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El ex portavoz de la Casa Blanca asegura que Bush vendió la guerra de Irak con "propaganda"

Scott McClellan, que fue secretario de prensa entre 2003 y 2006, afirma que el presidente "minimizó el principal motivo para ir a la guerra"

El ex secretario de prensa de la Casa Blanca, Scott McClellan, ha asegurado que George W. Bush vendió la guerra de Irak basándose en "propaganda". McClellan, que durante su estancia en la Casa Blanca entre julio de 2003 y abril de 2006 defendió las políticas del presidente durante los primeros años de la guerra, ha formulado duras críticas contra Bush en un libro de 341 páginas que recoge sus memorias en el cargo y que llegará a las librerías estadounidenses la próxima semana, según informa la cadena CNN.

En el libro titulado What Happened Inside the Bush White House and Washington's Culture of Deception (Lo que ocurrió en la Casa Blanca de Bush y la Cultura de Engaño de Washington), el ex portavoz asegura que el mandatario estadounidense manipuló "las fuentes" para la opinión pública y "minimizó el principal motivo para ir a la guerra".

"Por el verano de 2002, los asesores de Bush lanzaron una campaña cuidadosamente orquestada para vender agresivamente la guerra… En una época de campaña permanente, todo se basó en un intento de manipulación de las fuentes de opinión pública para ventaja del presidente", escribe el ex secretario en sus memorias.

McClellan afirma que Bush, al quién describe como una persona "sincera" y "auténtica", fue "terriblemente mal" asesorado. El ex secretario admite asimismo que algunas de sus declaraciones durante las conversaciones con los periodistas en la sala de prensa de la Casa Blanca resultaron ser "malamente engañosas".

Para muchos periodistas, McClellan fue uno de los asesores más leales de Bush cuando tuvo que dar la cara durante los primeros años de la invasión de Irak y sobre el desastre del huracán Katrina, que arrasó la costa del Golfo de México a finales de agosto de 2005. Con respecto a esta última cuestión, el ex portavoz se refiere a la reacción del Gobierno de Bush como "engorrosa" y asegura que fue el "mayor desastre" para la presidencia.