Los primeros sondeos dan la victoria a Morales en el referéndum constitucional

El 60% vota 'sí' a la nueva Carta Magna que supone, según el presidente, una "refundación" del país

La nueva Constitución de Bolivia ha sido aprobada por el 60% de los votantes, según los sondeos a pie de urna hechos públicos a las 18.00 hora local (23.00 en la península española). Los datos oficiales no se empezarán a conocer hasta medianoche. Los votantes han decidido también que las propiedades agrarias no tengan más de 5.000 hectáreas como máximo (77%), en lugar de 10.000 (23%).

El resultado de los sondeos refleja una victoria clara del presidente Evo Morales, pero confirma la división del país en dos bloques territoriales, porque el no ha triunfado en cuatro departamentos orientales (la llamada media luna: Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando), mientras que el lo hacía en otros cuatro departamentos (andinos) y en el noveno, Chuquisaca, se puede haber producido un empate 50-50.

Jornada tranquila

"La votación de hoy decide qué tipo de país será Bolivia". La afirmación de Evo Morales, pocas horas antes de conocerse el resultado del referéndum constitucional, pone de relieve la importancia que han concedido Gobierno y oposición al desenlace de la jornada electoral, en la que 3,9 millones de bolivianos dieron su voto sobre la nueva Carta Magna. Se trata de la primera vez en que se celebra un referéndum para aprobar un nuevo texto constitucional. Hasta ahora, bastaba con la aceptación del Parlamento.

La votación se ha llevado a cabo sin grandes incidentes, aunque existieron algunas reclamaciones en el departamento de Santa Cruz, corazón del no, respecto a si la tinta con que se marca un dedo a los votantes era realmente indeleble. Como en la mayoría de los países de América Latina, los ciudadanos están obligados a votar bajo pena de multa. La limpieza de la elección será garantizada en todo el país por 350 observadores internacionales de la OEA, la Unión Europea y la Fundación norteamericana de Jimmy Carter.

"Refundación del país"

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El nuevo texto constitucional supondrá, realmente, un cambio sustancial en la organización del Estado boliviano, entre otras cosas porque creará mecanismos para garantizar una mayoría indígena en todas las instituciones y órganos de poder público del país. La Constitución culmina un proceso iniciado hace tres años, con la elección de Evo Morales, sindicalista cocalero de etnia aymara, que ha ido progresivamente consolidando su poder y que considera el nuevo texto fundamental como la base de la "refundación de Bolivia" y la puesta en marcha de una "revolución democrática y cultural". Desde su punto de vista, se trata de la creación de un modelo de Estado que no existe en ninguna otra parte de mundo porque incluye el concepto de autonomía indígena o de los pueblos originarios, a los que se reconoce el derecho, y casi la obligación, de ocupar un parte sustancial del poder.

La oposición a la Constitución se ha concentrado fundamentalmente en cuatro de los nueve departamentos en que está dividido el país, en la zona oriental conocida como la media luna, y ha sido protagonizada, sobre todo, por Santa Cruz y su denominado Comité Cívico, un organismo que defiende la autonomía departamental desde hace 50 años y que considera que la nueva Constitución disminuirá sus competencias y su capacidad para gestionar una parte sustancial de los ingresos derivados del petróleo y el gas (el 90% de estos dos recursos naturales se encuentra en la "media luna"). La mayoría de los críticos, sean autonomistas o no, considera que la nueva Constitución no ayudará a cerrar las heridas entre la zona oriental (rica y conservadora) y la occidental (indígena y más pobre) sino que profundizará la confrontación.

Zonas de riesgo

La atención se ha centrado fundamentalmente en dos datos: el porcentaje total que obtenga el en el conjunto del país y el porcentaje que logre el no en los departamentos autonomistas de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y, quizás, Chuquisaca. Los partidarios del no piensan que un éxito abrumador permitirá dar un nuevo impulso a la oposición a Evo Morales y dibujar una Bolivia dividida territorialmente en dos sectores enfrentados, que obligue al presidente a abrir una negociación.

Los partidarios del confiaban en que el resultado a nivel nacional fuera tan claro (superior al 65%) que no dejara dudas sobre la derrota de la oposición. En cualquier caso, unos y otros esperan la apertura de un proceso de negociaciones posteriores, en el que todo dependerá de la fuerza que hayan alcanzado cada parte en la votación del referéndum.

Aunque la votación se ha desarrollado con calma, se recuerda que en comicios anteriores hubo incidentes violentos entre los partidarios y detractores de Evo Morales. El Gobierno ha designado las "zonas de riesgo" en los departamentos más autonomistas y ha ordenado el acuartelamiento de fuerzas de la Policía y del Ejército. En Santa Cruz, los partidarios del y del no han anunciado ya concentraciones y fiestas de celebración. Especialmente problemáticas suelen ser las de la barriada conocida como Plan 3000, una de las más pobres de la ciudad.

Este domingo en La Paz, en Bolivia, el presidente del país, Evo Morales, ha mantenido un encuentro con un centenar de observadores internacionales en la jornada del referéndum constitucional.AGENCIA ATLAS

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