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Hariri y Hezbolá pactan un Gobierno de unidad en Líbano

Siria, Irán, Estados Unidos y Arabia Sudí han dado el visto bueno al acuerdo

Cinco meses después de las elecciones legislativas, tras negociaciones interminables, y, como no en Líbano, tras el visto bueno de Siria e Irán -que respaldan a la oposición del movimiento chií Hezbolá y del partido del caudillo maronita Michel Aoun- y de Estados Unidos y Arabia Saudí, aliados de la coalición que encabeza el magnate Saad Hariri, la formación del Gobierno de unidad nacional se pronosticaba este sábado inminente. Aunque faltan por pactar los últimos detalles, así lo confirmaban dirigentes del partido de Hariri y políticos del bando rival, que aseguraban haber alcanzado un acuerdo sobre el reparto de los ministerios, el meollo de la disputa.

Un Gobierno de unidad, en un Estado en el que el consenso se impone por ley para la adopción de las decisiones fundamentales, es la única fórmula que garantiza cierta estabilidad a un país maltrecho, que sufre con frecuencia vacíos políticos devastadores, siempre pendiente y dependiente de las intrigas y las luchas políticas que libran las potencias extranjeras en Oriente Próximo, y víctima de las luchas sectarias de suníes (Hariri), chiíes (Hezbolá), cristianos (divididos entre prooccidentales y prosirios) y drusos.

Quince ministros pertenecerán a la coalición que encabeza Saad Hariri; 10 serán designados por la oposición; y cinco ministros serán nombrados por el presidente Michel Suleiman, que juega un papel decisivo en las eternas negociaciones.

El ministro de Exteriores sirio, Walid Muallem, dijo recientemente, tras una cumbre entre Riad y Damasco -enfrentados durante años tras el asesinato en 2005 de Rafik Hariri-, que la formación del Gabinete era inminente. Y la reunión el viernes por la noche de los principales líderes políticos, incluido el jefe de Hezbolá, Hasan Nasralá, selló el pacto. Todos daban por seguro que el Movimiento Patriótico Libre, el grupo del general Aoun, se apodera del Ministerio de Telecomunicaciones, una de sus exigencias irrenunciables. Las carteras fundamentales de Interior y Defensa recaerán en políticos designados por el presidente Suleiman. Los analistas opinaban que Hariri ha hecho concesiones para facilitar el acuerdo.

En la práctica, independientemente del resultado en las urnas -triunfaron las Fuerzas del 14 de Marzo, prooccidentales, aunque la oposición cosechó casi 200.000 votos más pero 14 escaños menos debido al endiablado sistema electoral-, Hezbolá y sus socios disfrutarán del poder suficiente para no ser marginados. Sin esta premisa, la estabilidad política y económica es una quimera.