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Entrevista:HERMES BINNER Gobernador de Santa Fe

"En Argentina tiene que haber un cambio progresista"

Hermes Binner (Rafaela, 1943) se convirtió en septiembre de 2007 en el primer gobernador socialista de una provincia argentina, al llegar al Gobierno de Santa Fe dentro del Frente Progresista Cívico y Social. Le avalaban ocho años de gestión como alcalde de la ciudad de Rosario, la tercera ciudad del país con su corona metropolitana. Este hombre de consenso, que habla siempre en plural, como miembro de un equipo, se perfila como candidato de una posible coalición opositora a la presidencia argentina en 2011.

Estos días está en España junto a los gobernadores de Tierra de Fuego, Fabiana Ríos, y Salta, Juan Manuel Urtubey, para reunirse con políticos españoles dentro de un viaje organizado por la Fundación Red de Acción Política.

Pregunta. Usted llegó al Gobierno de Santa Fe dentro de una concertación de partidos. ¿Cómo ve la posibilidad de participar en otra en el ámbito federal para las próximas elecciones presidenciales?

Respuesta. Estamos convencidos de que hoy gobernar significa integrar la complejidad de nuestra sociedad y, por lo tanto, la respuesta no puede ser simple, tiene que abarcar partidos políticos, movimientos sociales... Luego, que tenga un programa que cuente entre sus objetivos mejorar la vida de la gente. Creo que esto tiene que ver con lo económico y con lo social, y por eso creemos que en toda provincia se puede dar la concertación de fuerzas progresistas que anhelen vivir en una Argentina mejor.

P. ¿Cree que el Gobierno de Cristina Fernández está afrontando adecuadamente la crisis financiera internacional?

R. Creo que está en una situación expectante y es importante todo lo que se está haciendo. Trabajamos desde una perspectiva constructiva. Nuestra posición a nivel nacional no es la de la oposición por la oposición, sino la de fomentar todos aquellos hechos que consideramos positivos y tener posiciones diferentes cuando no estamos de acuerdo.

P. En esta política de consenso está enmarcado el apoyo que dieron los diputados socialistas a la reforma de las pensiones.

R. Por varias razones. Primero, porque siempre defendimos el sistema de reparto. Segundo, porque históricamente siempre nos hemos opuesto al sistema de capitalización como sistema sustituto, después puede haber otro sistema de capitalización privado, no tenemos ningún problema. Y, finalmente, que miramos hacia el futuro y creemos que tenemos que pensar en la persona que aportó toda la vida desde su trabajo y que tiene todo el derecho a tener una sólida percepción de sus haberes jubilatorios.

P. Buena parte de la oposición criticó que no se controlara el posible uso de esos fondos para otros fines.

R. Siempre apoyamos las cosas positivas y tenemos alternativas para las cosas con las que no estamos de acuerdo. Por eso no votamos positivamente todos los artículos de la ley.

P. Esos fondos son una tentación demasiado grande para un Gobierno que necesite efectivo con el que hacer frente a una situación de crisis.

R. Eso es también un atributo que tiene el Gobierno que ganó las elecciones. Nosotros, en ese sentido, somos respetuosos con la democracia y queremos en el próximo ciclo electoral tener propuestas superadoras y el caudal político para poder cambiar esto.

P. Entonces, ¿es posible que plantee una alternativa de Gobierno para unas próximas elecciones?

R. Creemos que en la próxima elección hay un tiempo de alternativas, creo que hay ciclos, y los ciclos vienen bien para la democracia. Nosotros ponemos muchas veces como ejemplo España, ese periodo en el cual el PP ganó al PSOE y después éste volvió. Creo que realmente esto enriqueció la democracia en España y nosotros lo apreciamos muchísimo. Creemos que se enriquecería mucho la democracia argentina con un cambio. Tiene que haber un cambio en un sentido progresista, y con otras prácticas, de mayor participación, de mayor diálogo con los sectores económicos y sociales y, obviamente, de mayor atención a todas las cuestiones sociales.

P. ¿Cree usted que el ciclo de los Kirchner, primero con Néstor Kirchner en la presidencia, después con Cristina Fernández, llega a su fin?

R. Creo que si vemos lo que ha pasado en la historia argentina son siempre ciclos que duran dos periodos. Algunos han durado menos por golpes de Estado, pero como esto tenemos mucha confianza en haberlo superado, los ciclos son naturales y, desde el punto de vista de la democracia, necesarios.

P. ¿Considera que, efectivamente, hemos llegado a un fin de ciclo o todavía tienen recorrido?

R. Ésa es una respuesta muy difícil en Argentina, porque es un país absolutamente rico y con muchas dificultades. Pero la población ha perdido la reverencia a la continuidad simplemente porque pertenece a tal o cual icono político o la referencia histórica de cada uno de los partidos. Creo que la sociedad, en ese sentido, es mucho más madura, ha crecido muchísimo con el ejercicio de la democracia, y así como apoya, retira.

P. ¿No teme que se produzca un efecto rebote y frente al progresismo que visten los Kirchner se salte a lo contrario?

R. Sí, pero también es cierto que hoy la polarización se da con mucha claridad en Europa y en varios países de América Latina. No es el caso de Argentina. En Argentina se mezclan las distintas tonalidades de cada uno de sus colores, con lo cual la salida no es tan clara, no es blanco o negro. Vimos esto con la crisis del campo, sectores que indudablemente siempre estuvieron en las antípodas del progresismo, de pronto pasaron a reunirse con sectores progresistas.

P. ¿Cree que se ha superado la rémora de la corrupción?

R. Es un problema muy serio, que en América Latina tiene muchos antecedentes y creo que la raíz de los problemas en América Latina tiene que ver con el populismo. Hay alternativas, pero no se concretan, hay propuestas, pero se quedan en el camino, y lo que necesitamos es no buscar antípodas, no pensar en que "el peronismo, no" o "el radicalismo, no", sino en un plan estratégico de la nación, que diga "en los próximos 20 años vamos para allá", no importa el Gobierno que esté. Habrá matices, pero, por ejemplo, en la Unión Europea no hay un cambio sustantivo entre un Gobierno progresista y otro. Hay, obviamente, quienes sabemos ver muchas diferencias, como en el juego de los siete errores. Pero ninguna fábrica deja de fabricar su producto, ningún colectivo cambia por esto. En América Latina pasa.

P. ¿Qué balance hace de este primer año de gestión en el Gobierno de Santa Fe?

R. Venía de una alcaldía que tiene, con el conglomerado urbano, prácticamente la mitad de la población de la provincia. Por lo tanto, llegar al Gobierno principal ha sido encontrarnos con muchos supuestos que nos ayudaron mucho a la hora de ponernos a trabajar desde el primer día.

P. Uno de los problemas que ha encontrado durante este año ha sido el conflicto del campo.

R. Lo hemos resuelto desde la provincia de Santa Fe reuniendo a los distintos integrantes de las cadenas de valores, tanto de la agricultura como de la ganadería, y formando un plan de 10 puntos. Es la única provincia argentina que tiene un plan para solucionar el conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario.