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Las FARC liberan a un soldado en Colombia tras 11 meses de secuestro

Josué Daniel Calvo fue entregado por la guerrilla a una misión humanitaria

En un pequeño caserío del oriente colombiano, ante una empobrecida población civil y un numeroso grupo de guerrilleros, Josué Daniel Calvo, un soldado de 22 años que pasó 11 meses en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), recuperó ayer su libertad. Los guerrilleros entregaron al rehén a una misión humanitaria encabezada por la senadora de la oposición Piedad Córdoba e integrada por dos miembros de su movimiento, Colombianos y Colombianas por la Paz (CCP); un representante de la Iglesia católica, el obispo Leonardo Gómez Serna, y dos delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Poco después de conocerse su liberación, el soldado, apoyado en un bastón, bajó del helicóptero y abrazó a sus familiares en el aeropuerto de Villavicencio, capital de la inmensa sabana en la que se encuentra el departamento de Meta.

Según la senadora Córdoba, hubo varios sobresaltos y contratiempos, porque, según denuncias de habitantes de la comunidad y de la guerrilla, se practicaron sobrevuelos en la zona. Sin embargo, el alto comisionado para la Paz de Colombia, Frank Pearl, desmintió estas versiones y aseguró que el Gobierno había cumplido con todos sus compromisos. Bogotá había anunciado que suspendería toda actividad militar desde el viernes por la noche hasta la mañana de hoy.

El operativo de entrega se inició pasadas las nueve de la mañana (hora local), cuando partió de Villavicencio el helicóptero Cougar brasileño donde viajaban los miembros de la misión humanitaria. "El obispo entregó rosarios a diestra y siniestra", contó la senadora. Desde tierra, Frank Pearl siguió paso a paso el operativo y ejerció como portavoz del Gobierno.

Calvo es el primer liberado de la última etapa de entregas unilaterales anunciadas hace un año por la guerrilla más antigua de América. Gracias a esta decisión, ya han regresado a la vida ocho civiles y cuatro militares considerados canjeables (por guerrilleros presos) en varios operativos similares al que se llevó a cabo ayer. El último fue en febrero de 2009.

El martes, previsiblemente, llegará el turno del sargento Pablo Emilio Moncayo, el canjeable que ha pasado más tiempo en las cárceles de las FARC. Familiares de los soldados y policías que aún están en la selva ?23, la mayoría con más de 10 años de cautiverio? estuvieron ayer en el aeropuerto de Villavicencio pidiendo un intercambio humanitario que permita el pronto regreso de sus hijos. "Si no se da, tendrán que morirse allá", dijo un desconsolado padre. Las FARC ya borraron de la lista de sus exigencias un despeje de territorio y la entrega de dos sus combatientes que actualmente cumplen penas en Estados Unidos. Colombianos y Colombianas por la Paz pedirá al presidente del país, Álvaro Uribe, y a los siete candidatos que se disputarán la presidencia el próximo 30 de mayo que apoyen el resto de los intercambios que piden las FARC.

Emperatriz de Guevara, madre del mayor Julián Guevara, que murió en cautiverio en diciembre de 2006, vivió ayer un día de gran dolor. Las FARC habían anunciado la entrega de los restos de su hijo, pero hace dos días aseguraron que los operativos militares les impedían cumplir su promesa. Emperatriz de Guevara instó a Alfonso Cano, máximo comandante de la guerrilla, a que le diga la verdad, a que le diga dónde está el cuerpo de su hijo para ir a recogerlo. Sólo quiere darle cristiana sepultura para que descanse en paz. A través de Piedad Córdoba, esta guerrilla reiteró ayer que tiene los restos y que espera entregarlos pronto.

Calvo desapareció el 20 de abril del año pasado, tras un combate con las FARC en una zona histórica de esta guerrilla en Meta. Un mes después, Alberto, su padre, un campesino de 50 años, se enteró por una carta de que estaba en manos de la insurgencia y se enteró también de que le habían herido en las dos piernas en medio del combate. "Su hijo fue capturado y atendido por unidades médicas nuestras", decía la carta. Hace poco, las FARC anunciaron que Calvo estaba gravemente enfermo y que debía ser movilizado por dos combatientes, alzado en una hamaca. La grata sorpresa se produjo ayer, cuando fue posible verle regresar en aparente buen estado de salud.