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Boda y despedida en tierra de nadie

Una joven drusa-israelí dice adiós a su familia, probablemente para siempre, tras contraer matrimonio con un sirio en los Altos del Golán

Los novios y sus familiares posan en la 'tierra de nadie' del Golán
Los novios y sus familiares posan en la 'tierra de nadie' del Golán AP

Para Arwad Abu Shahin el día de su boda ha sido también para ella el de una dramática despedida. Como si de una moderna Julieta se tratara, la joven israelí de origen druso, ha tenido que renunciar a volver a ver a su familia al contraer matrimonio con el sirio Humanad Hareb, que vive justo al otro lado de la agreste y disputada frontera de los Altos del Golán.

El hipervigilado puesto de control de Kuneitra ha sido escenario del inusual paso de la joven, vestida de largo traje blanco, para casarse con su prometido en la tierra de nadie que separa ambos países. Después, tras el adiós a sus familiares, a quienes sólo podrá volver a ver cuando se firme un tratado de paz entre Damasco y Tel Aviv, se ha dirigido entre lágrimas con su nuevo esposo hacia territorio sirio.

La joven conoció a su esposo, Muhaned Hareb, de 28, en Jordania hace dos años, según informa la agencia alemana DPA. Desde entonces no se habían vuelto a ver: el teléfono e Internet habían sido los lazos que han mantenido unida a la pareja. El Comité Internacional de la Cruz Roja y el organismo de la ONU que se encarga de supervisar la tregua entre Israel y Siria han hecho el resto para que pudiera celebrarse el enlace.

En el Golán viven unas 40.000 personas, la mitad judías y la mitad drusas (una facción del islamismo chií con gran presencia al otro lado de las fronteras siria y libanesa). La escena de la boda de hoy es una réplica exacta de la historia que se cuenta en La novia Siria, una película israelí de 2001 en la que una joven drusa que abandona a su familia en el Golán para casarse con su novio sirio, sabiendo que no podría volver con su familia.

Israel arrebató a Siria los Altos del Golán en 1967, en el transcurso de la llamada Guerra de los Seis Días. Siria considera parte de su territorio la zona, una meseta basáltica de 1.100 kilómetros cuadrados de alto valor estratégico y aún más alto valor simbólico. Naciones Unidas ha calificado a la zona como territorio ocupado y exigió en su resolución 242 la retirada de las tropas de Israel mediante la firma de un tratado de paz.