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Londres y Washington unen fuerzas en la lucha antiterrorista en Yemen

Brown da luz verde a los escáneres corporales en los aeropuertos británicos

El primer ministro británico, Gordon Brown, ha subrayado este domingo en declaraciones a la BBC que Estados Unidos y el Reino Unido están uniendo esfuerzos en la lucha contraterrorista en Yemen. Brown ha anunciado que ha dado luz verde a la introducción gradual en los aeropuertos británicos de escáneres que permiten ver el cuerpo de los viajeros a través de la ropa en tres dimensiones. La situación en Yemen, un tema que el primer ministro quiere llevar a la agenda del Consejo de ministros de la Unión Europea, será abordada de manera específica en una cumbre en Londres el 28 de enero, en paralelo al encuentro ya previsto para ese día para discutir la situación en Afganistán.

Estados Unidos y la UE han dado ya su apoyo a la cumbre sobre Yemen y los británicos esperan conseguir también la presencia de Arabia Saudí y varios países del Golfo Pérsico.

Brown ha hecho especial hincapié en las cuestiones vinculadas al terrorismo islamista en una larga entrevista en el programa dominical The Andrew Marr Show. Pero sus declaraciones han quedado en parte ensombrecidas por la creciente sospecha de que Downing Street está utilizando de forma partidaria la crisis desatada por el intento de atentado del día de Navidad en un vuelo con destino a Detroit.

La cumbre sobre el Yemen, donde se cree que se entrenó y recibió los explosivos el joven nigeriano que intentó volar el avión de Northwest Airlines, fue anunciada por Brown el viernes. A última hora del sábado, Downing Street anunció un acuerdo personal entre Brown y el presidente estadounidense, Barack Obama, para intensificar la cooperación mutua en Yemen. Pero Brown se ha visto obligado a admitir este domingo que no ha tenido conversaciones "directas" con Obama sobre esa iniciativa. Y ha aceptado que en realidad no se trata de una iniciativa nueva: "Es una continuación de lo que estamos haciendo, pero reforzando lo que estamos haciendo", ha aclarado.

Según el comunicado de Downing Street, que ya no está en la página de Internet del Gobierno británico, "entre las iniciativas que el primer ministro ha acordado con el presidente Obama está la financiación por Estados Unidos y el Reino Unido de una policía especial contraterrorista en Yemen", además de un mayor apoyo a los guardacostas yemeníes.

Downing Street ha anunciado también que Obama "cree que se necesita una fuerza de pacificación mayor en Somalia y así lo apoyará en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas". Pero una fuente del Gobierno de Estados Unidos citada por Reuters aseguró que no conoce que haya planes en ese sentido.

También ha causado polémica la decisión de Brown de introducir escáneres corporales. Estos aparatos, probados en Heathrow entre 2004 y 2008 y actualmente también en pruebas en Manchester, pueden literalmente desnudar a las personas que se someten a ellos, lo que ha provocado dudas sobre sus consecuencias desde el punto de vista de la privacidad. Pero provoca también dudas entre los expertos porque no está claro que con esa tecnología se hubiera podido detectar el tipo de explosivo que llevaba consigo el nigeriano Farouk Abdulmutallab para volar el avión estadounidense.

"No podemos tener la seguridad de que esa tecnología funcione al 100%. Eso es absolutamente cierto. Pero es mejor que lo que tenemos ahora", admitió el primer ministro.

La prensa británica reveló este domingo nuevos datos sobre las actividades de Abdulmutallab, que pasó varios años estudiando en el Reino Unido antes de convertirse en un potencial suicida al servicio de Al Qaeda. Según The Sunday Time s, el MI5 sabía desde hace tres años que el joven nigeriano estaba intentando contactar con islamistas en el Reino Unido porque estaba sometiendo a vigilancia a algunos de los extremistas con los que contactó. Pero no informó de ello a Estados Unidos porque llegó a la conclusión de que se trataba de uno entre muchos jóvenes tentados por el extremismo "pero no había pruebas de que constituyera una amenaza", según un funcionario británico citado de forma anónima por el diario.