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Al menos 15 muertos en la reapertura de la Mezquita Roja

Un kamikaze hace estallar la carga que llevaba en los alrededores del reinaugurado templo de Islamabad.- Siete de los fallecidos son policías

Le habían lavado la cara hasta desprenderla del tinte rojo que le daba nombre. La Mezquita Roja de Islamabad iba a ser hoy reabierta al público, recién restaurada y con sus muros de beige. Pero la violencia entorno a este complejo continúa impidiéndole desarrollar sus funciones religiosas y educativas. Un atentado suicida en las cercanías del edificio ha causado al menos 15 muertos y 50 heridos, según un nuevo balance difundido por el Gobierno y por fuentes policiales. Según un responsable del Ministerio del Interior, Javed Iqbal Cheema, entre los fallecidos hay siete agentes de Policía.

El ataque se ha producido junto a un grupo de policías que se encontraban en el exterior del Hotel Muzzafar, próximo a un mercado y a medio kilómetro de la mezquita.

La ceremonia de reapertura del centro religioso no ha podido culminarse por las violentas protestas de estudiantes que rechazan al nuevo clérigo impuesto por el Gobierno. No hubo modo de recuperar la normalidad. Ashfag Ahmed no había siquiera comenzado a dirigir la oración, como sustituto del clérigo radical Rashid Ghazi. Ahmed, que dirige una mezquita cercana, llegaba para relevar en el cargo al fallecido Ghazi, que pereció durante el asedio a la mezquita a principios de mes, cuando el clérigo y otros radicales islamistas se atrincheraron en el interior del edificio.

Los estudiantes, seguidores del anterior clérigo radical impidieron que el nuevo líder nombrado por el Gobierno. Acompañados por familiares de los escolares que continúan desaparecidos tras el asalto, en el que se calcula que murieron al menos 100 personas, los estudiantes entonaron cánticos contra el presidente, el general Pervez Musharraf.

Una vez tomado el templo, a golpes, y expulsado a su nuevo líder, los estudiantes han comenzado a repintar los muros de la mezquita del color por el que siempre fue conocida.

Tras ser expulsado del centro religioso, Ashfaq Ahmed ha dicho a los medios que había rechazado el encargo de ser líder de las oraciones en la Mezquita Roja y que el Gobierno le había asegurado que estas tendrían lugar en un ambiente pacífico. "Jamás lideraré las oraciones en la Mezquita Roja, después de haber experimentado la peor humillación de mi vida de manos de los estudiantes", ha declarado Ahmed.

Al escucharles anunciar que habían tomado el control del edificio, la Policía, que había permanecido impasible en el exterior del recinto al inicio de las protestas, empezó a lanzar gases lacrimógenos. De la larga retahíla de reclamos que han emitido los altavoces de los estudiantes, sobresale el pedido de los cuerpos de la madre y el hijo de Ghazi, así como la liberación de su hermano, Abdul Aziz, que se encuentra detenido y afronta una acusación por terrorismo. El Gobierno no ha sido capaz aún de identificar los cadáveres de los familiares del clérigo radical.

Su hermano Aziz, principal dirigente del centro, había sido capturado el pasado 6 de julio, cuando intentaba escapar de la mezquita oculto bajo un burka, unos días antes del comienzo del asalto contra la mezquita y las escuelas coránicas asociadas, en las que se habían atrincherado extremistas armados.