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La huelga en Francia contra la reforma de las pensiones prende en las refinerías e inflama a los estudiantes

La patronal de Industria pide al Gobierno que desbloquee las reservas de carburantes

El movimiento de protesta contra la reforma de las jubilaciones propugnado por Nicolas Sarkorzy ha tomado dos direcciones imprevisibles: una, la huelga, renovada cada 24 horas, en determinados sectores. El más importante es el producido en las refinerías, que afecta a diez de las doce refinerías en Francia. El presidente de la Unión Francesa de las Industrias Petroleras, Jean-Louis Schilansky, viendo que la huelga se puede alargar, ha pedido al Gobierno que desbloquee parte de las reservas estratégicas debido a que las gasolineras cuentan, en la actualidad, según Schilansky, con depósitos para diez días solamente. Por su parte, el secretario de Estado de Transportes, Dominique Bussereau, quiso tranquilizar a la población afirmando que no se prevé ninguna "escasez en la gasolina" a pesar de que el consumo ha subido esta semana por el temor a quedarse con el depósito a cero.

Los paros en los trenes y el transporte público remiten. Cada vez menos trabajadores secundan la huelga sectorial, también renovable cada 24 horas.

Pero la otra deriva una tanto incontrolable que ha tomado la protesta es la algo inesperada y creciente incorporación de estudiantes de instituto y de universidad. Ayer fueron cerca de 500 los institutos afectados de alguna forma. Muchos de ellos se encontraban bloqueados por los mismos estudiantes, que impedían la entrada a alumnos y profesores. Se suceden las manifestaciones en la calle, tanto en París como en Burdeos, Toulouse o Lille. Ya se han producido enfrentamientos entre la policía y algunos jóvenes en la región de Seine-Saint-Denis, a las afueras de París.

Precisamente desde Seine-Saint-Denis llegó ayer Elodie Roblet, que se sumó a la manifestación celebrada cerca de los Campos de Marte, en Paris. Es estudiante de último año de instituto y resumía así sus razones para protestar, a sus 18 años, por un proyecto de ley que retrasará dos años la jubilación, de los 60 a los 62: "Cuando más tarde se jubile la gente, menos esperanza tendremos nosotros de encontrar un trabajo. Además, defiendo una jubilación que, si no se lucha, va a desparecer, y también lucho por los derechos de mis padres".

Mientras, los sindicatos, además de recordar que el sábado 16 de octubre hay organizada una jornada de protesta, anunciaron la convocatoria de otra nueva para el martes 19. Desde el otro lado, el Gobierno no da ninguna señal de ceder. Nicolas Sarkozy, ayer, en una visita a Gironde, sin aludir al proyecto de Ley actualmente debatido en el Senado, aseguraba: "No estoy obsesionado con las reformas, pero yo tengo la responsabilidad de conducir la quinta economía del mundo. En un mundo que se mueve, no nos podemos quedar inmóviles".