Al menos 57 muertos en un atentado suicida en un centro de reclutamiento militar en Bagdad

El terrorista se ha inmolado entre la gente que esperaba para acceder al centro

Al menos 57 soldados y reclutas iraquíes han muerto en un atentado suicida perpetrado en un centro de reclutamiento del ejército en Bagdad, según fuentes militares. Más de un centenar de personas han resultado heridas al inmolarse el terrorista en el exterior del centro entre las personas que hacían cola para entrar, según ha informado a la agencia Reuters el Ministerio de Sanidad iraquí. Fuentes de la morgue de la ciudad citadas por France Presse aseguran que la cifra de muertos es de 59.

Este es el primer gran atentado en Bagdad desde el inicio del Ramadán, el mes sagrado de los musulmanes, el pasado 11 de agosto. En los últimos años, la violencia se ha incrementado en Irak durante este periodo.

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El ataque se ha producido en el edificio que se usaba como Ministerio de Defensa durante el gobierno de Sadam Husein, convertido en centro de reclutamiento y base militar tras la invasión estadounidense del país en 2003. Una fuente policial aseguraba que había un gran número de aspirantes a la entrada del centro: "Dejaban entrar en grupos de 250".

"Estábamos en una larga cola. Había también oficiales y soldados. De repente, se produjo una explosión, gracias a Dios sólo me hirieron en la mano", ha declarado a la agencia Reuters un herido en el hospital de Al Karkh. "No entiendo cómo el kamikaze has podido entrar, porque había que pasar un control electrónico y un cacheo. Debió de haberse escondido ayer por la tarde", ha relatado a APF Ahmad Kazem, superviviente del ataque.

Según la agencia EFE, sin embargo, el general Qasem Ata, portavoz del centro de operacones de Bagdad, "las medidas de seguridad adoptadas [en el centro de reclutamiento], en comparación con el número de voluntarios que se habían presentado, no eran suficientes". El general Ata admitió también que no se había tenido en cuenta la cantidad de reclutas que iban a presentarse a las pruebas de ingreso en el Ejército y que el lugar en el que fueron convocados no era adecuado como "centro de voluntariado y de agrupación de ciudadanos".

Se trata de uno de los atentados más sangrientos perpetrado en Bagdad desde hace meses. Aunque la seguridad en Bagdad y en Irak en general ha ido mejorando en los últimos meses, la caótica situación política no ayuda al control de la seguridad. Irak lleva meses sin gobierno desde las elecciones del pasado mes de marzo, en las que el grupo del ex primer ministro Iyad Alaui se alzó con una ajustada victoria que ha hecho imposible alumbrar un Gobierno. Los insurgentes tratan de aprovechar la tensión política derivada de las complicadas negociaciones entre los dos principales grupos chiíes y el mayor suní. Así, en julio el número de civiles muertos en ataques y atentados llegó a 396, casi el doble que el mes anterior, según cifras oficiales.

El atentado se produce, además, a dos semanas de que los soldados de EE UU den por concluida su misión de combate en Irak y dejen de patrullar, dejando totalmente en manos de las fuerzas iraquíes la seguridad del país. Los alrededor de 50.000 soldados americanos que permanecerán en el país estarán acuartelados para entrenar a las tropas iraquíes. La semana pasada, un más alto cargo militar iraquí pidió el aplazamiento de este repliegue porque considera que el ejército iraquí no está preparado para asumir la seguridad.

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