Gaddafi festeja 40 años en el poder

Hace cuatro décadas, el 1 de septiembre de 1969, Gaddafi y otros jóvenes oficiales del ala izquierdista del Ejército derrocaron al rey Idris I e instauraron el Consejo Supremo de la Revolución en Libia

Camellos, caballos, elefantes, globos aerostáticos, 400 artistas, el líder de los piratas somalíes y una nutrida representación de mandatarios mundiales, entre ellos alguno en busca y captura por crímenes contra la humanidad. El coronel Muammar el Gaddafi no ha reparado en gastos para festejar el 40º aniversario de la Revolución: seis días de festejos, una inversión de 40 millones de dólares, desfiles militares y exhibiciones de aviones ?propios y ajenos?, una gran cena en una plataforma flotante, conciertos, exposiciones, y un espectáculo que narra, de forma abreviada, los 5.000 años de historia del país.

Hace 40 años justos, el 1 de septiembre de 1969, Gaddafi y otros jóvenes oficiales del ala izquierdista del Ejército derrocaron al rey Idris I e instauraron el Consejo Supremo de la Revolución en Libia. Desde entonces, durante este tiempo, el coronel ha jugado diversos papeles estratégicos, desde líder del terrorismo antiimperialista en los años ochenta a modelo de tirano canalla y paria internacional en los noventa, a justiciero africanista en este siglo.

En los últimos tiempos, el coronel, de 67 años, ha tratado de rehabilitar su imagen, y ataviado como una especie de payaso disfrazado de militar, o viceversa, ha vuelto al primer plano. Lo ha conseguido sobre todo gracias a la abundancia de sus materias primas (gas y petróleo) y, en buena parte, con el apoyo de Silvio Berlusconi, primer ministro italiano, quien hace un año pidió solemnemente perdón a Gaddafi por la ocupación colonial y firmó a cambio un oscuro pacto bilateral que ha logrado que Libia frene los continuos desembarcos de barcones con emigrantes a bordo.

Con la polvorienta Trípoli engalanada, el otrora apestado coronel ha abierto jaimas y palacios para presumir ante su oprimido pueblo de apoyos extranjeros. A los actos del aniversario han acudido, entre otros, el presidente venezolano, Hugo Chávez; su homólogo de la República Dominicana, Leonel Fernández, la mandataria de Filipinas, Gloria Macapagal; el líder serbio Boris Tadic, y el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.

Sin faltar amistades más peligrosas, como el corsario somalí Mohammed Abdi Hassan Hayr, Afweyne, un pescador analfabeto considerado el inventor y el presidente de la asociación de piratas que causa el terror en los mares del Cuerno de África, y que según Il Corriere ha sido recibido personalmente por Gaddafi; o como el presidente de Sudán, Omar Al Bashir, al que busca la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad en el conflicto de Darfur.

Berlusconi no participó en las ceremonias. Aunque visitó Trípoli el domingo para conmemorar el primer aniversario del pacto bilateral, regresó esa misma noche a Roma. La causa parece la reciente y polémica liberación de Abdelbaset Ali al Megrahi, el espía libio condenado por el atentado contra un avión de la Pan Am sobre la ciudad escocesa de Lockerbie en diciembre de 1988, en el que murieron 270 personas.

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La justicia escocesa excarceló a Megrahi el 20 de agosto alegando razones humanitarias (sufre un cáncer de próstata terminal) tras cumplir ocho años de una condena de 27 y éste fue recibido como un héroe en su país ante la indignación (¿sincera?) de parte de la comunidad internacional.

Mientras la fiesta estallaba, las patrulleras mixtas italianas y libias vigilaban las salidas de pateras en la costa. Pero a veces fallan, y una lancha con 73 inmigrantes eritreos a bordo, todos refugiados de guerra, fue interceptada el domingo por la marina italiana tras pasar por aguas de Malta y devuelta a Libia de forma automática. Berlusconi aprobó la medida diciendo que "hace falta rigor" contra la inmigración ilegal.Desde que entró en vigor el pacto de amistad bilateral, más de mil emigrantes han sido devueltos a Libia y han visto negado su derecho a pedir asilo político.

La UE pidió el lunes a Roma explicaciones por la enésima devolución de inmigrantes. Berlusconi, que mantiene un duro pulso con Bruselas en busca de más ayuda económica, contraatacó este martes amenazando con bloquear la UE: "Si no habla el presidente de la Comisión y se callan los portavoces, dejaremos de votar en las sesiones y bloquearemos el funcionamiento de la UE", declaró.

Ambas partes han vendido el pacto como el perdón definitivo por la ocupación colonial durante el trentennio, de 1911 a 1943. Según lo que ha trascendido, Italia invertirá en Libia por valor de 5.000 millones de euros durante 25 años. Empresas italianas construirán la autopista Egipto-Túnez (1.700 kilómetros), y colaborarán en la tecnología de los trenes de alta velocidad que Gaddafi quiere poner en marcha. La petrolera italiana ENI extrae en Libia 800.000 barriles de petróleo diarios e importa 8.000 millones de metros cúbicos de metano anuales.

La visita de Berlusconi ha acabado con una polémica colorista que estuvo a punto de causar un incidente diplomático. Italia envío a sus Frecce Tricolori, la escuadrilla de aviones que suelta humo de colores, para homenajear a Gaddafi. Este pidió a Berlusconi que, en vez del tradicional humo tricolor de la bandera italiana, los aviones lanzaran fumaradas verdes en honor del Islam y de la bandera libia. Al final, Berlusconi se llevó la perra gorda.

Exhibición en febrero de las Flechas Tricolor, división de la Fuerza Aérea italiana especializada en acrobacias
Exhibición en febrero de las Flechas Tricolor, división de la Fuerza Aérea italiana especializada en acrobaciasREUTERS
El líder libio, Muamar el Gaddafi (c), hace un saludo durante un desfile por el cuarenta aniversario de la revolución libia en Trípoli
El líder libio, Muamar el Gaddafi (c), hace un saludo durante un desfile por el cuarenta aniversario de la revolución libia en TrípoliEFE

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