Nick Clegg: "Asia es el modelo a emular"

El viceprimer ministro británico cree que este continente es un ejemplo para Europa por el modo en que superó la crisis de finales de los noventa

Nick Clegg, viceprimer ministro y líder de los liberaldemócratas británicos, de 43 años, ha encabezado la representación del Reino Unido en la cumbre de la ASEM (46 dirigentes de la UE y de la región Asía-Pacífico) que acaba de concluir en Bruselas. Con su Gobierno preparando un plan de acción contra la crisis económica y financiera, al que la oposición acusa de incluir recortes salvajes en lo social, Clegg dice: "Asia es el modelo a emular".

En la cumbre ha percibido dos estados de ánimo, "el optimismo de Asia y la ansiedad y la incertidumbre de los europeos" y cree el político británico que Asia puede ser un espejo para Europa, al menos por el modo en que fue capaz de superar la crisis de finales de los noventa, "cuando hubo quien predijo que Asia quedaría laminada".

Su "Asia es el modelo a emular", pronunciado ante un grupo de corresponsales europeos en Bruselas, choca en una Europa cada vez más recelosa de los asaltos a su Estado del bienestar y que ve con pavor el modelo asiático. Clegg explica el porqué de que sea el arquetipo. En un primer instante, interpreta el modelo asiático desde una vertiente psicológica: "No podemos permitir que la depresión nos derrote. La gente tiene motivos para la incertidumbre -por los recortes en el empleo, las pensiones, los sueldos, los beneficios sociales...- y como animales que somos tememos la incertidumbre".

Pero de inmediato va al fondo del asunto. "El principal desafío es reducir los déficit", subraya. "Es algo de lo que no podemos huir. No se puede crear crecimiento económico sobre la arena del déficit". La receta del éxito, según él, pasa por cambios estructurales en profundidad, con reformas en la economía, las pensiones, la fiscalidad o el trabajo para adaptarse a las nuevas circunstancias y poner las bases de un crecimiento sostenible.

Su Gobierno busca para la escena doméstica lo que él llama "catalizadores para un nuevo crecimiento", que enumera: invertir en capital humano, en investigación, en innovación, en infraestructuras verdes. Son objetivos aplicables a otras latitudes europeas, urgidos en las islas británicas por las propias necesidades de austeridad. "El Producto Interior Bruto británico ha caído un 6% y estamos gastando como si eso no hubiese ocurrido", dice. "Tenemos que adaptarnos. No estamos destruyendo el modelo europeo".

Considera exagerado que se califiquen de "salvajes" los previstos recortes en lo social. "Hemos heredado de los laboristas un déficit astronómico del 11%, el mayor en tiempos de paz en la historia del país, y con los recortes propuestos volvemos al gastos público de 2006", precisa.

El eurófilo Clegg se dice sorprendido por lo bien que está funcionando la inédita coalición con los eurorreticentes conservadores de David Cameron. "Estamos decididos a avanzar y a cooperar constructivamente" es la resultante del "pragmatismo británico con fuerte sentido del realismo del Partido Conservador y el fuerte entusiasmo de los liberaldemócratas".

Cree Clegg que la UE contará más en la escena multipolar de un mundo globalizado si consigue hacer una buena suma de las partes que la integran, idea con la que se concibió el Tratado de Lisboa. "Todavía es pronto para saber si las innovaciones en el funcionamiento que supone el Tratado de Lisboa darán el resultado apetecido", reconoce. El mismo principio es aplicable a la Europa de la Defensa: "Hay que hacer efectiva la suma de las partes. La defensa es mejor hacerla desde los Estados nación, creciendo orgánicamente, en vez de como se ha hecho hasta ahora, creando estructuras artificiales a las que dar contenido. Más vale partir de lo que funciona que ofrecer proyectos teóricos".

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