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25 años de récord democrático

Argentina cumple un cuarto de siglo sin dictadura en una historia marcada por golpes de Estado que dejaron miles de víctimas

Un 30 de octubre como el de ayer, pero hace 25 años, los argentinos volvían a votar después de siete años y medio de una sangrienta dictadura militar. Con un acto en el mayor estadio cubierto de Buenos Aires, el Luna Park, la democracia argentina festejó su primer cuarto de siglo de vigencia ininterrumpida. Más allá de los desafíos aún pendientes de este país suramericano, los 25 años establecen todo un récord en una historia marcada por repetidos golpes de Estado. El anterior período democrático más largo había durado 14 años, entre 1916 y 1930.

"Conscientes de las enormes deudas que aún tenemos, pero orgullosos de haber puesto la piedra basal de la democracia para siempre en Argentina", así describió ayer, en un artículo publicado por el diario Crítica, cómo se sentía el radical Raúl Alfonsín, que ganó las elecciones presidenciales del 30 de octubre de 1983 por el 51% de los votos contra el 40% del peronista Ítalo Luder. "Costó 50 años de golpes entender que sólo el pueblo decide su destino", añadió el ex presidente.

Anoche, la Unión Cívica Radical (UCR), que aún es la segunda fuerza parlamentaria pese a su debilitamiento de los últimos años, organizó una celebración en la que confiaban juntar a unas 10.000 personas. Esperaban además, al cierre de esta edición, que Alfonsín, de 81 años y muy grave de salud, pudiese finalmente asistir. Al acto también iban a concurrir dos ex dirigentes radicales de peso en la actualidad política: el vicepresidente argentino, Julio Cobos, que llegó a ese cargo en alianza con la presidenta Cristina Fernández, y la líder de la segunda fuerza de las elecciones presidenciales de 2007, Elisa Carrió (Coalición Cívica).

En una manifestación de respaldo a Alfonsín, jóvenes radicales se instalaron desde la mañana frente a su domicilio, en la avenida de Santa Fe 1600, en el Barrio Norte porteño, con una bandera gigante roja y blanca y la leyenda "¡Fuerza, Raúl!".

A principios de octubre, la presidenta Fernández lo había recibido a Alfonsín en la Casa Rosada para rendirle homenaje. "Como presidente, es usted el símbolo del retorno a la democracia de la República Argentina", le dijo la jefa de Estado.

Alfonsín comentó a Efe que después de 25 años de democracia aún falta en Argentina "pan, techo y trabajo". En declaraciones a la misma agencia, la líder de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Tati Almeida, destacó: "A una le parece mentira que podamos festejar estos gobiernos constitucionales, poder elegir después de tanto horror, de ese genocidio. A esta democracia hay que cuidarla y defenderla". No obstante, lamentó que "Alfonsín perdió la oportunidad de pasar a la historia, porque con una mano firmó el juicio a las juntas militares y con la otra las leyes de impunidad", que beneficiaron a unos mil subordinados de las fuerzas de seguridad.

Después de la crisis económica que terminó con el Gobierno de Alfonsín, el peronista Carlos Menem (1989-1999) indultó a los líderes de la dictadura. Después llegó el turno del radical Fernando de la Rúa (1999-2001), cuya gestión acabó con otra crisis no sólo económica sino política, en la que se sucedieron varios presidentes en pocas semanas hasta que asumió el poder el también peronista Eduardo Duhalde (2002-2003), elegido por el Congreso. Después fue votado Néstor Kirchner (2003-2007), que es reconocido por los organismos de derechos humanos por su impulso a la reanudación de los juicios contra todos los criminales de la última dictadura (1976-1983).

El vicepresidente del Gobierno de Alfonsín, Víctor Martínez, también aportó su balance sobre los 25 años de democracia: "Es un festejo que no deja de tener momentos ingratos. Se han debilitado muchas instituciones de la democracia. Hoy seguimos teniendo pobreza. Hoy hay más concentración de riqueza, nada parecido a la justicia social".