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El SPD da luz verde al programa de recortes sociales de Schröder

El canciller obtiene el apoyo del 90% del partido a la Agenda 2010, con la que se ha jugado el cargo

El canciller alemán, Gerhard Schröder, tiene la luz verde de su partido para acomenter las importantes reformas sociales que ha planeado para hacer frente a la crisis de la economía alemana. El Partido Socialdemócrata (SPD) ha otorgado hoy en un Congreso extraordinario celebrado en Berlín, un amplio respaldo al programa de su líder, que supone un importante recorte social y que ha suscitado una gran polémica en el país y en el seno del partido en el Gobierno.

Alrededor del 90% de los 524 delegados del partido presentes en el Congreso han votado a favor del programa de reformas, conocido como "Agenda 2010", según ha estimado el jefe del Gobierno de Renania del Norte-Westfalia, Peer Steinbrueck, después de la votación. El objetivo básico de las reformas es abaratar el trabajo para hacerlo más competitivo en el concierto internacional, y los tres puntales son la reforma de la sanidad pública, del mercado laboral y del sistema de jubilaciones.

Schröder había reclamado a sus correligionarios un amplio apoyo al programa, que prevé fuertes recortes en las prestaciones sociales para estabilizar el estado del bienestar en el país, sumido en una crisis económica desde hace algunos meses. La izquierda alemana se ha mostrado muy reacia a esos recortes, por lo que el apoyo del propio partido se antojaba indispensable y un voto de confianza para el canciller, que afronta sus horas más difíciles al frente del país. Pese a que finalmente la Agenda 2010 ha sido aprobada, sigue sin convencer a los críticos, que ven en el proyecto el comienzo del fin del estado social de bienestar.

No se puede seguir así

En un discurso más bien sobrio -con momentos apasionados premeditados, sobre todo a la hora de hacer guiños a los sindicatos- el presidente del SPD ha vuelto a desgranar uno a uno los puntos de la Agenda, pero sobre todo ha intentado hacer comprender a sus correligionarios que Alemania no puede seguir como hasta ahora.

"Por supuesto que necesitamos una política que fomente el crecimiento y el empleo, pero necesitamos más que eso, necesitamos un cambio de mentalidad", ha dicho Schröder ante los delegados del partido. Por ello, ha defendido un paquete de reformas que ha calificado como "necesarias" para conseguir que el estado de bienestar pueda sobrevivir en el futuro.

A juicio de Schröder, "el número de parados no sólo ha subido a 4,5 millones por motivos coyunturales, sino que también hay razones estructurales, que hemos de ser valientes de reconocer". "Vengo de San Petersburgo, de una cumbre entre la UE y Rusia, y esta noche estaré en Evian (Francia) en la del G-8. Lo que os pido es que pueda viajar allí con el mensaje de que el gobierno alemán ha entendido el mensaje y ha emprendido las reformas necesarias".

Schröder se ha jugado el tipo con este programa, con el que pretende reavivar de forma decisiva la economía alemana. Con gran parte de su partido en contra y con el temor de que el equipo rojiverde perdiera el Gobierno, Schröder puso su cargo en juego, amenazando con dimitir si no se aprobaba el programa. Ahora podrá viajar tranquilo a Evian.

Recortes en empleo, pensiones y sanidad

El plan de reformas sociales de Gerhard Schröder tiene como objetivo principal hacer más baratos los costes del trabajo para devolver competitividad a Alemania. Los tres puntales de la Agenda 2010 son la reforma de la sanidad pública, del mercado laboral y del sistema de jubilaciones, lo que traducido en términos concretos implica recortes en las prestaciones de las tres áreas.

Entre los recortes figuran la rebaja del periodo de prestación del subsidio del paro, del máximo de 32 meses actual a un máximo de 18 meses, pero sólo para los mayores de 55 años, pues la regla deberá ser limitarlo a un año. Los parados crónicos quedarán equiparados a los perceptores de la ayuda social, a quienes asimismo se les presionará para que acepten los denominados "mini-empleos", de baja remuneración.

En cuanto a las jubilaciones, uno de los problemas de futuro más graves, la Agenda 2010 propone prolongar la vida laboral y adaptar la edad real de jubilación, de actualmente en torno a los 62,5 años, a los 65 años que establece la ley, lo que implica dar marcha atrás a los numerosos incentivos de prejubilación utilizados desde la década de los ochenta.

En el capítulo sanitario, se prevé reducir gastos recortando el catálogo de prestaciones, crear una mayor competencia entre las mutuas, reducir gastos en las administraciones y eliminar una serie de subsidios.

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