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El informe de ONU sobre el Sáhara sufre un retraso por el desacuerdo de las partes

El Gobierno marroquí y el Frente Polisario siguen sin aceptar el plan de paz de James Baker

El informe sobre el Sáhara Occidental, que debatirá el próximo jueves el Consejo de Seguridad de la ONU, sufre un retraso por el desacuerdo de las partes al plan presentado por el enviado especial para resolver el conflicto. El informe que presenta regularmente al Consejo el secretario general de la ONU, Kofi Annan, estaba previsto a finales de la semana pasada, pero el texto aún no ha sido enviado a los países miembros.

El documento debería hacer un examen sobre la viabilidad del llamado plan Baker, la última iniciativa para resolver el conflicto, y hacer recomendaciones al Consejo sobre la continuación del proceso y del mandato de la misión de la ONU para el Sáhara Occidental (Minurso), que expira el 31 de mayo. Según fuentes diplomáticas, el retraso se debe a la necesidad de revisar algunos párrafos de las recomendaciones, dado que ni el Gobierno marroquí ni el Frente Polisario aceptan el plan de James Baker, enviado especial de Annan y ex secretario de Estado estadounidense.

Presiones de última hora, sobre todo por parte marroquí, son también el motivo de esta demora, según señalan las mismas fuentes. Diplomáticos de la organización estiman que la falta de una aceptación del plan por las partes y la imposibilidad de imponerles una solución no acordada podría conducir a una prórroga "técnica" del mandato de Minurso de dos meses. Eso supondría retrasar el debate de fondo hasta julio, cuando el Consejo estará presidido por España, que desde enero es miembro no permanente. El objetivo sería dar algo más de tiempo para buscar una salida a esta situación y, eventualmente, revisar la propuesta.

Posturas irreconciliables

El plan Baker, presentado a las partes y los países vecinos a mediados de enero, prevé la celebración de elecciones autonómicas en el plazo de un año y un referéndum de autodeterminación a lo sumo cinco años después de la firma del acuerdo por las partes.

El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Taieb Fasi Fihri, recordó en Madrid el pasado 11 de mayo la necesidad de lograr una solución política de compromiso en el marco de la integridad territorial de Marruecos, lo que significaría que el Sáhara quede bajo soberanía marroquí. Por su parte, la organización independentista dice que el plan tiene puntos positivos, como el respeto a la ley internacional y la provisión para que se celebre el referéndum de autodeterminación, pero no les gusta que esa consulta se aplace cinco o seis años.

Prefieren regresar al paralizado Plan de Arreglo, porque en su opinión la consulta podría llevarse a cabo en menos de un año, una vez resueltos los problemas surgidos cuando Marruecos presentó más de 120.000 recursos al censo de la ONU, lo que obligó a la suspensión del referéndum en el año 2000.