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Bremer afirma que no se podrán celebrar elecciones en Irak en "un año o quince meses"

El diplomático estadounidense dice en una entrevista en un canal árabe que hay "problemas técnicos muy graves" que lo impiden

El calendario estadounidense para la transición política en Irak podría sufrir nuevos retrasos. El administrador civil de EE UU, Paul Bremer, ha asegurado que "problemas técnicos graves" obligan a posponer los comicios "un año o quince meses". No obstante, Bremer ha mantenido sin cambios el 30 de junio para el traspaso de poder a un Gobierno provisional, fecha que recibió esta semana el apoyo del secretario general de la ONU, Kofi Annan, en contra de la opinión del máximo líder religioso chií, Alí Al Sistani, quien había exigido elecciones antes de junio.

En el transcurso de una entrevista con la cadena árabe Al Arabiya, el diplomático estadounidense ha explicado las razones que llevan a Estados Unidos a retrasar las primeras elecciones libres en Irak tras la caída de Sadam Husein: "Irak no tiene una ley electoral, no ha creado una comisión nacional que regule la ley de partidos, ni lista de votantes; no se ha realizado un censo confiable en los últimos 20 años". Todo esto hace imposible la celebración de un proceso electoral antes de un año o quince meses, según el responsable estadounidense.

En un informe presentado el pasado jueves, Naciones Unidas respaldó la teoría de Estados Unidos y aseguró que tras examinar la situación en el país, no creía posible que en las actuales condiciones se pudiera celebrar las elecciones.

Alí al Sistani, como ya anunció, parece haber aceptado la opinión del secretario general de Naciones Unidas, ya que ha exigido a Kofi Annan garantías de que comenzarán los preparativos y que no habrá más retrasos. En unas declaraciones facilitadas por escrito al diario alemán Der Spiegel, el ayatolá, que no recibe a la prensa, exigió a Naciones Unidas que "garantice al pueblo iraquí que los comicios no volverán a ser evitados con los mismos pretextos que se invocan ahora". Una vez conocida la opinión de la ONU, los líderes iraquíes han comenzado a discutir de nuevo qué formula va a ser adoptada para elegir el Gobierno de transición que recoja el testigo norteamericano.

La fuerza del chiísmo

El plan propuesto en principio por las autoridades de ocupación pasaba por la elección del Ejecutivo a través de votaciones en asambleas regionales -caucus-, como se hace para designar a los candidatos a la presidencia en Estados Unidos. Pero la idea fue descartada por la Casa Blanca ayer tras encontrar la oposición de la clase política iraquí, donde crece la apuesta por prorrogar el mandato del actual Consejo de Gobierno provisional o incluso crear una "Asamblea Nacional", semejante a la Loya Jirga de Afganistán. "El sistema de 'caucus' no ha recibido mucho apoyo. Hay un gran número de ideas que están en discusión. Siempre hemos dicho que estamos abiertos a modificaciones", reconoció ayer el portavoz de la Casa Blanca, Scott Mc Clellan.

En la calles, sobre todo entre la comunidad chií, que representa al 60% de la población iraquí, el informe de la ONU no ha sido bien recibido. "Somos soldados de Sistani. Queremos comicios libres y limpios. No permitiremos que los extranjeros decidan nuestro futuro", eran algunas de las consignas más gritadas el viernes por los fieles a la salida del rezo comunitario.