El presidente de Israel, al borde de la dimisión por las acusaciones de violación y fraude

El fiscal general del Estado recomienda su imputación ante las pruebas presentadas por la policía

Jerusalén / Madrid - 16 oct 2006 - 10:56 UTC
Fotografía de archivo del presidente de Israel Moshe Katsav, de visita en Sderot, localidad bombardeada desde la Franja de Gaza.
Fotografía de archivo del presidente de Israel Moshe Katsav, de visita en Sderot, localidad bombardeada desde la Franja de Gaza.EFE

El presidente de Israel, Moshe Katsav, ha cedido a las presiones de un grupo de diputados que amenazaba con boicotear el acto y ha renunciado a inaugurar hoy el año legislativo en la Kneset. Fuentes parlamentarias consultadas por la agencia española Efe aseguran que Katsav se plantea dimitir después de que la Fiscalía recomendase imputarle por violar a varias mujeres que trabajaban para él.

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Fuentes del Parlamento confirmaron que el jefe del Estado israelí comunicó esta mañana a la presidenta del poder legislativo, Dalia Itzik, que ha decidido no tomar parte en la apertura del período de sesiones de invierno de la Knéset, donde iba a ser boicoteado por un grupo de diputados. "El presidente nos ahorra la vergüenza", afirmó la diputada progresista Zehava Galón, del partido Méretz, tras conocer la decisión.

Galón encabeza la campaña parlamentaria para forzar al presidente, que militaba en el derechista Likud antes de acceder al cargo, a dimitir, en particular después de que el domingo la Policía presentara su informe al asesor jurídico del Gobierno, Menahem Mazuz, con la recomendación de procesarlo.

"Víctima de una confabulación"

Katsav es sospechoso de dos delitos de violación de funcionarias, tres o cuatro de agresión sexual, acoso, prevaricación, obstrucción a la justicia, escuchas telefónicas a sus funcionarios, malversación de fondos públicos y violación de la confianza. Sólo el fiscal general del Estado, Meni Mazuz, tenía la competencia para imputarle, y lo ha hecho tras reunirse con la policía, que tiene pruebas en su contra (que incluso podrían además permitir su acusación por fraude y mala conducta al otorgar amnistías a cambio de dinero).

El presidente, de 61 años, ha negado los cargos, pero su abogado ha reconocido que en caso de ser acusado probablemente tendría que dimitir. Su cargo es meramente simbólico (como pegamento de una sociedad muy dividida). Esta mañana ha difundido una nota de prensa en la que expresa su "sorpresa" por los resultados de la investigación policial y se declara "víctima de una confabulación".

El escándalo se inició el pasado mes de julio, con la denuncia de una ex empleada a la que presuntamente obligó a mantener relaciones sexuales bajo amenaza de despedirla. La acusación de acoso sexual proviene de cinco mujeres que trabajaron para él cuando era ministro, pero se prolonga hasta después de haber sido elegido presidente en 2000. Además, otras cinco también le han denunciado, pero no se ha investigado porque el delito habría prescrito.

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