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Tragedia en Perú

Situación "desesperada" en las zonas rurales tras el terremoto

Aumenta el riesgo de epidemias por la presencia de cadáveres en las calles.- Un bebé es rescatado con vida de entre los escombros

Tres días después del terremoto que sacudió el sur de Perú y que ha dejado más de medio millar de muertos, 1.500 heridos y decenas de miles de damnificados, la primera ayuda internacional llega por fin a Pisco, la zona más afectada por el seísmo. Unas 2.000 familias que viven en núcleos rurales de muy difícil acceso y que también se han visto afectadas por el terremoto que el pasado miércoles arrasó la costa peruana se hallan en una situación "desesperada", ha alertado hoy Oxfam Internacional, la rama española de Intermón Oxfam.

El Gobierno ha reforzado la presencia militar y policial para evitar los saqueos mientras, a medida que pasan los días, crece el riesgo de epidemias en la ciudad, plagada de cadáveres. Y en medio del horror, la esperanza. Un bebé de 10 meses ha sido rescatado con vida de la iglesia de San Clemente, que se vino abajo por el temblor. Además, un estudiante español se ha convertido en un héroe al salvar de entre los escombros a los cuatro miembros de una familia. Mientras, no cesas las réplicas. La última fue de 5,5 grados.

El bebé logró sobrevivir siete horas después del terremoto de magnitud 8 en la escala de Richter, cuando fue rescatado por un vecino de Pisco, Rómulo Palomino, según ha informado la agencia estatal Andina. "Pensé que estaba muerto, lo levanté con cuidado y noté que su corazón latía. Lo limpié y ahí empezó a estornudar y lloró", ha contado Palomino tras explicar que halló al pequeño inconsciente y completamente cubierto de polvo. Palomino había acudido con su hijo a la iglesia de San Clemente, donde quedaron sepultados centenares de feligreses, al ser informado de que sus padres estaban en el templo en el momento del temblor. "En siete horas hallé y saqué a más de 20 cadáveres cuando me encontré con el niño", ha explicado emocionado Palomino, quien ha considerado un "milagro" que "hubiera sobrevivido tantas horas respirando sólo polvo y muerte".

Juan Tomás Rodríguez, un estudiante de 27 años de Ciencias Ambientales de la Universidad de Granada, se encontraba en la playa de Pisco cuando ocurrió la catástrofe, y allí se unió de inmediato a un grupo improvisado de personas que "iba por las diferentes calles buscando sobrevivientes" durante más de "24 horas seguidas". Al divisar la vivienda derrumbada donde estaba atrapada una pareja y sus dos hijas, el grupo de rescate espontáneo se turnó para entrar por un agujero donde "solamente cabía uno a la vez". "Justo cuando yo entré se liberó a esa familia y tuve la gran satisfacción, si así se puede llamar, de ser yo el que los sacase de ese lugar", ha dicho a la agencia Efe este joven nacido en el pueblo de Moratalla, en Murcia. Para Juan Tomás Rodríguez fue "un gran honor" evitar que esa familia engrosase la abultada lista de víctimas mortales.

Mientras tanto, atrincherados junto a las ruinas de las que fueron sus casas y en alerta para evitar los robos y saqueos, los habitantes de Pisco han recibido la primera ayuda desde que se produjo la catástrofe. Cientos de personas dejaban sus constantes rezos para abalanzarse sobre los camiones que repartían agua, víveres y medicamentos, tanto del Gobierno de Perú como del exterior, y que están entrando por el pequeño aeropuerto militar de la localidad costera.

Gracias a esta conexión han llegado al epicentro de la tragedia 400 toneladas de material de emergencias procedentes de Venezuela, Canadá, Bolivia, Colombia, Suiza o España. La secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín, ha asegurado que la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) "sigue en guardia" para proporcionar ayuda en todo lo que "haga falta". El primer equipo de técnicos desplazado por la AECI, compuesto por especialistas en tareas de ayuda de emergencia y personal sanitario especializado en medicina de catástrofes, han aterrizado este sábado en Lima, desde donde partieron hacia Pisco.

Réplica de 5,5 grados

Una nueva réplica de 5,5 grados en la escala de Richter cuyo epicentro estaba situado 65 kilómetros al oeste de la localidad peruana de Pisco, sacudió Lima y la región de Ica a las 20:22 horas, hora local, sin causar daños materiales o pérdidas humanas, según informó hoy el periódico peruano El Comercio. Hasta el momento y tras el fuerte terremoto que el pasado miércoles azotó el sur del país y que afectó a diversas zonas de Ica, Pisco, Chincha y Lima, se han producido más de 422 réplicas.

Mil soldados

El presidente peruano, Alan García, ha pedido desde Pisco calma a la población y ha asegurado que la policía le ha informado de varios robos de alimentos en las carreteras y que desde Lima ya se han enviado más patrullas policiales "que tienen la orden de actuar con más severidad para quienes estén robando". El ministro de Defensa, Allan Wagner, afirmó que el número de soldados enviados a la localidad de Pisco, la más perjudicada por el seísmo, ha aumentado de 400 a 1.000 y que, además, otros 400 serán enviados a distintas zonas.

En cuanto al peligro de epidemias en la zona, García ha descartado cualquier posibilidad en ese sentido ya que, según ha manifestado, los cadáveres se están recogiendo rápidamente en las tres ciudades más afectadas, además de Pisco, Ica y Chincha. "Antes, durante largo tiempo, se dejaba los restos un poco bajo los escombros, pero ahora se ha logrado rápidamente eso y está eliminada la posibilidad de una epidemia, que es lo importante", ha señalado el presidente en declaraciones a la agencia Andina.

La ministra de Comercio Exterior, Mercedes Araoz, ha admitido, sin embargo, que la ayuda es insuficiente y ha asegurado que los robos y saqueos seguirán siendo un problema.

El Gobierno madrileño habilita un teléfono gratuito

La Comunidad de Madrid ha activado un número de teléfono gratuito, el 900 812 525, para que los peruanos residentes en la región puedan contactar con sus familiares, ha informado el Ejecutivo autonómico. Este teléfono estará en funcionamiento durante siete días (a contar desde el viernes), las 24 horas, y podrán llamar tanto a teléfonos fijos como a los móviles de sus familiares. Madrid tiene a 70.000 personas de nacionalidad peruana empadronadas, y se calcula que alrededor de 20.000 familias cuentan con algún familiar residente en los lugares afectados por la catástrofe.

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