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El 'tsunami verde' de Mockus

A mes y medio de las elecciones en Colombia, el candidato independiente gana terreno en las encuestas y se convierte en un fenómeno de Internet

Un matemático y filósofo descendiente de lituanos se ha encargado de agitar el debate de las elecciones presidenciales en Colombia. La prensa local califica como tsunami verde el fenómeno desatado por Antanas Mockus y su propuesta para vicepresidente, Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín. Los cuarteles del oficialismo ya han encendido las alarmas.

La encuesta más reciente, elaborada la semana pasada por un grupo importante de medios de comunicación, señala una tendencia a la reducción de puntos entre el oficialista y antiguo ministro de Defensa del actual Gobierno Juan Manuel Santos, líder en los sondeos desde hace meses, y su perseguidor inmediato por el recién formado Partido Verde, Antanas Mockus.

A mes y medio de las elecciones, 10 puntos separan a los dos aspirantes. Una contienda que prometía pocas sorpresas a día de hoy augura la celebración de una segunda vuelta.

Antanas Mockus (Bogotá, 1952) es fundamentalmente un académico. Lo que los anglosajones denominan un scholar. Tanto en su etapa como rector de la Universidad Nacional de Colombia (1990-1993), quizá el centro más prestigioso del país, como en sus dos gestiones al frente de la alcaldía de Bogotá (1995-1999 y 2001-2004), se ha esforzado por privilegiar los métodos pedagógicos y los mensajes cargados de simbolismo.

"La gente no siempre ha congeniado con las ideas de Mockus, sin embargo siempre ha llamado fuertemente la atención, porque son mensajes que rompen con los canales tradicionales de hacer política e invitan a fomentar valores cívicos", afirma el politólogo Gabriel Murillo.

Por ejemplo: durante su primera alcaldía, llenó las calles de Bogotá de mimos que invitaban a los transeúntes a cruzar las calles por los pasos de cebra. También repartió millones de tarjetas amarillas y rojas para que los bogotanos censuraran o aprobaran el comportamiento cívico de sus vecinos.

No todos sus mensajes han tenido el efecto deseado. Durante una conferencia en la Universidad Nacional, interrumpida constantemente por estudiantes, decidió bajarse los pantalones y mostrar el trasero como respuesta a la actitud de los jóvenes. Tras el incidente tuvo que renunciar a la rectoría.

Analistas políticos de todas las vertientes coinciden en señalar que detrás de estas iniciativas, cuando menos consideradas "exóticas", Mockus ha logrado ser un buen administrador y gobernante. Como rector sacó adelante la reforma académica que significó, entre otras medidas, la renovación de los programas curriculares y el ascenso de profesores por mérito profesional. También dejó estables las finanzas del centro educativo.

El analista Alfredo Rangel, columnista de diversos medios, cercano a las políticas del Gobierno de Álvaro Uribe, califica como "aceptable" la gestión de Mockus al frente de la alcaldía. Dice, sin embargo, que "hay que recordar que es un ejecutor muy lento, dejó algunas obras a medio hacer; es un tipo, además, que se enfrasca en debates filosóficos que por lo general son poco prácticos en materia política".

Sus adversarios le atacan por ser una persona aparentemente fría, de pocas palabras, muy alejada de la palabrería de los círculos políticos colombianos. "Su mensaje es opuesto al del actual Gobierno; para Antanas, el fin no justifica los medios. Su discurso es el del respeto por las reglas de juego, por la transparencia. Recuerdo que, cuando era rector, no permitía que le pasaran llamadas por el teléfono interno de la rectoría", explica Fabián Sanabria, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Colombia.

Ese apego a la transparencia le llevó a reconocer el pasado 9 de abril que padece principios de párkinson. Los candidatos hicieron causa común y han decidido no referirse al tema por respeto al candidato del Partido Verde.

En Facebook se ha hecho popular una máxima que reza: "Si Mockus tiene párkinson, ¿por qué los que tiemblan son los demás candidatos?". Melancólico y propenso a cambios bruscos de temperamento, Mockus se ha convertido en un fenómeno de las redes sociales: está entre los 12 primeros lugares del listado de políticos más populares y supera los 300.600 seguidores de Nelson Mandela. Su página en la red social fue la que más creció en el mundo la semana pasada, con un promedio de 16.000 nuevas adhesiones diarias.

Difícil de etiquetar dentro de los ribetes clásicos de izquierda y derecha, Mockus ha optado por ser mesurado en sus críticas al Gobierno. Su propuesta central es la de un Gobierno de legalidad democrática (a diferencia del actual de seguridad democrática), donde primen la ética y el respeto por los recursos públicos. "Detrás de la gran acogida de las propuestas de Mockus se esconde un movimiento social que representa un rechazo frontal a las prácticas sociales del Gobierno de Uribe", afirma el sociólogo Álvaro Camacho Guizado.

Los analistas consultados coinciden en afirmar que la candidatura de este filósofo, respaldada por los también ex alcaldes de Bogotá Luis Eduardo Garzón y Enrique Peñalosa, unida a la de su compañero y aspirante a la vicepresidencia, Sergio Fajardo, está rompiendo con todos los paradigmas de un sistema político anquilosado entre maquinarias políticas tradicionales y prácticas clientelistas de vieja factura.