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Bachelet dice que Pinochet es "un referente de división, odio y violencia"

El Ejército chileno sancionará al nieto del dictador por sus elogios al golpe de Estado que derribó "el modelo marxista"

La presidenta chilena, la socialista Michelle Bachelet, ha roto hoy su silencio en torno a la muerte de Augusto Pinochet para asegurar que el dictador es " un referente de divisiones, odio y violencia". En una rueda de prensa en el Palacio de La Moneda, Bachelet, que fue torturada durante la dictadura, ha descartado que su muerte inaugure una nueva etapa en Chile, ya que esa etapa, a su juicio, comenzó hace 16 años: “Creo que la nueva etapa que vivió el país empezó el año noventa cuando conquistamos la democracia y se inició un proceso de reencuentro". "Es claro, sin duda, que con la historia que Chile tiene, los dolores y los sentimientos persisten por mucho tiempo", ha admitido la mandataria.

Pero acto seguido ha insistido en que Chile ha consolidado una democracia fuerte, sólida y estable. "Los chilenos hemos logrado reencontrarnos, ha sido nuestro más preciado bien y debemos defenderlo", ha proclamado. No obstante, ha reconocido que los episodios de violencia a raíz de la muerte de Pinochet no ayudan en la consecución de esa meta. "En las últimas horas hemos visto expresiones de división que por momentos nos recordaron los tristes episodios que Chile superó", ha dicho antes de asegurar que las medidas adoptadas por su Ejecutivo permitieron resguardar la convivencia. "Lo que correspondía era actuar con prudencia, pero a la vez con firmeza y con visión histórica, y los resultados nos han dado la razón. Hay momentos para actuar y otros para hablar".

Bachelet también se ha referido al exabrupto que protagonizó en el funeral de Pinochet uno de los nietos del ex dictador, el capitán Augusto Pinochet Molina, que hizo un discurso político sin autorización ni conocimiento de sus superiores en el que alabó el golpe de Estado protagonizado por su abuelo para “frenar el marxismo”. En su opinión es del todo punto inaceptable dicha actitud en “un oficial en servicio activo", y ha recordado el deber del el Ejército de aplicar el reglamento para sancionar tal conducta. "El Gobierno no le va a decir al Ejército lo que tiene que hacer", ha aclarado en todo caso. Sobre lo que no quiso comentar nada fue sobre la actitud contraria exhibida por un nieto del que fuera jefe del Ejército Carlos Prats -antecesor de Pinochet en el cargo- que escupió al féretro del ex dictador durante el velatorio. Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, se trasladaron a Buenos Aires tras el golpe militar de 1973 y fueron asesinados en esa capital en septiembre de 1974 por la DINA, la policía secreta de la dictadura de Pinochet (1973-90).

Sanción al nieto de Pinochet

La apología del golpe de Estado hecha por el nieto de Pinochet puede costarle cara. La ministra de Defensa chilena, Vivianne Blantlot, ha confirmado hoy que el Ejército sancionará a Augusto Pinochet Molina, capitán en activo, quien durante las exequias fúnebres lanzó un discurso político sin pedir autorización, y además elogioso con la dictadura, según informa hoy ElMercurio on line.

En parecidos términos a Blantlot se ha pronunciado el jefe del Ejército, Óscar Izurieta, quien ha señalado que se le aplicará sanción por salirse del protocolo y expresar contenidos que no representan a la institución. El Ejército también ha emitido un comunicado oficial en que señala que "de acuerdo con lo coordinado previamente, en el programa para el desarrollo de las honras fúnebres al ex comandante en jefe del ejército, capitán general Augusto Pinochet Ugarte, no estaba considerada la intervención del capitán Pinochet".

Pinochet Molina pronunció durante la ceremonia un duro discurso político en el que alabó a su abuelo por haber derrotado "el modelo marxista no mediante el voto, sino más bien, derechamente por el medio armado". Tanto Blantot como Izurieta, que estuvieron presentes en el acto, condenaron inmediatamente las declaraciones.

Precisamente, la ministra de Defensa, cuya presencia en la ceremonia había sido rechazada previamente por la familia, fue insultada y agredida por seguidores del ex dictador y debió retirarse anticipadamente del funeral. Antes del comienzo de la misa fúnebre, en la oficina del director de la Escuela Militar, mantuvo un encuentro "de varios minutos" con Lucía Hiriart, la viuda del dictador, por el cual, ambas mujeres llegaron con algún retraso al patio donde se celebró la misa fúnebre, que fue oficiada por el obispo castrense, Juan Barros Madrid.

Sin honores de Estado

Allí, Vivianne Blanlot fue recibida a su entrada al patio con insultos y gritos de "que se vaya, que se vaya" por seguidores de Pinochet que estaban en el lugar. Los gritos se hicieron extensivos a la presidenta Michelle Bachelet, que descartó honores de Estado para el ex dictador fallecido el pasado domingo, por tratarse de un gobernante de facto, que no llegó al poder por medios legítimos. Al término de la ceremonia, la ministra dijo que no le extrañaron los gritos ni los insultos de grueso calibre que recibió y afirmó que era "algo que esperaba".

Pero lo que no esperaba fue el duro discurso político del nieto del ex dictador, el capitán de Ejército Augusto Pinochet Molina, contra quien espera que el Ejércite tome medidas. "Como ministra de Defensa tengo que decir que no es aceptable que un oficial en servicio activo pronuncie un discurso público de carácter político y además denoste a poderes del Estado", dijo Blanlot a los periodistas. "Por lo tanto, condeno esta actitud y espero que el Ejército tome las medidas que corresponde en estos casos", subrayó.

Durante la misa, la ministra se mantuvo serena y hacia el final, cuando los asistentes se dan la paz, se le acercó y le estrechó la mano Jacqueline Pinochet, la hija menor del fallecido militar. En ese momento, el vicario castrense se acercó también a la ministra, que fue la primera persona en recibir el saludo del religioso. Viviane Blanlot además fue saludada, posteriormente, por los comandantes de las Fuerzas Armadas y sus esposas. Tras la misa, la ministra se desplazó protegida por escoltas hasta el auditorio de la Escuela Militar, en medio de nuevos insultos de los simpatizantes de Pinochet. Blanlot dejó la Escuela Militar por una puerta trasera, sin asistir a los honores militares que el Ejército ofreció a su ex comandante en jefe.