Dos grupos de rebeldes violan a 179 mujeres en Congo

Las agresiones se produjeron durante cuatro días, cuando los insurgentes tomaron una aldea en Kivu Norte

Un grupo de entre 200 a 400 rebeldes armados violaron a 179 mujeres en la aldea de Bunangiri, en la provincia congoleña de Kivu Norte, durante un asedio que duró cuatro días, del 30 de julio al 2 de agosto. El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, ha manifestado hoy su indignación por estas agresiones, que ocurrieron a unos 30 kilómetros de una base de la misión de estabilización de la ONU en Congo (MONUC).

Las palabras de Ki-Moon llegan tras las críticas a la actuación de los miembros de esta base de algunas ONG, que acusan al organismo internacional de no haber intervenido para evitar las violaciones sistemáticas, a pesar de haber sido avisados. El portavoz de la ONU Martin Nesirky ha insistido en que los rebeldes habían bloqueado la vía de acceso al pueblo para impedir que los residentes huyeran y dieran la voz de alarma. Ha asegurado, sin embargo, que respondieron cuando tuvieron conocimiento de la situación, y ha añadido que se trata de "un área muy grande, en la que hay un número limitado de soldados de paz, que patrullan pero no pueden estar en todas partes al mismo tiempo".

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La ONG Internacional Medical Corps (IMC), que está atendiendo a las víctimas, ha contado que "casi todas las violaciones fueron perpetradas entre dos y seis hombres armados, en muchos casos delante de los hijos y maridos de las mujeres". Los rebeldes, guerrilleros congoleños mai-mai Cheka y de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), un grupo de la etnia hutu relacionada con el genocidio ruandés, según un portavoz de IMC, había asegurado a los habitantes de la aldea a su llegada que "solo querían descansar y comer", y que no debían preocuparse.

Las agresiones sexuales

Más de 8.000 mujeres fueron víctimas de violaciones en las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur el año pasado, según la ONU. Las agresiones sexuales y el reclutamiento forzado de niños solados son algunas de las retorcidas estrategias bélicas del actual conflicto en la RDC, que se remonta a 1998, cuando una rebelión apoyada por Ruanda y Uganda se enfrentó al régimen de Laurent-Désiré Kabila. Desde entonces los enfrentamientos, herederos del genocidio ruandés de 1994 y de conflictos fronterizos, se han cobrado más de cinco millones de vidas.

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A instancia del Gobierno de la RDC, el Consejo de Seguridad de la ONU decidió en mayo retirar 2.000 soldados. Las autoridades de Kinshasa consideran innecesaria la amplia presencia de tropas extranjeras, porque según afirman, la mayor parte del país ha recuperado la paz y la estabilidad. Hasta junio de 2011 están autorizados a permanecer en el país 19.815 soldados, 760 observadores militares y 1.500 agentes de policía. Kivu Norte sigue siendo no obstante una de las zonas más castigadas por el conflicto, con casi un millón de refugiados internos. Margot Wallstrom, la representante especial sobre violencia sexual en conflictos de Naciones Unidas, manifestó su oposición a la retirada de efectivos el pasado abril, porque la lucha contra las violaciones endémicas será "mucho más difícil".

Los rebeldes ruandeses, activos en la RDC desde 1994, son los principales responsables de las violaciones, aunque miembros del Ejército nacional también han sido implicados en esta clase de abusos en Kivu Norte y Kivu Sur, según expertos de la ONU. En muchos casos, las mujeres son atacadas cuando dejan las aldeas para ir a recoger leña, agua y otros productos esenciales.

Mujeres de la región de Kivu Norte, en Congo.
Mujeres de la región de Kivu Norte, en Congo.REUTERS

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