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El candidato pro ruso se perfila como ganador de las presidenciales de Ucrania

La primera ministra Timoshenko denuncia irregularidades y asegura que "luchará por cada voto" dudoso

Víctor Yanukóvich emergía de madrugada como ganador de las elecciones presidenciales de Ucrania frente a Yulia Timoshenko, según las encuestas a pie de urna y el escrutinio parcial. Timoshenko indicó que le hará sudar a su adversario el reconocimiento de la victoria. Por de pronto, se abstiene de felicitaciones, pero también de protestas callejeras, y se orienta hacia cauces institucionales: máxima vigilancia del recuento oficial, organización de un recuento paralelo propio y eventuales demandas judiciales.

Los primeros resultados de la segunda vuelta indicaban que Ucrania sigue dividida en dos zonas enfrentadas: el este y el sur, que votaron en masa por el jefe del partido Regiones, y el norte y el oeste, que lo hicieron con parecida intensidad por la primera ministra. La participación, un 69,43%, fue superior a la de la primera vuelta. Un alto porcentaje de votantes rechazaron a los dos candidatos (las papeletas permitían esta opción). Según los sondeos, más de un 5%, el doble que en la primera vuelta.

La ventaja del ganador oscilaba entre algo más de un 3% y un 6%, según los distintos sondeos, por debajo de los 10 puntos de ventaja que Yanukóvich le sacó a Timoshenko en la primera ronda. Las cifras, de confirmarse, confirman que la agresiva campaña de Timoshenko le ha permitido pisarle los talones a Yanukóvich, que compitió con menos energía y se negó a participar en debates cara a cara con su rival.

Con el 87,31% de los votos escrutado por la Comisión Electoral Central, Yanukóvich se sitúa en cabeza con un 48,54%, seguido por Timoshenko con un 45,80%. Ambas candidaturas se atribuyeron, no obstante, la victoria tras el cierre de los colegios electorales en base a recuentos paralelos no oficiales.

Una cosa eran las posiciones en público y otra las que se gestan entre bastidores. La primera ministra se distanció de las encuestas y la "sociología" y pidió a sus seguidores que luchen por cada voto y no se relajen en los recuentos. También conminó a Yanukóvich a no celebrar la victoria aún, y le recordó que el entonces presidente de Rusia, Vladímir Putin, le felicitó en 2004 en unos comicios que despúes fueron anulados. "Si alguien declara o festeja una victoria antes del recuento real de votos, se tratará de una manipulación", advirtió.

Timoshenko inundará los juzgados de Kiev con un mar de demandas por supuesta falsificación, pero utilizará la presión judicial para negociar con el ganador, según pronosticó en privado un diputado de Regiones. Para que las demandas prosperen, Timoshenko cuenta con Víctor Medvedchuk, personaje con gran influencia en el sistema judicial y ducho en intrigas que en el pasado fue la eminencia gris del presidente Leonid Kuchma. Timoshenko podría aspirar a participar en una coalición parlamentaria o a mantener algunos puestos en la Administración. Sea como sea, si las cifras se confirman, la Juana de Arco del Maidán y sus huestes no se quedarán fuera del reparto del pastel del que pensaban excluirla Regiones y sus potenciales aliados del grupo del presidente, Víctor Yúshenko. "Creo que los ucranianos tendrán vergüenza por su elección, pero esto también es democracia", manifestó Yúshenko tras votar en Kiev.

"Una diferencia pequeña asegura la legalidad de Yanukóvich, pero no la gobernabilidad del país", sintetizaba el analista Vladímir Dolin. Los partidarios de Yanukóvich han planeado una concentración de 50.000 personas para celebrar su victoria hoy junto a la Comisión Electoral Central. Medios de Regiones afirmaban que el magnate Rinat Ajmétov, diputado del partido, no quiere confrontación en la calle.

Alexandr Turchínov, jefe del equipo electoral de Timoshenko, denunció falsificaciones "bastante considerables", pero los observadores occidentales no lo confirmaban. "Todo va absolutamente normal y no tenemos indicación de ningún problema. Todas las indicaciones son positivas", dijo dos horas antes de cerrarse los colegios João Soares, jefe de la misión de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE. Pese a efectuarse en contra de los consejos de la OSCE, las enmiendas en la legislación electoral realizadas el 3 de febrero tuvieron "un efecto positivo", al haber "disuadido a quienes intentaban realizar un boicot", afirmaba Soares, quien añadió que "había una posibilidad de tal boicot".