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Argentina y Uruguay aceptan dialogar en España sobre el conflicto de las papeleras

Ambos países se encuentran enfrentados desde hace dos años por la construcción de una planta de celulosa

El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, anunció ayer que Argentina y Uruguay han llegado a un “entendimiento para iniciar un diálogo directo” con el apoyo de España para abordar los problemas creados por la instalación de plantas de celulosa en la frontera.

Moratinos explicó que los representantes personales de los presidentes de Argentina y Uruguay han accedido a mantener una reunión en España “para abordar todos los aspectos de la cuestión” que enfrenta a sus países.

“Este encuentro despejaría el camino a una negociación cuando se den las condiciones oportunas”, señaló Moratinos, quien recordó el papel de “facilitador” asumido por el Rey en la Cumbre Iberoamericana, celebrada en Uruguay el pasado mes de noviembre.

Así, el ministro explicó que el “entendimiento” alcanzado ayer es “fruto de la labor de facilitación dentro de la misión de buenos oficios” que aceptó don Juan Carlos a petición del presidente argentino, Néstor Kirchner.

El Rey nombró enviado especial suyo para esta tarea al embajador ante Naciones Unidas, Juan Antonio Yáñez-Barnuevo, quien ha celebrado tres rondas de contactos con ambas partes hasta lograr el entendimiento.

Así, el primer “diálogo directo” entre Argentina y Uruguay sobre este asunto tendrá lugar “en territorio español”, en una fecha aún no determinada, afirmó el ministro.

Argentina y Uruguay se encuentran enfrentados desde hace dos años por la construcción de una planta de celulosa en territorio uruguayo fronterizo con Argentina y que, según el Gobierno de Buenos Aires, puede afectar al medio ambiente de ambos países.

En protesta, los ciudadanos de Gualeyguachu, en la orilla argentina, cortan intermitentemente desde hace un año e ininterrumpidamente desde el pasado noviembre uno de los tres puentes sobre el río Uruguay, frontera natural entre ambas naciones.

Los habitantes de las ciudades argentinas de Colón y Concordia también hacen cortes parciales, bloqueando así todos los accesos que unen los dos países.