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Correa resta importancia al supuesto atentado contra él

El presidente ecuatoriano cree que los cuatro detenidos podrían ser "simples estafadores"

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha restado importancia al supuesto atentado que pretendía acabar con su vida afirmando que los detenidos, tres colombianos y un ecuatoriano, podrían ser "simples estafadores".

En una entrevista concedida a la cadena de televisión Ecuavisa, Correa ha señalado que no se deben adelantar conclusiones o apreciaciones y ha pedido que se espere a los resultados de las investigaciones que se llevan a cabo para conocer las causas del supuesto ataque.

Según ha contado el presidente ecuatoriano, los detenidos propusieron vender la información. "La pista la teníamos de un colombiano, quien denunció y dijo que había este atentado. Pidió dinero para dar más información, entonces hay altas probabilidades de que sean simples estafadores"", ha dicho Correa.

Los cuatro detenidos, uno de los cuales dijo pertenecer al grupo paramilitar colombiano de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se encuentran en las dependencias de la Policía Judicial en Quito. A los detenidos se les confiscó abundantes fotografías del Palacio Presidencial y un croquis de la zona de la Plaza de la Independencia.

Las FARC acusaron a Colombia

El pasado lunes, la página de Internet de la Agencia Bolivariana de Prensa (ABP) difundió un comunicado del guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Iván Márquez en el que acusaba al presidente de Colombia, Alvaro Uribe, de tratar de asesinar a Correa y al gobernante de Venezuela, Hugo Chávez.

La nota indicaba que el servicio de inteligencia del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia preparaba "varios grupos de sicarios que enviará a Ecuador para asesinar también a Correa", en coordinación con un general retirado ecuatoriano de apellido Aguas".

El general retirado del Ejército ecuatoriano Luis Aguas Narváez, ex comandante general del Ejército, el único general con ese apellido de las Fuerzas Amadas Ecuatorianas, negó cualquier relación con el supuesto plan de asesinato.

Además, Márquez aseguró que, con el propósito de matar a Chávez, Uribe "infiltró" en Venezuela a más de 100 paramilitares por medio del servicio de inteligencia del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). El texto enviado por Márquez afirmaba asimismo que son falsos los ordenadores confiscados en el campamento que tenía en Ecuador el abatido número dos de las FARC, Raúl Reyes, y acusa al Gobierno colombiano de utilizar esa historia para "fustigar" y "amenazar" a los países vecinos.

Iván Márquez se reunió en noviembre de 2007 con Chávez dentro de las gestiones que llevaba a cabo el mandatario venezolano para conseguir un acuerdo humanitario entre el Gobierno colombiano y las FARC, que permitiera el canje de unos 40 secuestrados por medio millar de guerrilleros presos.

Chávez consideró el domingo que "llegó la hora de que las FARC liberen a todos los retenidos" y se puso "a las órdenes" del nuevo jefe de ese grupo guerrillero colombiano, Alfonso Cano, alias de Guillermo León Saenz, para facilitar esa entrega, "a cambio de nada".