Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Buenos Aires duplica el número de personas que vive en sus calles

Aumenta también la cifra de población sin techo en el Cono Urbano

Bajo la autopista que une Buenos Aires con el aeropuerto de Ezeiza viven familias sin hogar. Sobre la calle de Catamarca, una mujer que se escapó de su casa porque su marido la golpeaba duerme ahora con sus hijos bajo el ruido de los coches. "No ve la solución para irse de la calle", comenta Elena Corral, trabajadora social y voluntaria de la parroquia de Santa Cruz, a unas calles de la autopista 25 de Mayo. "Ella dice que estando allí al menos puede vivir de las limosnas que le da la gente".

Las aceras de la capital de Argentina albergan cada vez más personas sin techo. En 2006, sumaban 793 y en marzo de 2009, 1.400. Desde entonces, el Gobierno porteño, que encabeza el liberal Mauricio Macri, no ha vuelto a contar cuántas personas viven en la calle, pero sus funcionarios aseguran que la cifra no debe de haber variado mucho en el último año y medio.

La ONG Red Solidaria no maneja estadísticas, pero asiste a los que duermen en las calles. Manuel Lozano, de dicha organización, no advierte a primera vista un aumento de los sin techo en 2010 en la ciudad, pero sí en los municipios que la rodean, el llamado Gran Buenos Aires.

En la Casa del Pueblo de la parroquia de Santa Cruz, un hombre que duerme en los vagones del tren busca que lo ayuden a conseguir el subsidio que reparte Buenos Aires para alquilar una habitación en alguna pensión, pero aclara que lo que él más anhela es un trabajo. Elena Corral, que orienta a los sin techo para que reciban la subvención, reconoce un incremento en los últimos años de la población "en situación de calle", que sobre todo procede del Gran Buenos Aires y se muda a la capital porque allí encuentra "más recursos para sobrevivir: puede cartonear [recolectar residuos para revenderlos como chatarra], pedir en los comercios, ir a comedores o dormir en paradores". La trabajadora social señala que cada vez más familias enteras, y no solo adultos, acaban en la calle porque "se van cayendo del sistema: no tienen ni para alquilar una habitación, tomaron un terreno, pero las desalojaron, o no encontraron tierras libres en las villas miseria [barrios chabolistas]".

Corral atribuye el aumento de la marginación a la inestabilidad laboral. En el segundo trimestre de 2010, el paro en Argentina bajó al 7,9%, respecto del 10,4% de cuatro años antes, según las cuestionadas estadísticas oficiales. Sin embargo, la pobreza aún afecta al 24,1% de sus habitantes, según el Centro de Investigación y Formación de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Se trata de una cifra bastante inferior al 31,4% de 2006, pero apenas menor que la de 2007, cuando la tasa de inflación comenzó a oscilar entre el 10% y el 25% anual.

Unos 3,8 millones de hijos de parados o de trabajadores informales (que suponen un 35% del total) comenzaron a percibir en diciembre pasado una subvención que, como contrapartida, los obliga a ir a la escuela y a someterse a controles médicos periódicos. Los niños de familias que viven en la calle también la reciben, pero no les es fácil asistir a clase. También les resulta difícil a los adultos sin techo buscar empleo porque a veces carecen de DNI, no pueden informar de un domicilio o precisan asearse y vestirse mejor. Pasan los años y la situación de calle se torna crónica.

"Hay poca respuesta del Gobierno porteño, que se manifiesta superado por la situación", critica Corral. "Da subsidios para alquilar una habitación seis meses. Cuando a la gente se le acaba, las trabajadoras sociales les hacemos un informe social para que se los renueven, pero para eso tiene que tratarse de una familia en riesgo. A veces, el Gobierno responde que el presupuesto no alcanza y entonces vamos a la justicia a presentar un recurso de amparo". En agosto, una juez ordenó a Buenos Aires que proporcionara alojamiento a tres indigentes.

El Gobierno de Macri, uno de los aspirantes a la presidencia argentina en 2011, elevó la cantidad de subsidios para alquileres —que consisten en 1.380 euros anuales— de 7.000 en 2008 a 8.030 en 2009. Sin embargo, el gasto en viviendas ha caído el 35,4% en los primeros seis meses de 2010, respecto del mismo periodo de 2009, y solo se ha ejecutado el 13,8% de lo previsto en el año, según la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP). El informe de ASAP advierte además de que las subvenciones que reparte el Ministerio de Desarrollo Social de Buenos Aires también mostraron un "bajo nivel de ejecución": un 33,3% cuando ya debiera haberse acercado a la mitad.

Los problemas de Macri no acaban ahí. Ha sido imputado en un caso de presunto espionaje, que él atribuye a un montaje de los Kirchner. También se enfrenta a una protesta de estudiantes de secundaria que han tomado desde hace dos semanas una veintena de escuelas porque el alcalde solo ha ejecutado el 7,4% del presupuesto anual para repararlas y mantenerlas.

Tampoco los problemas acaban con Macri. Uno de los motivos del aumento de la población sin techo se explica por el incremento de los desalojos por orden judicial que ocurren en toda Argentina.

Hace un año, una misión del Grupo Internacional Consultor sobre Desalojos Forzosos, que trabaja con la ONU Hábitat, verificó casos en Buenos Aires y las provincias patagónicas de Río Negro y Tierra del Fuego. En marzo pasado, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU pidió a Argentina que cesara la expulsión de indígenas de sus tierras.