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La Camorra mata a seis inmigrantes en un ajuste de cuentas en Nápoles

Dos tiroteos protagonizados por un clan mafioso italiano y un grupo de traficantes de drogas causa siete muertos

Un cuerpo yace en el suelo mientras la policía investiga la escena del tiroteo
Un cuerpo yace en el suelo mientras la policía investiga la escena del tiroteo AFP

El asesinato múltiple registrado ayer en un restaurante cerca de la ciudad de Caserta, que dejó siete muertos y un herido grave, puede tratarse de un ajuste de cuentas de la Camorra italiana contra los narcotraficantes extracomunitarios del sur de Italia, según las primeras investigaciones de la Policía. Los amigos y parientes de los seis inmigrantes africanos asesinados, supuestamente por la Camorra, han causado hoy graves incidentes en la localidad de Castelvolturno, en la provincia sureña de Caserta.

Los inmigrantes, de diferentes países de Africa, armados con palos, se concentraron en la calle donde fueron asesinados los africanos e interrumpieron el tráfico en protesta por lo que considraron "un acto de racismo". Según los manifestantes, los seis jóvenes asesinados no tenían ninguna relación con el mundo de la droga o con la Camorra y se quejaron de que se les criminaliza en la zona sólo por el color de su piel.

Dentro de la confusión que ha generado este doble tiroteo en una misma noche, los investigadores señalan que podría ser un castigo infligido por la Camorra contra quien no quería pagar el precio exigido para vender droga en su territorio. Según las pesquisas, el sello del asesinato de seis africanos -tres de Ghana, dos de Liberia y uno de Togo- pertenecería a un grupo escindido del clan de los Casalesi, el más importante de la Camorra italiana. Se trataría del segundo de los dos tiroteos registrados.

Episodio sangriento

De acuerdo a las investigaciones, el episodio se desarrolló en dos tiroteos distintos pero estrechamente relacionados entre sí. El primero de ellos tuvo como objetivo a una sola persona, Antonio Celiento, de 53 años, nacionalidad italiana y perteneciente al clan camorrista de los Schiavone. Era dueño de un local de videojuegos cerca del Hotel Millenium. Su cuerpo fue acribillado con 20 disparos.

Veinte minutos más tarde, tuvo lugar la segunda fase de la masacre en el kilómetro 43 de la vieja carretera de La Domitiana, que une Nápoles con Roma y donde clanes de africanos venden droga. Resultó ser mucho más mortífero. Un grupo indeterminado de sicarios, posiblemente pertenecientes a los Casalesi por las armas utilizadas, irrumpió en el local Ob Ob exotic fashion y ametralló a los tres hombres que allí se encontraban. Las balas también alcanzaron a otros cuatro individuos que se encontraban cerca del lugar, todos ellos de origen africano. Cinco de los inmigrantes fallecieron en el acto, mientras que uno de los heridos murió esta mañana en el Hospital La Schiana de la localidad de Pozzuoi El único herido grave es de origen liberiano.

Gran tensión

La llegada de la Policía al lugar de los hechos fue acogida por una gran tensión e incluso con golpes, insultos y empujones por parte de los familiares y vecinos de las víctimas, según se puede ver en la televisión italiana. Algunos testigos han asegurado que los sicarios habían llegado en un coche de policía e incluso vestidos con el uniforme de los Carabinieri (policía italiana).

Poco después, los agentes hallaron un coche quemado entre las localidades de Nola y Villa Literno y que podría ser el mismo utilizado por los asesinos para perpetrar su acción.