Klaus pone un nuevo obstáculo al Tratado de Lisboa

El presidente checo exige para su firma introducir una nota al pie en el texto relativa al capítulo de derechos humanos

El presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, ha puesto una nueva piedra en el camino del Tratado de Lisboa que reforma las instituciones y la toma de decisiones de la Unión Europea. En conversación telefónica con el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, cuyo país ostenta la presidencia europea este semestre, Klaus ha traslado su nueva exigencia para apoyar el texto: introducir una nota el pie relativa al capítulo de derechos humanos.

Según informa en exclusiva la agencia Reuters, el jefe del Estado checo ha explicado a Reinfeldt que quiere que el Consejo Europeo apruebe esta reforma del texto antes de su firma. No obstante, Klaus no ha aclarado el contenido de las dos frases que irían en este nota al pie y ha demorado su explicación a la decisión del Tribunal Constitucional. Éste recibió la semana pasada el recurso de 17 senadores checos contra la totalidad del Tratado de Lisboa.

El texto, no obstante, recibió luz verde en el Parlamento checo el pasado mes de junio. Desde entonces, Klaus, declarado euroescéptico, ha vacilado en su firma a la espera del referéndum irlandés y de algún gesto británico desde las filas del Partido Conservador liderado por David Cameron, contrario también a la adhesión a la UE.

"Le he dicho -ha explicado Reinfeldt a Reuters- que este es el mensaje erróneo y llega a la UE en el momento erróneo". A pesar de que el primer ministro sueco informó previamente de haber mantenido con Klaus una conversación "positiva" sobre el tratado, la nueva exigencia de la República Checa ralentiza un poco más si cabe la aprobación del texto. Tras el "sí" irlandés de la semana pasada, sólo quedan por firmar dos países miembros de la UE: Polonia, a pesar de las dudas expresadas hoy, se ha comprometido a poner su rúbrica el sábado.

El otro Estado miembro es la República Checa. Ante las presiones de los líderes europeos desde Bruselas, el primer ministro checo, Jan Fischer, afirmó que su país aprobaría el Tratado de Lisboa antes de que acabase 2009, siempre y cuando el Constitucional se haya pronunciado.

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