cambio de rumbo de una contienda en la que han cobrado renovado protagonismo los talibanes. El presidente de Estados Unidos hará pública mañana la revisión de la estrategia para Afganistán y Pakistán tras concluir esta semana la última de las reuniones con su equipo de trabajo, que estuvo marcada por la muerte del hombre designado por Obama como enviado especial a la zona, Richard Holbrooke.

Según ha adelantado la Casa Blanca, la revisión de la estrategia mencionará "los importantes avances" que se han hecho para frenar el avance talibán y confirmará el proyecto presidencial de que algunos de los efectivos adicionales comiencen a salir de Afganistán a partir de julio (en la actualidad están desplegados más de 100.000 militares estadounidenses). Así lo ha declarado el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, sin aportar más detalles y recalcando las palabras "siempre y cuando las condiciones sobre el terreno lo permitan".

Ese es el optimista panorama que dibuja la Casa Blanca, quien a través de Gibbs mencionó que el presidente citará el jueves algunos éxitos contra Al Qaeda y el hecho de que se haya logrado una mayor cooperación con el Gobierno de Pakistán.

Pero según una información publicada hoy por el diario The New York Times,, dos informes clasificados del espionaje de EE UU -uno sobre Afganistán y otro sobre Pakistán- aportan una visión mucho más pesimista. El rotativo informaba de que las posibilidades de éxito en Afganistán son muy pocas si Pakistán no pone fin al santuario en que se ha convertido la frontera entre ambos países para la insurgencia islamista. Los informes reconocen logros en los esfuerzos conjuntos de las tropas de EE UU y la OTAN, pero destacan la facilidad con la que la insurgencia ataca impunemente a las fuerzas aliadas en Afganistán y regresa de manera segura a Pakistán, donde tiene sus bases.

La información aportada por el Times proviene de un informe de las 16 agencias de las que se compone la inteligencia norteamericana, es ajeno al estamento militar y fue presentado la semana pasada a algunos miembros de los Comités de Inteligencia de la Cámara y el Senado de EE UU. De momento, ya ha habido voces del Ejército y del Pentágono que han criticado las conclusiones de los documentos porque las consideran desfasadas y poco pegadas al terreno -"escritas por burócratas de Washington que pasan poco tiempo, si es que pasan alguno- en Afganistán", dice el diario.

El anuncio de Obama "no aportará grandes sorpresas", ha adelantado Gibbs a la prensa. El refuerzo de soldados ordenado el año pasado tenía como objetivo asegurar el terreno ganado a los talibanes en Afganistán y acelerar la formación de nuevos soldados y policías que pudieran asumir el control de su propia seguridad para el año 2014. El veterano diplomático Richard Holbrooke estaba a cargo de poner en marcha el aspecto civil de la estrategia en Afganistán, que había comenzado a desarrollar con el envío de más de 1.000 personas del cuerpo diplomático y personal humanitario. Su muerte deja un gran vacío en los planes del presidente pero es demasiado pronto para considerar un sustituto, informó la Casa Blanca.