Lagos abandona la lucha por una nueva presidencia de Chile

La retirada del ex mandatario abre la puerta a unas primarias entre Eduardo Frei y José Miguel Insulza

El ex presidente chileno Ricardo Lagos (2000-2006) anunció ayer que no será candidato presidencial de la Concertación, la coalición que gobierna en Chile, para los comicios del próximo año, en los que se elegirá al sucesor de Michelle Bachelet en La Moneda. De esta forma, queda libre el camino hacia unas primarias entre el ex presidente Eduardo Frei (1994-2000) y el actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, los dos principales postulantes oficialistas que quedan en la carrera electoral.

Aunque hace días que circulaba la versión de que Lagos se iba a retirar de una contienda en la que nunca entró del todo, tras pedir ?sin éxito? a la coalición gobernante que ordenara y cohesionara sus filas, el anuncio de ayer fue sorpresivo. Lagos explicó que, después de 45 años de servicio público, continuará "colaborando en la renovación de las ideas y dirigencias", y en todas las tareas que le pida la Concertación, salvo aspirar a la presidencia.

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En las encuestas, Lagos, que había sido propuesto por el Partido por la Democracia (PPD), está situado como el mejor candidato del oficialismo para enfrentarse al empresario Sebastián Piñera, de la derechista Renovación Nacional, que enarbola la bandera de la alternancia en el poder y encabeza las sondeos para instalarse en La Moneda. Según Lagos, Piñera "es perfectamente ganable" para un candidato de la Concertación.

El portavoz del Gobierno, Francisco Vidal, valoró ayer que el escenario electoral comience a "decantarse", cuando falta casi un año para los comicios presidenciales y parlamentarios de 2009. Afirmó que La Moneda aspira a que haya "un liderazgo que emerja lo más rápido posible", con una candidatura, lista parlamentaria y programa únicos.

Sólo en unos días más, cuando se conozcan los resultados de las encuestas, se sabrá el impacto de la retirada del aspirante mejor situado de la Concertación. Uno de los dirigentes de la derecha afirmó ayer que sólo Lagos tenía posibilidades de ganar a Piñera, mientras que la mayoría interpreta su retirada como una derrota.

La salida de la liza deja la lista corta de precandidatos oficialistas reducida a dos postulantes: el socialista Insulza y el democristiano Frei. La interpretación general es que un tercer aspirante, el senador José Antonio Gómez, timonel del Partido Radical Socialdemócrata (PRSD), se presenta para negociar cupos parlamentarios de su colectividad.

Turno para Insulza

Al abandonar Lagos la contienda, Insulza deberá tomar en breve la decisión de si se presenta o no. Apodado El Pánzer, por su empuje y peso político, el ex ministro del Interior de Lagos, propuesto por el Partido Socialista, deberá renunciar a su cargo en Washington para presentarse a las primarias. Aunque ha declarado estar dispuesto a competir, todavía no ha quemado sus naves, como quiere la cúpula socialista.

De acuerdo con el calendario que convino la Concertación, los partidos tienen de plazo hasta el 26 de enero para inscribir sus precandidatos a la presidencia. Las primarias serán el 26 de abril. Para imponerse sobre Frei en una elección primaria, Insulza requerirá también el apoyo del PPD, que ayer se quedó sin candidato propio. No le bastará con los votos socialistas: el respaldo del PPD tendrá un precio en cupos parlamentarios.

La indefinición del oficialismo contribuye a la percepción previa de desorden en la Concertación. Sin que, a diferencia del pasado, sirva como un factor aglutinador la presencia del ex dictador Augusto Pinochet ?el próximo miércoles se cumplirán dos años desde su fallecimiento por un infarto?, han surgido tendencias centrífugas en la coalición gobernante, tanto hacia la derecha como a la izquierda, con deserciones pequeñas pero suficientes para erosionar la estrecha mayoría parlamentaria con que comenzó a gobernar Michelle Bachelet.

El reto económico

Los dos personajes en liza deberán suscitar el entusiasmo de sus seguidores, como hizo Bachelet, la primera mujer que fue candidata a la presidencia, y antes Lagos, el primero que provenía del socialismo después de la recuperación de la democracia. Pero esto no será fácil en un año 2009 en el que la economía se desacelerará para crecer en torno a un modesto 2,5% mientras se espera que suba el desempleo.

Los políticos más sagaces creen que una competencia entre un candidato PS-PPD y Frei puede mejorar el ánimo del oficialismo, que por primera vez en 20 años está a un año de una elección presidencial sin candidato definido ni mucha confianza en el triunfo. Una votación primaria no sólo determina quién encabezará la coalición, sino que "genera una nueva relación con la ciudadanía, es la manera de recuperar a mucha gente que está molesta con la Concertación", afirmó hace unos días al diario La Nación el senador socialista Carlos Ominami.

Una eventual contienda entre Frei e Insulza no parece demasiado novedosa. El Pánzer fue ministro en dos carteras (Cancillería y Presidencia) de Frei. Pero tampoco es novedosa la carta con que cuenta la derecha: Piñera, el candidato al que la oposición se apresta a ungir la próxima semana, buscando dar una señal de unidad en contraste con el oficialismo, fue el mismo candidato al que Bachelet derrotó hace tres años.

Una Constitución para el Bicentenario

Aprovechando el río revuelto en el bloque progresista, el ex presidente Eduardo Frei ha consolidado posiciones para intentar volver a La Moneda, a pesar de que no controla su partido, la Democracia Cristiana (DC). El retroceso que sufrió la DC en las elecciones municipales de octubre pasado le despejó el panorama interno, al poner fin al segundo intento de la senadora Soledad Alvear de llegar a La Moneda, que renunció a la presidencia de su partido. Con un pragmatismo cuyo impacto no ha sido todavía medido por las encuestas, Frei ha tenido acercamientos y guiños a las filas progresistas. Su última propuesta fue audaz, concitó acogidaaplausos y es la primera de contenidos programáticos que hace algún postulante: realizar 37 reformas a la Constitución para terminar de completar la transición a la democracia en 2010, el año en el que se celebra el bicentenario de la independencia.

Entre las enmiendas que Frei plantea para lo que llama una "Constitución del Bicentenario", figura reemplazar el sistema electoral ideado por la dictadura, que castiga a la mayoría si no sobrepasa el 67% de los sufragios; establecer el voto voluntario e inscripción automática en el registro electoral, incluidos los chilenos que viven en el exterior (estos últimos no tienen derecho a voto en la actualidad); que haya primarias obligatorias para los cargos de elección popular; eliminar la incompatibilidad entre parlamentario y ministro, y entre dirigente gremial y parlamentario; dar mayores facultades al Parlamento, y que el presidente de la República pueda disolver una vez en su mandato ambas Cámaras y llamar a elecciones.

La propuesta recoge un antiguo anhelo transversal en las filas del oficialismo: dejar atrás definitivamente la actual Constitución, de 1980, aprobada en un plebiscito sin garantías durante la dictadura, y que dejó como herencia una institucionalidad restrictiva a la participación y con sesgos autoritarios.

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