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Bush pide que la "actitud desafiante" de Irán por su programa nuclear tenga "consecuencias"

La agencia atómica de la ONU confirma que Irán no ha interrumpido su enriquecimiento de uranio.- EE UU busca acelerar las sanciones previstas en la resolución 1696.-"No podemos actuar como si no pasara nada", dice Angela Merkel.

Teherán / Washington / Rostock

"La nación iraní nunca abandonará su derecho a la tecnología nuclear pacífica y no cederá a las presiones". Pocas horas antes de que venza el plazo dado por la ONU a Irán para que suspenda el enriquecimiento de uranio, el presidente Mahmud Ahmadineyad ha dejado claro que Teherán no cumplirá la petición, como ha confirmado el órgano nuclear de la ONU. EE UU buscará un acuerdo para aplicar las sanciones previstas en la resolución 1696. "La actitud desafiante de Irán debe tener consecuencias", ha dicho el presidente Bush.

Mientras en Viena se reunía la junta de gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA)para dar cuenta de las actividades de Irán, el presidente Bush ha hablado en Utah. "Es momento de que Irán elija. Nosotros lo hemos hecho", ha dicho Bush. "Continuaremos cooperando con nuestros aliados para encontrar una solución diplomática, pero la actitud desafiante de Irán debe tener consecuencias y no se puede permitir que fabrique un arma nuclear".

Irán no ha renunciado a enriquecer uranio antes de la fecha límite del 31 de agosto fijada por Naciones Unidas para la suspensión de sus trabajos de enriquecimiento, según refleja el OIEA en el informe que va a presentar al Consejo de Seguridad.

Diplomáticos europeos en Viena, sede de la OIEA, avanzaron ayer que Irán había reiniciado estas actividades durante los últimos días.

Mientras, Washington quiere acelerar las negociaciones para aplicar sanciones sobre el régimen iraní y aseguró ayer que la semana que viene el Subsecretario de Estado, Nicholas Burns, se reunirá con representantes de Francia, Reino Unido, China, Rusia y Alemania.

Bajo amenaza de sanciones económicas y diplomáticas, la resolución 1696 daba a Irán un mes para que suspendiera el enriquecimiento de uranio y otras actividades sensibles dentro de su programa nuclear como medida urgente de confianza ante la comunidad internacional. Las potencias mundiales más Alemania ofrecieron al régimen de los ayatolás un paquete de incentivos económicos y el apoyo para su ingreso en la Organización Mundial del Comercio (OMC) a cambio de esa interrupción.

Irán respondió ofreciendo "conversaciones serias" pero sin mencionar palabra sobre el uranio, cuyo enriquecimiento puede servir para alimentar las centrales nucleares pero también para alcanzar la bomba. Hoy, la canciller alemana, Angela Merkel, ha lamenntado la actitud de Irán. "Le hicimos una oferta muy, muy favorable y no cerramos la puerta" a Irán, "pero no podremos actuar como si nada hubiera pasado", ha advertido.

Irán siempre ha defendido que su programa nuclear tiene fines civiles y que le ampara el Tratato de No Proliferación nuclear (TNP), que permite el desarrollo de la tecnología atómica sujeto a salvaguardias e inspecciones del OIEA. Tras más de tres años de investigación, el organismo nuclear de la ONU cree que Teherán oculta información sobre la compra de equipos de enriquecimiento en el mercado negro y su utilización. EE UU e Israel se muestran convencidos de que Irán trata de conseguir la capacidad de producir armas nucleares.