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Análisis:

El nuevo tesoro de Afganistán

Habrá película. El guión es demasiado atractivo como para ignorarlo. Afganistán, país en guerra permanente, tumba de ambiciones en la zona de al menos dos imperios (el británico y el soviético), descubre un mineral indispensable para el futuro de la humanidad, el litio. Sin duda, habrá película. El guión está esbozado. Faltan los detalles, el diálogo y quién se queda con el tesoro. Porque se trata de un tesoro.

Según las últimas informaciones, en el subsuelo de Afganistán existen reservas de minerales indispensables para el desarrollo de las nuevas tecnologías por valor de un billón de dólares. Parte de esas reservas serían de litio, un metal blando de color plata y rápida oxidación al que el desarrollo de las telecomunicaciones ha convertido en indispensable. Tan indispensable que su valor se ha multiplicado por diez en apenas un lustro. Porque es tan deseado como escaso.

Si se confirmara el hallazgo en el país de los talibanes, el torturado Afganistán se convertiría, junto con la Bolivia de Evo Morales, en un espacio estratégico para el futuro de la economía mundial. El litio, que permite hacer baterías que almacenan energía con menor peso y volumen, es muy escaso. Bolivia, en dos departamentos (Potosí y Oruro), posee el 50% de las reservas del mundo, muy por encima de otros países que también tienen algo del mineral como Chile o EE UU. La cifra de reservas de litio en Bolivia, no obstante, no está clara. Hay cálculos muy diversos. Desde únicamente 5,4 millones de toneladas extraíbles hasta 100 millones. Pero, cifras al margen, esas reservas son suficientes como para haber atraído al país a las grandes compañías automovilísticas de Japón y EE UU, así como a inversores de Francia y de otras nacionalidades.

Para la industria del automóvil, el litio es crucial. Si como parece, la industria del coche apuesta por los vehículos híbridos (que funcionan con carburantes tradicionales y electricidad), necesitará baterías de bajo peso, de volumen razonable y alta capacidad. Necesitará, en suma, litio.

El mineral supuestamente descubierto en Afganistán se suma así a la lista de minerales escasos y valiosos que son indispensables para garantizar el desarrollo de la tecnología. Como en el caso del coltán (indispensable para fabricar móviles y cuyas reservas están en su mayor parte en el Congo), el litio puede ser una fuente de riqueza, pero también de conflictos. Por el coltán, como antes por los diamantes (fuente de inspiración para buenas películas), se han organizado ejércitos, guerras y golpes de Estado. El litio puede alimentar nuevos conflictos. En todo caso, descubrimientos como el supuestamente realizado en Afganistán ayudan a entender mensajes como el que le costó el cargo al presidente alemán Horst Kholer. Este aseguró que, "en casos extremos es necesaria la fuerza militar para asegurar nuestros intereses, por ejemplo la salvaguarda de nuestras rutas comerciales". ¿Y el litio?