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Cameron condena la violencia de "una minoría" en las protestas estudiantiles

Algunos diputados cuestionan las tácticas de la Policía frente a los disturbios, causados por la subida de las tasas universitarias

El primer ministro de Reino Unido, David Cameron, ha condenado los actos violentos cometidos por "una minoría" en las protestas contra la subida de las tasas universitarias registradas ayer jueves, que incluyeron un ataque -"sorprendente y lamentable" según Cameron- al coche en el que viajaba el Príncipe de Gales y su esposa, que resultaron ilesos. "Está claro que una minoría de manifestantes vino con la determinación de provocar la violencia, atacar a la Policía y ocasionar todo el daño posible a la propiedad", declaró anoche el líder conservador poco después de la aprobación de la polémica medida por 323 votos a favor y 302 en contra. Tras la votación, han dimitido tres asesores gubernamentales: dos liberaldemócratas y uno conservador.

Veintiún diputados liberales votaron en contra y ocho se abstuvieron frente a 28 que votaron a favor, mientras que entre los conservadores, seis votaron en contra, al igual que hizo en bloque la oposición laborista. Así, los liberaldemócratas, minoritarios en la coalición de Gobierno con los conservadores, rompieron su promesa electoral de oponerse a cualquier subida, por lo que el grueso de las protestas estudiantes se dirigió contra ese partido. Hasta 22 personas han sido detenidas y diez policías han resultado heridos durante las protestas. Igualmente un fotógrafo de la agencia Reuters recibió en la cabeza el impacto de una piedra y tuvo que ser atendido en el hospital. La Policía cifra en decenas de miles los manifestantes -30.000 según el Sindicato Nacional de Estudiantes-, que salieron a las calles para criticar la subida, por la que se triplican las tasas que se pagaban hasta ahora. Las tasas universitarias pasan de los actuales 4.100 euros al año a un máximo de 10.700, aunque en general serán de 7.140 euros y los estudiantes no deberán empezar a pagar ese dinero hasta que se hayan graduado y tengan unos ingresos de al menos 25.000 euros anuales.

El ataque al Príncipe Carlos

La violencia concitó más atención que la decisión parlamentaria. Los estudiantes se enfrentaron durante todo el día a la policía en los aledaños del Parlamento y a última hora de la tarde llegaron a atacar en Regent Street el coche en el que viajaban el príncipe de Gales y su esposa, la duquesa de Cornualles, camino de una función teatral, la tradicional gala de la Royal Variety Performance. Los manifestantes arrojaron un bote de pintura contra el vehículo, empezaron a darle patadas y llegaron a romper uno de los cristales, según un testigo. El coche se marchó del lugar de inmediato y Carlos y Camilla, que no sufrieron ninguna herida, mantuvieron su agenda y acudieron al teatro. Cientos de policías protegieron durante todo el día el recinto del palacio de Westminster, sede del Parlamento británico, de la ira de los estudiantes, mientras los diputados debatían desde mediodía (la una de la tarde hora peninsular española) la reforma.

A lo largo del día se registraron algunos choques entre manifestantes y policía, con fuerzas antidisturbios cargando a caballo contra los estudiantes que intentaban romper el cordón policial. La protesta fue subiendo de tono, con el lanzamiento de piedras y pedazos de hormigón de considerable tamaño. El impresionante cordón policial de ayer contrastaba con la falta de previsión que Scotland Yard tuvo hace un mes, cuando una masiva manifestación derivó en escenas de violencia cuando varios cientos de estudiantes ocuparon el edificio en el que se encuentran las oficinas centrales del Partido Conservador en Millbank, a varios cientos de metros del palacio de Westminster. Pero el ataque al heredero de la corona y también a una conocida tienda de ropa en Oxford Street parece demostrar que la policía se vio nuevamente superada por los acontecimientos.

Las tácticas empleadas por la Policía británica han sido cuestionadas por algunos diputados. El conservador Mark Pritchard ha declarado a la BBC que acorralar a los violentos claramente no ha funcionado. El jefe de Scotland Yard, Paul Stephenson, ha prometido que se llevaría a cabo una "investigación" muy seria de lo ocurrido y ha asegurado que la Policía había hecho todo lo posible para "facilitar una protesta pacífica". "Queremos que la gente pueda manifestarse pacíficamente en las calles de Londres si así lo desean, pero ese comportamiento es totalmente inaceptable y vamos a intentar identificar a quienes perpetraron actos violentos".

La reforma tiene como objetivo incrementar de forma sustancial las tasas universitarias, que en la actualidad tienen un tope de 3.450 libras al año (4.120 euros) y que pasarían a tener un tope máximo de 9.000 libras (10.750 euros), aunque se estima que las tasas medias estarán en torno a las 7.500 libras (casi 9.000 euros). Aunque esas cifras pueden dar vértigo, la clave de la reforma es que los estudiantes no han de pagar esas tasas hasta que están trabajando y tienen unos ingresos anuales de más 21.000 libras (25.000 euros). El Gobierno asegura que la reforma es progresista, que hay numerosos mecanismos para ayudar a los estudiantes de origen humilde y que con los actuales niveles de población que aspira a tener estudios universitarios es imposible que su coste se cargue al bolsillo de los contribuyentes. El Gobierno intentó endulzar la píldora del incremento de las tasas con algunas concesiones de última hora, como la de actualizar anualmente con el IPC el mínimo que han de estar ganando los graduados para empezar a devolver el dinero.