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Tropas de la OTAN desfilan en Moscú en el 65º aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi

Militares de EE UU, Francia, Reino Unido, y Polonia participan en la celebración de la victoria en la II Guerra Mundial.- La canciller alemana, Angela Merkel, asiste a los actos en la Plaza Roja

Rusia festejó hoy la victoria en la II Guerra Mundial con un desfile militar en la Plaza Roja de Moscú en el que por primera vez participaron tropas de las potencias aliadas, Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Las celebraciones del 65º aniversario de la derrota del nazismo se vieron ensombrecidas por la tragedia en la mina de carbón siberiana Raspádskaya y por dos atentados en Daguestán.

En la parada militar de la Plaza Roja participaron además soldados de otro miembro de la OTAN, Polonia, y de repúblicas de la antigua Unión Soviética. En la tribuna de honor, además de los dirigentes rusos, había numerosos jefes de Estado y de Gobierno extranjeros. Junto al primer ministro, Vladímir Putin, destacaba la presencia de la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente chino, Hu Jintao.

Probablemente la presencia de Merkel, que hoy dirige el país que en 1941 atacó a la Unión Soviética, hizo que Dmitri Medvédev, presidente de Rusia y comandante en jefe supremo de las Fuerzas Armadas, fuera especialmente cuidadoso al escoger la palabras para el discurso tradicional que hace ante las tropas en la Plaza Roja de Moscú. Medvédev se cuidó esta vez de nombrar a la "Alemania fascista", como se hace habitualmente en Rusia, limitándose a usar los términos de "nazismo" y "fascismo".

El presidente ruso subrayó que las lecciones de la II Guerra Mundial llaman a la solidaridad entre los países, y afirmó que sólo unidos se podrán afrontar los desafíos y amenazas del mundo actual. Medvédev advirtió que "el mal" se hace fuerte cuando "retroceden ante él". "Sesenta y cinco años atrás el nazismo fue derrotado, la máquina de aniquilación de pueblos enteros fue detenida. Volvió la paz a nuestro país y a toda Europa. Se puso fin a la ideología que destruía los fundamentos de la civilización", dijo Medvédev.

Paso más lento

Por la Plaza Roja marcharon 11.335 soldados y oficiales (10.000 de ellos rusos) a una media de unos 115 pasos por minuto, algo menor al acostumbrado debido, principalmente a la participación de tropas extranjeras en el desfile. Ciento cincuenta y nueve tanques, vehículos blindados y otras piezas de técnica militar hicieron temblar las tribunas; no faltaron los modernas instalaciones autónomas de misiles Tópol-M, el orgullo de los rusos, que aseguran son capaces de penetrar cualquier escudo nuclear.

Por último, 130 aviones y helicópteros de combate surcaron el aire sobre el Kremlin. El motivo de que Rusia, a diferencia de Occidente, celebre la victoria de la II Guerra Mundial el día 9 y no el 8 se debe a que la Alemania nazi firmó la capitulación a las 22:43 minutos, hora local, cuando en Rusia, dos horas más tarde, ya había comenzado el día 9 de mayo.

Sombras sobre los festejos

La atmósfera de fiesta que reinaba en Rusia en vísperas de estos históricos festejos se ha visto ensombrecida por las explosiones ocurridas en la mina Raspádskaya, en la provincia de Kémerovo, en la que han muerto 12 trabajadores y 83 personas se encuentran atrapadas.

Mientras en Kaspíisk, Daguestán, pereció un zapador al explotar una bomba colocada junto a casas habitadas por guardafronteras rusos. El paquete que contenía el artefacto había sido encontrado por un perro adiestrado durante la inspección matutina realizada en el barrio de los militares. Gracias a que las casas adyacentes habían sido evacuadas, se evitaron más víctimas. Además, explotó un coche bomba en esa misma ciudad; de momento sólo se ha informado de la muerte del suicida que lo conducía.