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Argentina, de luto por Alfonsín

Miles de personas rinden homenaje a quien fuera uno de los políticos más reconocidos en las Américas por su dignidad y honradez

Miles de personas han hecho cola este miércoles a las puertas de Senado para rendir homenaje al ex presidente Raúl Alfonsín , fallecido en la madrugada del miércoles en su domicilio de Buenos Aires, a los 82 años, víctima de un cáncer de pulmón. El cuerpo del político que representa para los argentinos el regreso a la democracia y la recuperación de la dignidad nacional, tras la feroz dictadura militar, fue instalado en una capilla ardiente en el Salón Azul de la Cámara Alta y recibirá sepultura mañana jueves en el cementerio porteño de La Recoleta. Argentina ha declarado tres días de luto nacional y la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que se encuentra en Londres para asistir a la Cumbre del G-20, anunció que adelantaba su regreso al viernes para unirse al homenaje nacional.

La muerte de Alfonsín ha provocado una auténtica conmoción en todos los sectores de la sociedad argentina y ha creado por un instante un sentimiento de unidad y consenso nacional, poco frecuente en la vida política argentina, caracterizada por su crispación y los enfrentamientos personales. Quien fue el portavoz de Alfonsín en la Casa Rosada, José Ignacio López, recordó los últimos días del ex presidente: "Estaba sereno y en paz, pero angustiado por la situación del país. Murió haciendo un esfuerzo para recuperar el sentido del diálogo y la no confrontación en política. Ese fue su testamento".

El fallecimiento del mandatario propició, incluso, una conversación telefónica entre la presidenta y el vicepresidente, Julio Cobos, que no se habían vuelto a hablar desde la votación parlamentaria sobre las retenciones a la exportación. Fue Cobos, en su calidad de presidente en funciones, quien decretó el luto y organizó los funerales de Estado. El marido de la presidenta, Néstor Kirchner, se limitó a hacer público, en su condiciones de jefe del Partido Justicialista, su respeto por la figura política desaparecida

Cristina Fernández, que llamó telefónicamente al hijo del ex presidente, Ricardo Alfonsín, diputado radical, como lo fue su padre, para expresarle su pésame, hizo unas rápidas declaraciones, de madrugada, para recordar sus buenas relaciones personales con Alfonsín. "Fue un hombre de convicciones que siempre defendió sus opiniones de manera digna", aseguró. "Su figura es indivisible de la recuperación de la democracia después de la dictadura. Por suerte, pudimos darle en vida el homenaje que se merecía". La presidenta se refería al acto organizado el pasado mes de julio en la Casa Rosada, donde se descubrió un busto de Alfonsín y al que asistió, probablemente en su ultima salida pública, el ex presidente.

Entre los testimonios más conmovidos figuró el del fiscal Julio Cesar Strassera, que durante el mandato de Alfonsín puso en pié la acusación que llevó al banquillo y a la cárcel a 15 altos jefes militares, responsables de la dictadura militar y de su feroz represión. "La Argentina ha perdido un gran hombre, con una conducta personal y una honradez intelectual y material extraordinarias". El reconocimiento a la honradez del ex presidente fue, precisamente, uno de los factores de elogio unánime. Nadie duda de que Alfonsín murió "sin tener plata", algo excepcional en sus antecesores y sucesores.

El ex presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, el ex presidente de Brasil, José Sarney, y el ex presidente de Chile, Ricardo Lagos, todos ellos contemporáneos suyos, recalcaron la importancia de Alfonsín como político "latinoamericano" y recordaron sus esfuerzos para restablecer relaciones de amistad y cooperación con sus respectivos países.

"Alfonsín creó una gran corriente integracionista en América. Fue decisivo en la creación de los acuerdos bilaterales que dieron origen a Mercosur", asegura Sanguinetti, que recuerda con afecto cómo Alfonsín y él crearon un clima de auténtica complicidad entre Argentina y Uruguay, un clima que desafortunadamente no existe, en absoluto, hoy día. Lagos, por su parte, afirmó que mantiene una deuda de gratitud con Alfonsin porque, siendo ya presidente, reclamó en voz alta y sin dudar su puesta en libertad cuando Pinochet le metió en la cárcel. El ex presidente de Brasil, Sarney, le calificó de "estadista de las Américas", un ejemplo de la lucha por la democracia y por el proceso de integración latinoamericano. "Fue un hombre de convicciones que nunca renunció a sus patrones éticos".