Olmert traslada a Bush la preocupación israelí por la amenaza nuclear de Irán

El presidente de EE UU propone aislar económicamente al régimen de los ayatolás si continúa con su "intransigencia"

George W. Bush recibe a Ehud Olmert en la Casa Blanca.
George W. Bush recibe a Ehud Olmert en la Casa Blanca.REUTERS

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha expresado hoy en Washington su preocupación por los planes nucleares iraníes, aunque ha aclarado que el motivo de su viaje a EE UU, el segundo que realiza desde que sucedió en el puesto a Ariel Sharon, no es presionar a la Administración Bush para que intervenga militarmente en Irán.

"No estoy buscando guerras. No estoy buscando enfrentamientos", ha dicho Olmert en una entrevista retransmitida por la cadena de televisión NBC en la que ha recordado, en todo caso, que el objetivo principal de Teherán sigue siendo "borrar a Israel del mapa".

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El desafío planteado por el régimen del presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, ha sido de hecho uno de los puntos centrales del encuentro entre Olmert y el presidente George W. Bush. Tras finalizar la reunión con Olmert, Bush ha declarado que el Gobierno de Irán supone una amenaza para la paz mundial y ha insistido en que debe de ser aislado económicamente si sigue adelante con su programa de enriquecimiento de uranio.

"Es muy importante que el mundo se una para decir a los iraníes que si deciden continuar con el programa serán aislados", ha dicho Bush. Ha precisado que "una de las fuentes de ese aislamiento sería la económica" y ha dicho que Irán debe sufrir consecuencias por su "intransigencia".

Los comentarios de Bush llegan en momentos en los que algunos críticos piden a Washington que entable un diálogo directo con Irán para calmar la situación en el vecino Irak. "Es imprescindible que EE UU abra un diálogo con Irán sobre el conflicto iraquí", ha dicho Richard Murphy, subsecretario de Estado para Oriente Medio durante la presidencia del también republicano Ronald Reagan.

Según Murphy, Irán tiene intereses claros en Irak y una influencia cada vez mayor en su vecino por lo que no debería de ser excluido del diálogo que se ha abierto para buscar una solución al sangriento conflicto iraquí.

Pero para que ello ocurra tanto Olmert como Bush coincidieron en que Irán debe abandonar sus planes de enriquecimiento de uranio. El mandatario israelí cree, de todos modos, que será imposiblealcanzar un compromiso con Irán a menos que éste tema represalias, según aseguró el domingo en declaraciones a los periodistas que lo acompañaban en el vuelo hacia Washington.

Su visita de cinco días a la capital estadounidense se produce tras unas elecciones legislativas en las que la oposición demócrata ha tomado el control de las dos cámaras del Congreso, lo que ha hecho que aumenten las especulaciones sobre un posible deterioro de las hasta ahora excelentes relaciones entre Estados Unidos e Israel.

"Diálogo serio" con los palestinos

Bush y Olmert han abordado también la situación en los territorios palestinos. El político isralí ha insistido en su interés en abrir "un diálogo serio" con el presidente de la Autoridad Palestina. "Haré todo lo que pueda para involucrar a Abu Mazen en un diálogo con nosotros", ha proclamado Olmert.

Las distintas facciones rivales palestinas parecen próximas a un acuerdo para reemplazar al primer ministro Ismail Haniyeh, líder del grupo radical Hamás, que asumió el poder en marzo. Los palestinos confían en que el nombramiento de un nuevo primer ministro y un gabinete de coalición reduzca las sanciones impuestas a la Autoridad Nacional Palestina por EE UU y la Unión Europea.

Tanto Olmert como Bush están en una posición mucho más débil que hace seis meses cuando se reunieron por primera vez y cuando los dos tradicionales aliados parecían controlar la agenda regional. Ahora, Bush afronta una presión cada vez mayor para la retirada de las tropas estadounidenses de Irak ante el fracaso del gobierno de coalición iraquí de lograr la estabilización del país.

Olmert también ha perdido estatura política desde su último viaje a Washington, según Philip Wilcox, presidente de la Fundación para la Paz en Oriente Medio. "Olmert tiene problemas en su país a raíz de la guerra en el Líbano y la sensación de que Israel fue el perdedor del conflicto", ha dicho el ex diplomático estadounidense. En su opinión, el político israelí busca con su visita dejar claro que su relación con Bush todavía es buena, al tiempo que refuerza la presión para buscar una salida al problema iraní.

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