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Los congresistas demócratas impulsarán un calendario para la retirada de las tropas de Irak

El Plan Demócrata comenzaría el último trimestre del año que viene

Los legisladores demócratas han anunciado hoy que impulsarán un proyecto de ley que establecerá un calendario para la retirada de las tropas estadounidenses de Irak que comenzaría en el último trimestre del año que viene. Según ha anunciado en conferencia de prensa el legislador estadounidense David Obey, el denominado Plan Demócrata presentará un fin "ordenado y responsable" de la participación de EEUU en la "guerra civil" de Irak.

En una conferencia de prensa, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha mostrado su esperanza de que la medida se apruebe la semana próxima en el seno del Comité de Apropiaciones del Senado estadounidense. Pelosi ha indicado que la retirada podría iniciarse antes de lo establecido por el Plan Demócrata si el gobierno iraquí presidido por Nuri Al-Maliki no cumple con sus metas de garantizar la seguridad en Irak. La medida supone la primera vez que los demócratas, que controlan el Congreso de EE UU, presentan un calendario para la retirada de las tropas estadounidenses en Irak.

Sin embargo, un grupo de demócratas del Congreso, liderados por Harry Reid, desea que la retirada se realice antes de finales de este año y ha anunciado que se opondrán a la medida propuesta por sus correligionarios y que lucharán por sacar adelante una ley propia. En caso de ahondarse la brecha en el seno de los demócratas, la medida liderada por Pelosi se vería frenada en seco, aunque antes de llegar a ese punto ambas facciones intensificarán las conversaciones para llegar a un acuerdo.

Además la medida establece que si el presidente norteamericano, George W. Bush, certifica que los iraquíes consiguen llevar a cabo las exigencias de progreso establecidas por EE UU, la retirada podría adelantarse al 1 de marzo de 2008 y completarse para septiembre. La propuesta de los demócratas también exige al Pentágono que cumpla con las normas de equipar a las tropas adecuadamente y haga realidad los períodos obligatorios de descanso entre estancias en Irak, que están establecidos en un año.

Este desafío lanzado desde las filas demócratas hacia Bush no ha suscitado por ahora ninguna reacción en la Casa Blanca, aunque el presidente estadounidense ya se ha negado reiteradamente a aceptar el regreso de los soldados a casa, pues, en su opinión, supondría una entrega de la victoria al enemigo.

"No hay solución militar para Irak"

Por otra parte el jefe de las tropas estadounidenses en Irak ha ofrecido su primera conferencia de prensa en Bagdad desde que asumió el mando. En Irak hay 140.000 soldados norteamericanos, pero su comandante cree que no serán suficientes. Tampoco piensa que hagan falta más. "La acción militar es necesaria para mejorar la seguridad pero no es suficiente", ha dicho. Es imprescindible una gestión política hábil, y sobre todo hablar y reconciliarse con "algunos de los que sienten que no había un lugar para ellos en el nuevo Irak".

David Petraeus ha reconocido que "no hay solución militar para un problema como el de Irak con la insurgencia". El general ha propuesto un plan alternativo de acción para el Gobierno de Nuri al Maliki: identificar a aquellos grupos rebeldes sensibles a la "reconciliación" y unirlos al proceso político.

En su opinión, hay grupos terroristas como Al Qaeda que han intensificado sus ataques para provocar una espiral de violencia que paralice los avances políticos. Los "ataques sensacionalistas" continuarán así en los próximos meses pese al despliegue militar conjunto de Irak y Estados Unidos en Bagdad. Y pese a ello, Petraeus percibe signos esperanzadores de progreso que se traducen en un notable descenso de los asesinatos sectarios.

Petraeus dice haber discutido con sus subordinados si cuentan con tropas suficientes como para llevar a buen término su misión: "Ahora mismo, no vemos necesario pedir más tropas. Eso no quiere decir que las misiones futuras no lo vayan a hacer necesario, pero si es así ya las pediremos a su debido momento". El presidente norteamericano, George W. Bush, envió a 21.500 nuevos soldados (la mayoría a Bagdad) el mes pasado, coincidiendo con el nombramiento de Petraeus para desarrollar sobre el terreno su nueva estrategia para Irak. ¿El objetivo? Frenar la carnicería diaria de atentados y asesinatos entre chiíes y suníes. Desde la invasión norteamericana de 2003, al menos 3.188 soldados estadounidenses han muerto en Irak.

Lo que parece tener claro Petraeus es que esos refuerzos deberán quedarse en Irak al menos hasta después del verano. Luego decidirá si pueden regresar o no. Desde que se puso en marcha el despliegue adicional en Bagdad, la cifra de cuerpos sin vida encontrados en las calles ha caído de medio centenar a apenas un puñado al día. Sin embargo, nada parece ser suficiente para frenar los atentados con bomba como el que hace dos días mató a unos 150 peregrinos al sur de la capital.