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Nueva Zelanda declara el estado de emergencia tras un terremoto de 7,2

El temblor deja una veintena de heridos e importantes daños en edificios, aunque no hay peligro de maremoto

Las autoridades de Nueva Zelanda han declarado el estado de emergencia en el sur del país tras el seísmo de 7,2 en la escala abierta de Richter, que ha dejado una veintena de heridos e importantes daños en edificios aunque no se ha declarado el peligro de tsunami. El temblor ha ocurrido de madrugada a 28,4 kilómetros de profundidad bajo el lecho marino, 31 kilómetros al noroeste de la ciudad de Christchurch, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, que vigila la actividad sísmica mundial. También ha sido decretado un toque de queda en las zonas afectadas que se extiende de 7.00 de la tarde a 7.00 de la mañana hora local.

El primer ministro, John Key, ha acudido a la zona y ha asegurado que los daños son tremendos y que parece "un milagro que no haya habido víctimas mortales. Dos personas se encuentran gravemente heridas y varios edificios han quedado destrozados por el temblor, que también ha dejado sin electricidad y agua a varias zonas de Christchuch, la segunda mayor ciudad del país y habitada por unas 380.000 personas, informa Radio Nueva Zelanda.

Se calcula que las pérdidas ascienden a 1.400 millones, informa Reuters. Según un portavoz de los Servicios de Emergencia, cerca de 20 personas han sido atendidas en distintos centros hospitalarios por heridas leves y contusiones causadas por la caída de cascotes. Tras el primer temblor se sucedieron varias réplicas, mientras que las autoridades ordenaron evacuar el aeropuerto de Chrischurch y la red de telefonía móvil se saturó a raíz de la cantidad de llamadas efectuadas por la población.

La Policía local ha indicado que numerosas chimeneas cayeron desde los tejados, y que los techos y paredes de algunos edificios de barrios de la periferia de Christchurch se derrumbaron o agrietaron. Nueva Zelanda sufre cerca de 14.000 terremotos cada año, de los cuales la gran mayoría son de poca intensidad, aunque entre 100 y 150 tienen la suficiente fuerza cómo para ser percibidos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha informado de que no tiene constancia de que haya víctimas de esta nacionalidad entre los afectados.