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El incendio de Haifa desata una tormenta política en Israel

Los bomberos aseguran que el fuego está bajo control.- La prensa denomina el siniestro "el Katrina de Netanyahu"

"El Katrina de Netanyahu". Así se refería hoy la prensa israelí al incendio más mortífero de la historia del país, que comenzó por la tarde a estar bajo control tras cuatro días de intensos combates contra el fuego, según indicaron los bomberos. Al tiempo que las llamas remitían, la tormenta política se avivó en un país con un potente arsenal militar y que sin embargo se ha declarado incapaz de hacer frente por sí mismo al incendio que el pasado jueves se desató en el norte del país y que se ha cobrado 41 víctimas mortales y ha abrasado 5.000 hectáreas del monte Carmelo. "Debemos hacer inventario de lo sucedido y ver cómo un país tan avanzado y sofisticado puede cosechar un fracaso tan sonado", declaró a la radio israelí el ministro de Bienestar Yitzahk Herzog, perteneciente al partido laborista, socio en la coalición de Gobierno.

La prensa amaneció plagada de críticas al Ejecutivo del primer ministro, Benjamín Netanyahu, al que culpan de no estar preparado para afrontar catástrofes como la del monte Carmelo y de haber ignorado las quejas por falta de recursos de los bomberos y del controlador del Estado en el pasado. Numerosos columnistas pidieron la dimisión de los responsables gubernamentales y en especial de Eli Yishai, el ministro de Interior israelí, del partido ultrarreligioso Shas. Yishai, quien no escatima esfuerzos para conseguir recursos públicos para los estudiantes religiosos y otros miembros de su comunidad, ha explicado que sus peticiones para dotar al cuerpo de bomberos con los fondos necesarios no fueron escuchadas.

Netanyahu ha recorrido una y otra vez la zona afectada y se ha dejado filmar y fotografiar subido al helicóptero, en el centro de operaciones, y en las poblaciones afectadas. Un despliegue que algún comentarista ha tilddado de "reality show" retransmitido en directo por la televisión y la oficina de prensa gubernamental, que ha inundado durante tres días los correos electrónicos con el seguimiento al detalle de los movimientos del primer ministro. "Sus esfuerzos por mostrar liderazgo y por hacer ver que controlaba la situación han sido ridículos", comentó Ben Caspit, un influyente columnista en el diario Maariv. "La gente que le conoce ha identificado su pánico. [Netanyahu] Sabe que va a haber una comisión de investigación", añadió.

Otros personajes de la vida política y religiosa de la zona prefirieron culpar de la catástrofe a la intervención divina. Mientras Ismail Haniya, líder de Hamás, el movimiento islamista que gobierna la franja de Gaza, consideró el fuego "un castigo de dios" contra los israelíes, el líder espiritual de los judíos ultraortodoxos sefardíes, Ovadía Yosef, habló de castigo divino destinado a los que no cumplen con los preceptos bíblicos.

Hasta 24 aviones y helicópteros de más de una docena de países -incluida España- participan en la extinción del incendio, después de que Netanyahu pidiera ayuda urgente a la comunidad internacional. Hasta la Autoridad Palestina ha contribuido con el envío de tres camiones y equipos de bomberos, dada la gravedad del incendio. El aparato estrella, que comenzó a operar es un mastodóntico Boeing estadounidense capaz de transportar 80.000 litros de agua y de volar durante la noche, cuando los vientos avivan las llamas.

El fuego comenzó a remitir por primera vez en cuatro días, según anunciaron a media tarde los equipos de bomberos que continuaban faneando por tierra y por aire.