Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA POSGUERRA DE IRAK

Bush pide una nueva resolución de la ONU sobre Irak para "animar a otros países" a enviar tropas

El presidente de EE UU rechaza retrasar el traspaso de poder a los iraquíes y achaca la ola de violencia a extremistas islámicos

La escalada de violencia que ha convertido en insostenible la situación en Irak ha forzado al presidente de EE UU, George W. Bush, a comparecer ante los medios de comunicación en horario de máxima audiencia. Consciente de que necesita "animar a más países a participar en la construcción de un Irak libre y seguro", Bush ha manifestado su deseo de que el Consejo de Seguridad de la ONU elabore una nueva resolución. Según Bush, los "momentos difíciles" en Irak están causados por elementos del antiguo régimen de Sadam Husein, militantes islámicos y terroristas extranjeros y que no se trata de "una guerra civil ni una insurrección popular" y la prueba es que "la mayor parte de Irak está en situación estable".

No obstante, en la que ha sido su tercera conferencia de prensa de este tipo desde que accedió al cargo noviembre de 2000 y la primera desde la invasión de Irak, Bush se ha mostrado dispuesto a enviar más tropas -a añadir al contingente de 135.000 que se encuentran ya en Irak- si el alto mando militar se lo pide. En referencia a unas palabras del comandante de EE UU en Irak, general John Abizaid, que pidió unos 10.000 hombres, Bush ha señalado que "si eso es lo que quiere, lo tendrá". Además, ha indicado que las tropas permanecerán en el país para ayudar a las nuevas autoridades a mantener la seguridad.

La oleada de violencia desatada en Irak la semana pasada, instigada por el clérigo chií Múqtada Al Sader, se ha cobrado la vida de cientos de personas en los últimos días y ha derivado en una oleada de secuestros de occidentales. Ayer mismo, un portavoz de EE UU en Bagdad ha informado de que hay al menos 40 personas secuestradas. Bush ha condenado los secuestros y se ha referido a la cabeza visible de este levantamiento, el líder chií Múqtada al Sader, asegurando que está ligado al movimiento radical libanés Hezbola y al movimiento palestino Hamás. El presidente ha instado al clérigo a "desmantelar su milicia ilegal", que sostiene los enfrentamientos con las tropas de la Coalición, y ha afirmado que debe responder a las acusaciones de la justicia iraquí.

Un mundo mejor

En todo caso, ha descartado que la situación vaya a echar atrás el compromiso de traspasar el poder a los iraquíes el 30 de junio. Sobre este calendario, ha afirmado que las elecciones libres en el país tendrán lugar en enero. Eso sí, ha admitido por primera vez que quizá sea deseable una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que dé mayor cobertura a la ocupación militar de Irak. "Me encantaría conseguir una nueva resolución del Consejo de Seguridad que animara a otras naciones a participar" en la reconstrucción de Irak, ha dicho el presidente.

El presidente, después de rechazar la comparación entre Irak y la guerra de Vietnam, ha puesto especial interés en presentar la guerra como un paso importante en la guerra contra el terrorismo y en la consecución de un mundo mejor. "Un Irak libre será un ejemplo para los partidarios de las reformas en Oriente Próximo", ha dicho. "Las consecuencias de un fracaso en Irak serían inimaginables", ha advertido Bush, porque "todos los enemigos de América en el mundo se felicitarían, proclamarían nuestra derrota y nuestra decadencia y utilizarían esa victoria para reclutar una nueva generación de asesinos".

"Irak será un país pacífico y democrático o volverá a ser de nuevo una fuente de violencia, un refugio para el terrorismo y una amenaza para Estados Unidos y para el mundo", ha sentenciado. "Sobre todo, la derrota de la violencia y el terrorismo en Irak es vital para la derrota de la violencia en otros lugares, y vital, por tanto, para la seguridad del pueblo estadounidense", dijo.