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EL FIN DE UN PAPADO

Roma pone en marcha el dispositivo para acoger a miles de peregrinos

Se espera que un millón de personas acudan a las exequias de Juan Pablo II, muerto a los 84 años

Las autoridades de Roma ya han puesto en marcha el dispositivo destinado a acoger a los miles de peregrinos que se prevé que lleguen en los próximos días a la capital italiana para despedir al Papa Juan Pablo II, fallecido ayer a las 21.37. Por su parte, el ministro italiano del Interior, Giuseppe Pisaniu, que calcula en un millón los fieles que acudirán a Roma para las exequias, ha activado de manera inmediata todas las medidas necesarias para garantizar la mejor disposición en materia de orden público y seguridad.

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En los últimos días el Ayuntamiento, la prefectura de Roma, la Policía, los Bomberos y Protección Civil, han mantenido contactos para organizar la situación que se vive en la ciudad una vez confirmado el deceso del Pontífice. Está previsto que el cuerpo de Karol Wojtyla sea expuesto en la basílica de San Pedro durante tres días, en los cuales los ciudadanos que lo deseen podrán dar su último adiós al que ha sido jefe de la Iglesia católica durante 26 años y medio.

A esa masiva presencia de peregrinos está previsto que se unan numerosas personalidades de todos los países, que convertirán Roma la semana que viene en la capital del mundo. El Gobierno de la República italiana ha decretado hoy tres días de luto nacional, a los que se añade el de la jornada en la que se celebrará el funeral solemne, que será el miércoles 6 de abril, según ha informado a través de un comunicado. En los tres días de duelo nacional permanecerán cerradas las principales sedes públicas, desde escuelas hasta edificios ministeriales.

Banderas a media asta

Tanto las banderas de la República como de la Unión Europea se encuentran a media asta en todos los edificios oficiales en cuanto se ha hecho oficial la muerte del Papa, lo que se mantendrá hasta el final del período de luto. El Consejo de Ministros se reunirá mañana, domingo, a primera hora para nombrar a un comisario extraordinario que se encargará de coordinar todas las iniciativas relativas a la pérdida del Pontífice. Desde mañana se instalarán en todas las prefecturas (gobiernos civiles) libros de registro para que todos los ciudadanos puedan manifestar de manera directa sus condolencias, que luego serán entregados a las diócesis italianas.

Además de los dispositivos de seguridad necesarios para garantizar la protección de los representantes oficiales de los diferentes países, los poderes locales han preparado ya varios planes para acoger a los fieles que quieran desplazarse hasta Roma y rendir su último homenaje al Pontífice.

Así, una de las zonas previstas para la instalación de peregrinos será el descampado de Tor Vergata, donde en 2000 se celebró la Jornada Mundial de la Juventud, con presencia de más de un millón de personas, muchas de las cuales pernoctaron allí en tiendas de campaña. En otras zonas de la ciudad, en especial en las cercanías del Vaticano, se instalarán hospitales de campaña y servicios médicos de urgencia, así como baños portátiles. La zona existente en torno al Estadio Olímpico de Roma también podrá acoger vehículos de muchos fieles que se desplacen en autobuses a la capital italiana.