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Raúl Castro autoriza el libre acceso de los cubanos a los hoteles

Las tiendas de divisas comenzarán a vender computadoras, reproductores de DVD y algunos artículos electrodomésticos

Desde el domingo, los cubanos pueden alojarse en cualquier hotel de su país, alquilar un vehículo o una moto de turismo y pasar unas vacaciones en un establecimiento Todo Incluido del polo turístico de Varadero. La medida, que fue adelantada por EL PAIS hace dos semanas, entró en vigor a las 12 de la noche del domingo, y es la última adoptada por el presidente Raúl Castro para acabar con toda una serie de "prohibiciones absurdas", que generan gran malestar en la población, como parte de un plan de cambios graduales que pretenden reactivar la economía y elevar el nivel de vida de los cubanos.

El pasado 24 de febrero, en su primer discurso a la nación como presidente de los consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro anunció que de inmediato comenzarían a levantarse las prohibiciones "más sencillas", en su mayoría adoptadas para limitar las desigualdades sociales surgidas en los críticos años noventa. Mañana mismo comenzarán a venderse en las tiendas de divisas las primeras computadoras, reproductores de DVD y algunos artículos electrodomésticos, cuya comercialización estaba restringida hasta ahora; y del mismo modo, la empresa ETECSA informó el viernes que en los próximos días los cubanos podrán tener acceso legal a los servicios de la telefonía celular. En todos los casos, los precios de estos artículos y servicios son en pesos convertibles, cuyo valor es 24 veces superior al peso cubano.

El libre acceso a los hoteles fue demandado masivamente por los cubanos en las asambleas convocadas el año pasado por Raúl Castro, que pidió a la gente que expresase libremente sus preocupaciones y críticas y propusiera soluciones. Hasta ahora, los cubanos no podían alojarse en un hotel de turismo internacional, a no ser parejas en luna de miel o estudiantes y trabajadores destacados acogidos a un plan especial. La población con acceso a divisas podía utilizar servicios de los hoteles como restaurantes, tiendas y gimnasios, pero no hospedarse. Las autoridades justificaron la medida por la escasez de habitaciones y alegando que rompía con la igualdad social.

Según confirmaron a este diario fuentes hoteleras españolas, en principio "no hay restricciones". Podrán alojarse en los hoteles tanto cubanos solos como en compañía de un extranjero, y también podrán alquilar vehículos de turismo. Todavía no se sabe si podrán hacer uso de las marinas, que comercializan excursiones en yate, y hospedarse en los cayos a los que sólo puede accederse en avión, la mayoría gestionados por Gaviota, corporación turística de las Fuerzas Armadas. "En principio si, nadie nos ha informado todavía de ninguna restricción", dijo un alto directivo de una empresa extranjera.

Cerca del 50 % de las habitaciones dedicadas al turismo están administradas por cadenas extranjeras, la mayoría españolas. Con 24 hoteles y alrededor de 10.000 habitaciones en gestión, el 23 % de las capacidades del país, Sol Meliá es la compañía extranjera líder en el sector. Cerca del 35 % de los turistas que viajan a Cuba se alojan en establecimientos Meliá, que posee un índice de ocupación media anual del 70 %. "La medida es muy positiva, abre nuevas perspectivas al desarrollo turístico en Cuba", dijo un director de hotel español en La Habana. El precio de una noche en un hotel oscila entre los 40 y los 200 euros, o más, muy por encima de las posibilidades de la mayoría en Cuba, donde el salario medio mensual equivale a 17 euros. Pese a ello se espera que miles de cubanos con acceso a divisas empiecen a hacer turismo en su país.

Entre las próximas medidas de flexibilización que se esperan están las migratorias, con una simplificación de los trámites para entrar y salir del país, incluso se habla de la eliminación del permiso de salida, actualmente vigente para los ciudadanos cubanos. En la agricultura ya han comenzado a adoptarse medidas para eliminar trabas burocráticas y reducir el centralismo excesivo en la toma de decisiones, poniéndose en marcha nuevas formas de estimulación, con salarios vinculados al rendimiento productivo, así como la entrega a los campesinos de tierras ociosas en manos del Estado.