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El Senado italiano aprueba la 'ley mordaza'

La oposición ha abandonado el hemiciclo en protesta por lo que define "la muerte de la libertad"

La nueva ley mordaza italiana ha superado el examen del Senado. El polémico proyecto legislativo que impedirá en Italia la difusión de grabaciones telefónicas ejecutadas por orden judicial en procesos de investigación, ha sido aprobado con 164 votos a favor y 25 en contra por la Cámara alta del Parlamento tras una sesión marcada por las protestas de la oposición. Los diputados del Partido Democrático han abandonado el hemiciclo para denunciar lo que han definido como "la muerte de la libertad". Los representantes del otro partido opositor, Italia de los Valores, del ex fiscal Antonio Di Pietro, no han participado a la votación: han sido expulsados tras haber ocupado desde el miércoles el hemiciclo y depositar varias banderas italianas sobre los escaños. "Es algo que no habría podido pasar ni con Mussolini", ha dicho Di Pietro, quien ha hablado de "un estado de ilegalidad constante en el Parlamento".

La norma, pensada por Niccoló Ghedini, diputado del Pueblo de la Libertad (PL), el partido de Berlusconi, para defender la privacidad de los ciudadanos, afectará de forma profunda al sistema de la justicia, la lucha antimafia y la libertad de prensa. El proyecto (apoyado por el PL y la Liga Norte) limita el uso de las escuchas telefónicas, que desde ahora solo se podrán realizar cuando el fiscal detecte "graves indicios de delito", y durante un máximo de 75 días, prorrogables de tres en tres. También restringe a 72 horas el uso de micrófonos ambientales, que no se podrán instalar en lugares privados, y prohíbe publicar las escuchas en la prensa durante la investigación preliminar (que en Italia suele durar años), bajo penas de hasta 450.000 euros para los editores y de hasta 30 días de cárcel para los periodistas.

Para su aprobación definitiva, la ley tendrá que pasar por una tercera lectura en la Cámara baja -donde su aprobación está prácticamente garantizada por la mayoría al Gobierno- y ser firmada por el presidente de la República, Giorgio Napolitano, quien ya ha manifestado que podría devolver la ley al Parlamento su descontento. La ley ha levantado una oleada de protestas en toda Italia. Periodistas, jueces y policías amenazan con huelgas, movilizaciones e incluso con la "desobediencia civil". Y el llamado Pueblo Violeta, el movimiento pacífico en defensa de la Constitución italiana nacido en las redes sociales de Internet, ha vuelto a organizarse: esta noche celebrará en Roma un "velatorio" para la "muerte de la democracia en Italia".